La noche va a pasar

//Pr. Luis A. Núñez\\

Todos pasamos por estaciones y épocas en nuestra vida. Hay estaciones especiales donde el Señor nos visita. Es cierto que Él está siempre con nosotros y nunca nos deja. También es cierto que somos su habitación, pero debemos admitir que hay estaciones en las que sentimos más su fluir. En esos momentos, es fácil orar y recibir revelación de la Palabra, los frutos brotan en abundancia y tenemos gran disposición para servirlo. Sin embargo, hay otros momentos difíciles que, nos guste o no, forman parte de nuestra vida, todos en algún momento vamos a tener noches sombrías y oscuras. Mientras estemos aquí, estaremos sujetos a eso, pero la promesa del Señor en Apocalipsis es que llegará el día en que no habrá más noche (Apocalipsis 22:5).

Tal vez estás pasando por un momento de luchas y lágrimas, la depresión ha asaltado tu corazón y no puedes entender lo que está pasando. El Señor sabe por lo que has pasado. Este es un tiempo de noche oscura.

“Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia” (Salmos 16:7)

Cuando estés en medio de la noche, recuerda que incluso en estas circunstancias, el Señor te instruirá. Necesitas saber lo que el Señor quiere enseñarte en estas situaciones. A menudo nosotros mismos somos el problema. Nosotros mismos provocamos el problema y no sabemos cómo salir de él. En la mayoría de veces, sin embargo, la crisis de la noche que atravesamos es el resultado de los ataques del diablo. Estamos en una guerra espiritual y esta es una de las razones por las que en el cielo no habrá noche: no habrá más enemigos allí. Ten buen ánimo, la noche pasará y la alegría vendrá a encontrarte por la mañana. La promesa es que por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría

“Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría. En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido” (Salmos 30:5-6)

La alegría viene porque ella es una persona, es el mismo Señor Jesús.

Abraham fue justificado de noche 

En Génesis 14, leemos que Abraham obtuvo una gran victoria. Él y sus trescientos dieciocho hombres habían derrotado a un ejército de cuatro reyes. Aquello fue asombroso. Al regresar de la batalla, Melquisedec vino a recibirlo con pan y vino. Bendijo a Abraham en el nombre del Dios Altísimo y Abraham, lleno de gratitud, le entregó el diezmo de todo. Abraham era como un creyente al final de una conferencia, lleno de gozo y fe.

Sin embargo, en el capítulo 15, el Señor se acerca a Abraham y le dice: “No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande” (Génesis 15:1). Hay dos cosas a las que debemos prestar atención aquí. La primera es que Abraham tuvo miedo. El Señor solo te dice “No temas” cuando estás sintiendo miedo, pero ¿por qué tendría miedo Abraham después de una victoria tan grande? Había derrotado a cuatro reyes. Entonces suponemos que Abraham pudo haber estado pensando que estos generales se estaban organizando para contraatacarlo. Es en ese momento que el Señor se le aparece en visión. La visión fue de un escudo, un escudo que protegía todo el cuerpo. Abraham ciertamente estaba angustiado, sin poder dormir, pero el Señor le da una visión de un escudo que lo guarda. Hoy somos hijos de Abraham y podemos disfrutar de la misma promesa de protección. Por la noche, cuando estés debajo de ataques sin poder dormir y sintiéndote asustado, debes saber que el Señor es un escudo para protegerte. Recibe una canción durante la noche. Job dice que el Señor nos da cánticos de victoria durante la noche (Job 35:10).

En la Palabra de Dios, la noche es un símbolo de luchas, pruebas y dolores

Más adelante, el Señor lleva a Abraham afuera para que cuente las estrellas. En ese momento, supimos que era de noche. Nuestros mayores desafíos son durante la noche. Las noches suelen ser severas, sufrimos de insomnio, es el momento en que sentimos más depresión y miedo. Cuando estamos enfermos, es el momento en que la fiebre y el dolor parecen más punzantes.

La Palabra del Señor declara que Abraham creyó a Dios y esto le fue contado por justicia (Génesis 15:6). En medio de la noche, rodeado de pensamientos de angustia y miedo, Abraham creyó la palabra del Señor. Fue justificado por la fe durante la noche. Fue en un momento sombrío de una noche oscura que creyó en el Señor y por eso fue justificado. 

Una noche con leones 

La Palabra de Dios dice que Daniel también pasó por una noche oscura. Fue una larga noche acostado con leones. Simbólicamente, todos nos hemos enfrentado a los leones durante la noche de una enfermedad, una crisis matrimonial, financiera o incluso espiritual. Todos nos hemos acostado con la amanaza de leones de alguna manera.

Ya sabes la historia, Daniel fue muy favorecido por el rey Darío. Él se destacaba entre todos los oficiales del rey, que pensaba en establecerlo como primer ministro de todo el imperio. Eso despertó los celos y la envidia de los otros oficiales, quienes procedieron a conspirar contra Daniel. Sin embargo, por más que intentaban, no encontraban falla en él, porque era irreprensible en todas las cosas del reino. Entonces, esos hombres se dieron cuenta de que la única forma de acusar a Daniel sería a través de su devoción a Dios. Así, observaron que él, de rodillas, oraba diariamente tres veces al día en el aposento alto de su casa con las ventanas abiertas. Esos oficiales fueron al rey y le pidieron que, durante un mes, cualquier hombre que pidiera a cualquier otro dios que no fuera el rey sería arrojado al foso de los leones. Ellos sabían, con seguridad, que Daniel no dejaría de orar a Dios, así que esa sería la manera de derribarlo. Había algo peculiar en la ley de los medos y los persas: una vez que era sancionada por el rey, una ley no podía ser derogada.

Lo más impresionante es que, aun después de enterarse del decreto, Daniel siguió orando en el aposento alto de su casa con las ventanas abiertas, tal como solía hacerlo. Aquellos hombres fueron a la casa de Daniel y lo encontraron orando. Inmediatamente fueron al rey y le recordaron la prohibición real de que cualquiera que orara a un dios que no fuera el rey sería arrojado al foso de los leones.

“Cuando el rey escuchó estas cosas, quedó muy triste por Daniel y se esforzó mucho para salvarlo de la condena, pero la ley de los medo-persas no podía cambiarse ni derogarse. Por lo tanto, el rey no tuvo más alternativa que ordenar que arrojaran a Daniel al foso de los leones” (Daniel 6:1-16)

Daniel fue arrojado a la fosa y estuvo allí toda la noche. Fue la noche oscura de la prueba, pero al final, el Señor lo libró ¿Y por qué Daniel fue librado en medio de la noche? De la misma forma que Abraham, Daniel venció en la noche oscura solo porque creyó en el Señor.

“Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso; y fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios” (Daniel 6:23)

Cuando estés atravesando la noche oscura y no puedas entender lo que está sucediendo, simplemente cree. No hay nada que hacer más que creer.

Sus amados reciben mientras duermen 

La mayoría de los salmos fueron escritos por David, pero el Salmo 127 fue escrito por Salomón.

“Es en vano que se levanten de madrugada, que se acuesten tarde, que coman el pan de afanosa labor, pues Él da a Su amado aun mientras duerme” (Salmos 127:2 NBLA)

En sí mismo, no hay nada de malo en levantarse de madrugada, dormir muy tarde o comer el pan de dolores. Sin embargo, si duermes muy tarde y te levantas de madrugada porque estás ansioso y no puedes dormir, entonces comes un pan de dolor y angustia. Un pan de dolores es un hebraísmo que significa “algo lleno de ansiedad y preocupación”.

El Señor dice que una vida vivida así es inútil. Esta no es la vida que Él planeó para nosotros. Necesitamos descansar nuestra alma y dormir el descanso del Señor. La promesa del Padre es que Él bendice a sus amados mientras duermen. Salomón, el autor de este salmo, también fue llamado de Jedidías, que significa “amado del Señor”.

“Y envió un mensaje por medio de Natán profeta; así llamó su nombre Jedidías, a causa de Jehová” (2 Samuel 12:25)

Su padre era David, cuyo nombre tiene la misma raíz en hebreo y significa “amado”. Es necesario un David, que significa “amado”, para derribar y vencer a Goliat, pero también es necesario un Jedidías, amado del Señor, para edificar la casa de Dios. Necesitas saber que eres amado para vencer al enemigo y necesitas saber que eres amado para construir la casa de Dios.

Ahora aprendimos que el Señor bendice a sus amados mientras duermen. Esta afirmación puede tener dos significados. Puede significar que el Señor da el sueño a sus amados, de manera que ellos reciben mientras descansan, pero también puede tener sentido de que Dios trabaja por sus amados incluso cuando están durmiendo. Sin embargo, el punto central es que debes tener un sentimiento profundo de que eres amado. Cuando crees y sabes que eres amado atraviesas la noche oscura en el reposo del Señor. Mientras descansas, Él te da la provisión.

Él Vendrá en la hora más oscura 

“En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!”   (Mateo 14:22-27)

La Palabra de Dios dice que Jesús subió a la montaña a orar y desde arriba, vio a sus discípulos luchando contra las olas del mar, porque el viento estaba en contra. El Señor luego caminó sobre el mar para encontrarse con ellos. Y el Espíritu Santo declara que era la cuarta vigilia de la noche. Los judíos dividían la noche en cuatro vigilias. La primera era de las seis de la tarde a las nueve de la noche; la segunda, de las nueve hasta la media noche; la tercera, de la medianoche hasta las tres de la mañana; y la cuarta vigilia de las tres hasta las seis de la mañana. La cuarta vigilia es la parte más oscura de la noche. Eso significa que en el momento más oscuro y difícil de tu situación, el Señor vendrá a ti, pero no solo eso, vendrá de una manera que nunca hubieras imaginado. Los discípulos nunca habían visto al Señor caminar sobre las aguas. Él hará algo completamente nuevo y sorprendente en tu vida.

Ellos estaban muy asustados y tú también puedes sorprenderte de cómo el Señor te dará la victoria. No será de la forma habitual, pero será impredecible e inexplicable y para que te sientas seguro, te dirá lo mismo que les dijo a sus discípulos: “Yo soy”. Esta declaración ciertamente te suena familiar ya que es el nombre de Dios revelado a Moisés: “Yo soy”. En tus días más oscuros, escucha la palabra del Señor: “No temas”.

Quizás has recibido un mal diagnóstico de los médicos y ahora ni siquiera puedes dormir por la noche. Cree en el Señor, descansa y duerme, porque mientras duermes Él te dará la victoria. Quizás tus noches se hayan vuelto como las de Daniel, acostado con leones, pero el Señor está contigo, no temas.

El sol nacerá 

En el libro de Génesis leemos que, en el principio, Dios creó todas las cosas, y fue la tarde y la mañana del primer día. En nuestro concepto natural, sería más apropiado decir que hubo mañana y tarde, pero Dios comienza un nuevo día en la oscuridad. Cuando es medianoche, comienza un nuevo día. Si no tuvieses reloj, no sabrías que ingresaste a un nuevo día. Todavía está oscuro y se ve igual que a las nueve, diez, once de la noche, no hay la menor señal de que algo haya cambiado, pero cuando el reloj da la medianoche, es un nuevo día.

Tendría más sentido si Dios comenzara el día cuando sale el sol, a las seis o siete de la mañana, cuando nació el amanecer. Cuando sale el sol, podemos ver que las cosas han cambiado, los pájaros cantan, el sol sale y tenemos toda la evidencia de que hemos entrado en un nuevo día, pero Dios eligió comenzar el día en la oscuridad. Esto es simbólico para mostrar cómo Él hace las cosas en nuestras vidas: Él nos da una promesa, nos dice que hemos entrado en un nuevo día, en un nuevo tiempo. Nada, sin embargo, parece diferente, todavía está oscuro afuera, pero lo cierto es que ya ha comenzado un nuevo día.

Mi negocio no ha crecido todavía, mi salud no ha mejorado, mi vida no ha cambiado, pero eso es exactamente lo que es la fe. Todavía está oscuro afuera, parece que nada ha cambiado, pero el sol está saliendo, la sanidad está en el horizonte, el ascenso, la libertad. Es solo cuestión de tiempo antes de que veas aparecer la luz.

No te desanimes por la oscuridad. La oscuridad no significa que no haya comenzado un nuevo día. No es una señal de que Dios no haya escuchado tu oración. Necesitas caminar por fe, no por vista.

“Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare; esto sé, que Dios está por mí” (Salmos 56:9)

La victoria comienza en la oscuridad. Estamos tentados a pensar que Dios no nos está escuchando, pero el hecho es que la luz está en camino. Dios está diciendo que has entrado en un nuevo día, ya pasó la medianoche. No puedes verlo todavía, pero la victoria está en camino ¿Quién puede evitar que el sol salga cada mañana? ¿Quién puede evitar que la luz brille en el horizonte? Todas las fuerzas de las tinieblas no pueden impedir lo que Dios ordenó para ti. No pueden evitar lo que prometió que sucedería. El nuevo día comienza antes del nacimiento del sol.

Ten una canción en medio de la noche 

Pablo y Silas fueron arrestados por compartir su fe. Los líderes religiosos los encarcelaron en la parte más profunda del calabozo para asegurarse de que no puedan escapar. Dios, sin embargo, nunca te dejará entrar en un problema del que no pueda sacarte. Si esa dificultad obstaculizaría tu destino, Dios no lo habría permitido. Puede que te parezca demasiado grande, o incluso que nunca puedas superarlo, pero no es demasiado grande para nuestro Dios, Él ya tiene la solución.

“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron” (Hechos 16:25-26)

Sentados en el calabozo, acusados ​​falsamente, podrían estar deprimidos: “Dios ¿por qué sucede esto? No es justo. Estábamos haciendo lo que es tu voluntad”. Pero la Escritura dice: “A medianoche, cantaban himnos y daban gracias a Dios”. Es interesante que nos cuenten cuándo sucedió esto. En la mayoría de los otros milagros, no se menciona a qué hora sucedieron, pero esta vez, el Espíritu Santo colocó la hora, porque la medianoche significa que era un nuevo día.

Mientras cantaban himnos, de repente, hubo un gran terremoto. Las puertas de la prisión se abrieron, las cadenas se les cayeron de los pies y salieron libres. No es casualidad que todo esto sucediera a medianoche. Puede que hayan cantado a los diez de la noche y no pasó nada. A las once de la noche dieron gracias a Dios y no pasó nada. Alabaron a las once y treinta de la noche y todavía nada. Sin embargo, cuando era medianoche, cuando comenzaba el nuevo día, de repente, las cosas cambiaron. Dios nos está mostrando que puede estar oscuro a nuestro alrededor y parece que no hay salida, pero cuando entramos en el nuevo día, las cosas cambiarán repentinamente.

Siempre habrá un período de oscuridad en el que parece que nada está sucediendo, pero continúa alabando a Dios porque está peleando tus batallas y agradécele por abrir caminos donde no ves ningún camino. Solo cree, porque repentinamente el Señor vendrá y cambiará tu suerte

Recuerda que eres amado 

Finalmente, necesito decirles que Dios instituyó una ordenanza tanto para Israel como para la iglesia. En el Antiguo Testamento, Dios instituyó una noche para recordar, la noche de la Pascua. Fue esa noche, cuando el ángel de la muerte pasó por las casas, que comieron el cordero. La sangre estaba en los postes de las puertas y el cordero en la mesa. En el Nuevo Testamento, sabemos que:

“Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí” (1 Corintios 11:23-25) 

El Señor Jesús estaba atravesando la noche oscura y nos dijo que debíamos partir el pan cuando atravesáramos nuestra propia noche oscura. Cuando partas el pan, recuerda que eres amado por el Señor.

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