¿De qué lado estás?

//Pr. Luis Alberto Núñez\\

Josué y el enviado de Jehová

“Estando Josué cerca de Jericó,  alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él,  el cual tenía una espada desenvainada en su mano.  Y Josué,  yendo hacia él,  le dijo:  ¿Eres de los nuestros,  o de nuestros enemigos? El respondió:  No;  mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora.  Entonces Josué,  postrándose sobre su rostro en tierra,  le adoró;  y le dijo:  ¿Qué dice mi Señor a su siervo? Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué:  Quita el calzado de tus pies,  porque el lugar donde estás es santo.  Y Josué así lo hizo” (Josué 5:13-15) 

Ahora,  Jericó estaba cerrada,  bien cerrada,  a causa de los hijos de Israel;  nadie entraba ni salía. Mas Jehová dijo a Josué:  Mira,  yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey,  con sus varones de guerra. Rodearéis,  pues,  la ciudad todos los hombres de guerra,  yendo alrededor de la ciudad una vez;  y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca;  y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad,  y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero,  así que oigáis el sonido de la bocina,  todo el pueblo gritará a gran voz,  y el muro de la ciudad caerá;  entonces subirá el pueblo,  cada uno derecho hacia adelante. Llamando,  pues,  Josué hijo de Nun a los sacerdotes,  les dijo:  Llevad el arca del pacto,  y siete sacerdotes lleven bocinas de cuerno de carnero delante del arca de Jehová” (Josué 6:1-6)

Jericó era famosa por la fortificación que ofrecía sus muros, eso hacía de Jericó una ciudad de difícil acceso para cualquier ejército, casi impenetrable. Los datos muestran que solo los egipcios habían conseguido trasponerla por un tiempo, luego se recuperó y lógicamente fue mejorada, esto nos habla que era una ciudad fuerte. Su ubicación y poder militar la hacían una perfecta fortaleza. Josué tenía un tremendo desafío, un gran reto para su vida, tenía que dirigir al pueblo a conquistar esta ciudad, pues no podían poseer la tierra prometida si no conquistaban Jericó. El comenzó usando la estrategia de enviar espías que fueron salvados por una ramera siendo escondidos por esta, ya que esta mujer reconoció el poder de Jehová y creyó en Él.

En este contexto la Biblia nos muestra que Josué estaba cerca de Jericó, pero me pregunto ¿qué estaría haciendo cerca de Jericó? como estratega y dirigente militar, Josué estaría tratando de planear como destruir Jericó, estaría observando la manera más práctica de trasponer esas murallas. Tal vez por momentos le parecería una misión imposible o se sentía desanimado, tal vez por momentos se sentía esperanzado, etc. No sabemos como se sentía, lo seguro es que él trabajaba en un plan de guerra y es en esa circunstancia que se encuentra con un hombre, este hombre tenía una espada desenvainada. Inicialmente, este encuentro no fue muy grato, estoy seguro que Josué adoptó una postura de defensa, pues estaban en tiempo de guerra y aquel hombre estaba en posición de ataque. La Biblia dice que mientras se acercaba le preguntó quién era, esto nos indica que este personaje, de hecho, tenía una apariencia un tanto diferente, de tal manera que Josué no conseguía distinguir a qué ejército pertenecía este hombre. Le pregunta ¿A quién perteneces? ¿Eres de los nuestros o de nuestro enemigo? ¿De qué lado estás? Quiero que notes la respuesta, este hombre le dice: “No soy ni de los tuyos ni de ellos, soy príncipe del ejército de Jehová” ¿Logras imaginar esa situación? aquel hombre en realidad era el príncipe del ejército de Jehová y según los teólogos era Jesús mismo. A este fenómeno se le llama cristofanía, esto fue maravilloso, sin embargo, hay algo que a mi me impresiona, veamos:

El pueblo de Israel era el pueblo de Dios, Dios se manifiesta a este pueblo de diferentes formas y entonces cuando Josué le pregunta de qué parte estás, yo por lo menos entiendo que la respuesta que se esperaba era que le dijera ¡estoy contigo! soy de los tuyos, pero su respuesta parece que es neutral, en otras palabras, le dice no soy de los tuyos, no estoy de parte de ustedes ¿Cómo es esto? Dios jamás está de parte de nosotros, Dios está con nosotros, esa es su gracia y favor, pero es diferente a que Dios esté de nuestro lado. Somos nosotros los que tenemos que estar de parte de Él ¿comprendes la diferencia?

En los planes de Josué estaría pedirle a Dios que lo ayudase, pero Dios no estaría en los planes de Josué, él estaba a punto de entender que tenía que entrar en los planes de Dios. En otras palabras, no sería como Josué planeaba, sería como Dios lo determinó, no era Dios estando del lado de Josué, era Josué estando del lado de Dios. Es en ese momento cuando Josué se postra y lo adora, es cuando Josué se dispone y se somete. Le pregunta ¿qué tengo que hacer? y es allí cuando Dios le dice algo más: “quítate las sandalias” Aquel acto tenía un significado de completa sujeción, humillación y disposición. Las sandalias era una prenda de mucha importancia, sin la cual un soldado era casi inútil. Solo cuando Josué muestra una completa disposición es que el Señor le revela cómo destruiría Jericó. Si pensamos en el plan que Dios le muestra a Josué parece muy absurdo, pero si realmente querían conquistar Jericó tendrían que estar de parte de Dios. La pregunta es ¿De qué parte estas? Aunque quieras que Dios esté de tu parte eso jamás sucederá, eres tú quien tiene que estar de su parte.

1.- Anunciando su obra en nosotros, a través del carnero sacrificado

Todo obstáculo y toda circunstancia adversa serán derribadas en nuestras vidas, de primera instancia, declarando la posición que tienes a causa del sacrificio del cordero, del sacrificio de Cristo. Toda adversidad siempre te gritará en la cara que no puedes, que eres insignificante, que eres inútil, que morirás, es entonces cuando es necesario que declaremos lo que somos, por causa de Cristo, somos hijos amados, vencedores en Cristo, llenos de vida, de la vida de Dios, etc.

“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida. Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos, sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros. Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios. Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:7-18)

El número siete es la perfección de la acción de Dios en la historia, en el tiempo y en la iglesia. Todo lo que habla de la acción divina en el tiempo y en medio de su creación es siete. Por eso el séptimo día, el sábado fue santificado (Génesis 2:1-3). Enoc, el séptimo después de Adán, fue arrebatado. Después que Noé entró en el arca hubo todavía siete días de tolerancia, de gracia (Génesis 7:4). Jacob sirvió a Labán por siete años. En Egipto hubo siete años de abundancia y siete años de escasez. El candelabro tenía siete brazos. La sangre tenía que se esparcida siete veces, significa la redención perfecta. El sábado es el séptimo día, simbolizando el perfecto descanso que Dios nos ofrece. Durante la fiesta de los panes sin levadura, había una ofrenda de holocausto hecha por siete días, simbolizando la perfecta consagración. La fiesta de los tabernáculos duraba siete días, simbolizando la perfecta gloria. La lucha contra Jericó fue hecha con siete sacerdotes, usando siete trompetas, marchando por siete días, simbolizando perfecta victoria. Jesús habló siete palabras en la cruz. Había siete diáconos en la iglesia primitiva. Son siete las parábolas del Reino en Mateo 13. Son siete las fiestas que había en Israel y también siete las iglesias que había en Apocalipsis. Existen muchos grupos de siete: son siete espíritus de Dios, siete candelabros, siete lámparas, siete cuernos, siete ojos, siete trompetas, siete plagas y siete copas, etc. Esa victoria es por causa de quienes somos por Crsito, por eso el cuerno del carnero era tocado y el sonido prolongado es la obra perfecta y eterna.

2.- Llevando el arca en los hombros, llevando sobre ti la alianza de Dios 

Los primeros objetos que se pusieron en el arca de la alianza fueron las dos tablas de piedra con los diez mandamientos (Éxodo 40:20). También se guardó en ella una jarra de oro con maná y la vara de Aarón que había florecido (Éxodo 16:33-34, Números 17:10). Por lo visto, alguien quitó la jarra y la vara en algún momento, pues no estaban allí cuando el Arca se llevó al templo (1 Reyes 8:9).

Ten siempre presente en tu vida la obra de Dios en Cristo que te sacó de la ley para llevarte a su gracia bendita. Su presencia se manifiesta en tu vida constantemente por su gracia. Tienes que entender siempre que Dios está contigo, su presencia es nuestra victoria.

3.- Cargando siempre tus armas 

Hay una parte que en algún momento te tocará hacer, es estar preparados para lo que viene, en medio de una guerra ganada, prepararte, estar atento, avanzar, gritar en fe, etc.

No sabemos las cosas que vendrán aun, las crisis económicas nos desafían a ejercitar nuestra creatividad y tener iniciativa, capacitarte en otras nuevas formas. Los docentes nunca imaginaron esta fase, los líderes de células jamás se imaginaron hacer células virtuales y hoy ya están pensando en que cuando todo regrese a la normalidad, tendrán células mixtas. Esta posición habla de disposición, de motivación y de reconocimiento constante de su gracia.

“Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero. Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo. Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa. Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; Si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará. Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo. Tienes que preparste para lo que viene” (2 Timoteo 2:1-13)

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