Debemos discernir los tiempos

//Pr. Luis A. Núñez\\

Estamos viviendo tiempos difíciles, creemos que los cuatro jinetes mencionados en Apocalipsis 6 están actuando ya. El Señor Jesús habló respecto a los cuatro caballos y sus caballeros, aun sin mencionarlos como tal, primero dice: “Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán” (Mateo 24:4-5), ese es el caballo blanco que representa las falsas enseñanzas. Luego el Señor dijo: “oiréis de guerras y rumores de guerras” (Mateo 24:6), este es el caballo rojo, que simboliza la guerra, que a través de su accionar traerá como consecuencia el hambre, que es el caballo negro y por último el Señor menciona la pestilencia (v7), las pestes apuntan al caballo amarillo, que simboliza la muerte. Entonces vemos que la secuencia de Mateo 24 es la misma de Apocalipsis 6.

Aun no acabamos esta pandemia y comenzó una guerra que amenaza ser una guerra mundial. Cada día es más tenso, el viernes fue conocida la noticia de un soldado inglés que ha sido condenado a pena de muerte por los rusos y ayer salió otra noticia, de que están a punto de aceptar la adhesión de Ucrania a la Unión Europea, esto es una amenaza de una guerra mundial. Situaciones de esta clase ya trajeron escasez de alimentos y continua el bombardeo de falsas enseñanzas, en toda área. Creemos que estamos en la recta final, todos los cambios sociopolíticos y económicos se están alineando para la venida del Anticristo. El mundo está siendo entrenado para responder de manera positiva cuando él venga. 

“Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá, así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán”     (1 Tesalonicenses 5:1-3) 

¿Perciben que las cosas pasarán cuando menos se imaginen? Solo piensa en lo que estamos viviendo ahora, todo estaba bien, pero en un momento todo paso. Justamente porque el Señor viene ya, debemos tener las siguientes actitudes:

  1. Amar su venida 

“Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”      (2 Timoteo 4:8)

Si todas estas señales son muestra de que Él viene ya, entonces los hijos de Dios deberíamos tener alegría porque amamos su venida, deseamos su venida. Él viene para llevarse a sus hijos vencedores, antes de que venga la gran tribulación.

Amar su venida implica que tomas en serio lo que Dios dice, que crees en su Palabra, que anhelas tener un encuentro con Él.

  1. Tener firmeza de fe 

“Que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca” (2 Tesalonicenses 2:2) 

“Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca” (Santiago 5:8) 

Lo que se espera de cada uno de nosotros es que el discernimiento de estos tiempos nos lleve a estar más firmes que nunca. Es triste que, al contrario, haya tantos hermanos fluctuantes en su fe, llevados como hojas secas por el viento. Debemos estar firmes en el cumplimiento de la voluntad de nuestro Dios, que lo que para Dios es importante lo sea para nosotros también. El problema de Esaú fue que lo que para Dios era importante no lo era para él y por eso vendió su primogenitura.

“No sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura” (Hebreos 12:16)

La Biblia lo llama profano, porque atentó contra lo sagrado, es decir, cuando lo que para Dios es importante para ti no lo es, te tornas en alguien profano. La conquista de esta generación está en el centro del corazón del Señor. La pregunta es ¿lo es para ti también?

  1. Congregándonos

“Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:23-25)

La manera de mantenernos firmes y sin fluctuar, estimulándonos a la expresión de lo que somos es congregándonos. No podemos menospreciar el congregarnos, la importancia de congregarnos es grande y más cuando discernimos que el día se acerca.

  1. Creyendo en la bendición

“Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros,  por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús, pues por medio de él habéis sido enriquecidos en todo,  en toda palabra y en todo conocimiento, en la medida en que el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado entre vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don mientras esperáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os mantendrá firmes hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo”        (1 Corintios 1:3-8)

  1. Una vida santa y de descanso en Él 

“Por eso, amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprochables, en paz” (2 Pedro 3:14)

La santidad, que es la expresión de nuestra nueva naturaleza, debe ser un enfoque en el día a día. La dirección del Espíritu en nosotros debe ser nuestra prioridad y la paz en el Señor debe ser nuestra bandera en tiempos difíciles.

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