Día de las madres

//Pr. Luis A. Núñez\\

Si eres madre, sé que nunca dejarás de ser serlo y es que es una característica ligada al carácter de Dios, no es instinto de madre, sino carácter de madre. Dios te concedió ese carácter con un maravilloso propósito ¡Influenciar! ¿te das cuenta de este tremendo poder que Dios te dio? puedes influenciar para bien, para bondad, para victoria, para éxito.

Hace unos años una noticia conmocionó a la sociedad, el asesinato de un afroamericano en manos de policías. Las noticias mostraron que este hombre corpulento fue sometido y asfixiado, pero sus últimas palabras fueron pidiendo socorro a su madre y es que el impacto de una madre sobre la vida de su hijo es más de lo que podemos imaginar. Un ejemplo de esto es María, cuando fue a pedir a Jesús que hiciera el milagro del vino en las bodas.

Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere(Juan 2:1-5)

Pero podemos ver también que esta capacidad puede ser usada para el mal, veamos:

“Entrando la hija de Herodías, danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré. Y le juró: Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino. Saliendo ella, dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella le dijo: La cabeza de Juan el Bautista. Entonces ella entró prontamente al rey, y pidió diciendo: Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista” (Marcos 6:22-25)

Discierne esta oportunidad para influenciar en tus hijos para creer, para servir al Señor. Pero hoy quiero dar un mensaje a dos tipos de madres:

  1. Madres cuyos hijos tienen problemas

No sé cuál es el problema que enfrentan tus hijos, si es de salud o de conducta, si es consecuencia de sus decisiones o circunstancias adversas, pero sea cual sea la realidad quiero decirte ¡descansa en Dios! no dejes de creer, no dejes de perseverar, aun cuando las circunstancias muestren lo contrario, espera en el Señor porque en Él siempre nuevas fuerzas tendrás.

Puede haber momentos de “silencio del cielo” o momentos donde parece que todo está en contra tuyo, pero nunca dejes de creer que Dios es bueno. Aun en las migajas ve la bendición de Dios sobre tu vida, no caigas en la frustración, porque sutilmente te alejará de la gracia, porque caerás en el merecimiento. Aprende a confiar y esperar, no caigas en la acusación.

“Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora” (Mateo 15:21-28)

  1. Madres que lograron sacar adelante a sus hijos

Nunca olvides que no fuiste tú, sé que trabajaste arduamente, que lloraste, que perseveraste, pero no fuiste tú, tuviste que pasar por mucho para lograr que tus hijos llegaran donde llegaron, pero no fuiste tú. El apóstol Pablo era consciente de su ardua labor, pero además reconoce algo muy grande.

“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo”   (1 Corintios 15:10)

¿Por qué es tan importante reconocer esto? porque si crees que fuiste tú, que fue tu esfuerzo, tu inteligencia, tu audacia, etc, terminarás siendo una suegra horrorosa, porque siempre estarás reclamando lo que lograste.

“Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho” (Lucas 2:19)

Mensaje a los hijos

“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. «Honra a tu padre y a tu madre»—que es el primer mandamiento con promesa—, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra” (Efesios 6:1-3) 

Esta palabra “honra” significa dar valor, respetar y aun sustentar necesidades, este es un mandamiento cuyo cumplimiento encierra una promesa.

Confesión de perdón y alianza del hijo

Madre quiero decirte cuán importante eres para mi aunque muchas veces no demuestre nada de eso. Hoy estoy aquí para reconocer mis errores y pedirte perdón por todo lo que hice y que te daño, por ser egoísta y no considerar tus dificultades, la historia de tu vida, así como las innumerables veces que me has bendecido con tu vida y tu atención.

Perdóname por la manera infantil que actué, culpándote muchas veces de situaciones que fueron el resultado de lo que yo mismo hice. Perdóname por tratarte mal, actuando de manera inconveniente, ofendiéndote, por ser tan frio y muchas veces rechazar un abrazo, un beso tuyo. Perdóname por no oir tus consejos y actuar de manera ignorante, sin ver que siempre me amaste y lo que deseaste fue siempre mi bienestar.

Estoy para expresarte mi gratitud por todo lo que hiciste por mi. Sé que no seré a partir de ahora el hijo perfecto, pero buscaré en Dios ser diferente. Te amo mucho y deseo que a partir de ahora podamos tener la oportunidad de vivir en el plan de Dios.

Confesión de la madre

Sé que he fallado muchas veces, sé que no supe dirigir muchas situaciones y en eso te he dañado, sé que muchas veces en mi enojo he proferido palabras que fueron incluso de maldición, que en mi impotencia he usado la fuerza y te he agredido muchas veces. Sé que hubo momentos en los que enfrente presiones y cargas que las desfogue en ti, por eso te pido que me perdones, eres mi especial tesoro. Hoy libero sobre tu vida todas las bendiciones y declaro la gracia del Señor sobre tu vida.

Confesión del esposo 

Quiero ratificar mi compromiso de cuidarlos y protegerlos, de amarlos y pedirles perdón por haber fallado muchas veces y no ser la imagen sacerdotal de Cristo en medio de ustedes. Hoy quiero hacer una alianza de respeto, de amor y cuidado, hoy comenzaré a ser mejor.   

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