Dos estilos de vida

 

//Pr. Luis A. Núñez\\

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo(A) (por gracia sois salvos) y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:1-10)

Dos naturalezas 

La Biblia habla claramente de las dos naturalezas, una en la cual estábamos y otra, la cual es nuestra nueva naturaleza. Es muy necesario tener muy claramente definido esto, porque así podemos tener una mejor comprensión de lo que somos ahora. Tener presente quienes fuimos y quienes somos ahora nos dará un censo de gratitud constante ante Dios. 

Estábamos muertos

Estabamos separados y ajenos a la vida de Dios, extraños, incompatibles a la vida de Dios.

“Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón” (Efesios 4:18) 

Por lo tanto, estábamos lejos de la vida de Dios y nos hallábamos bajo el sistema del maligno, y con una naturaleza pecadora, una naturaleza por la cual Dios nos llamaba hijos de desobediencia, entonces eramos seducidos y gobernados, conducidos por el maligno.

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:1-2)

Nuestra vida lejos de Dios y bajo el gobierno y dirección del maligno marcó un estilo, una forma de vida, es allí donde recordamos como cristianos nuestra vieja y pasada vida a la que llamamos testimonio ¿de dónde nos sacó Dios? hay un Egipto y un Canaán en la historia de vida de todo cristiano.

Es importante entender que la razón por la que estabamos muertos no era ese estilo de vida o los pecados en los que vivíamos, si hubiera sido así entonces un cambio de conducta o estilo de vida sería la solución de la humanidad, pero el señor nos aclara lo siguiente:

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1)

Fue nuestra naturaleza la que nos alejó de Dios, ella hizo que estuviéramos muertos (separados), aquella naturaleza que fue insertada en la humanidad desde la caída de Adán, por lo tanto, esa naturaleza y condición la heredamos. Tener la naturaleza del pecado, sin la vida de Dios, nos condujo a tener un estilo de vida bajo un sistema, bajo una influencia, bajo una dirección.

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia; entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Efesios 2:1-3)

Una vida dirigida por los deseos de nuestra carne, por pensamientos naturales, en la mayoría de los casos con estilos de vida inmoral y en otros aunque muy morales o aparentemente piadosos, pero basados en la justicia propia, llenos de orgullo y vanidad (la moralidad de este mundo está basada en el orgullo y la vanidad), pero en medio de esa naturaleza y esa forma de vida, Dios nos muestra su amor en que “siendo aun pecadores Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” (Efesios 2:4-6)

Ya estábamos muertos desde Adán, inmersos en nuestro estilo de vida, en nuestros propios pecados, en algunos casos, bochornosos y en otros ocultos, en otros leves y otros muy fuertes, pero la realidad era igual para todos, estabamos muertos y lejos de Dios, pero la gracia de Dios nos salvó, no por las obras, no por los cambios de actitud, sino por el sacrificio de Cristo. 

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:8-10)

Una expresión de vida nueva

Es indudable que esta nueva naturaleza debe expresar una conducta diferente, una vida diferente, un estilo de vida diferente; noten en los versos siguientes la aclaración “en los cuales vivisteis en otro tiempo”

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales ANDUVISTEIS EN OTRO TIEMPO, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos NOSOTROS VIVIMOS EN OTRO TIEMPO en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”         (Efesios 2:1-3)

Estas aclaraciones nos muestran una forma de vida que teníamos frente a otra que tenemos hoy, es clara la diferencia. Noten algo interesante, en la salida del pueblo de Israel de Egipto el pueblo se quejó por los puerros y los ajos que dejaron en Egipto, Dios nunca los consoló diciendo que allá también abría ajos y cebollas, vean:

“Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos” (Números 16:14)

¿Qué se les prometio? una tierra en la que fluye leche y miel, con grandes viñas, por eso se quejaron así ¿qué significa eso? hay dos estilos de vida, diferentes, cebollas y ajos se recojen mirando el suelo y viñas se recogen alzando las manos al cielo, esto habla de dependencia de Dios, tu vieja manera de vivir era dependiendo de la dirección de tu carne, pero tu nueva vida es dependiendo de la dirección del Espíritu, esa es la expresión de nuestra nueva vida, por eso dice en:

“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:17-32)

Ahora tenemos una manera diferente de vivir, con expresiones de nuestra nueva naturaleza. Más adelante, en el capitulo cinco, el apóstol dice que hay actitudes como la fornicación, la inmundica que ni se debe nombrar entre nosotros.

“Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Efesios 5:8)

Necesitamos expresar cada día lo que somos, bajo la plena dirección del Espíritu en nuestra vida, debemos aprender a oir la voz del Señor. Esa luz será testimonio a las personas y estas desearán vivir la vida que vivimos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba