El Dios de los valles y montañas

//Pr Luis A. Núñez\\

Necesitamos conocer a Dios y la manera es contemplando a Cristo, cuando contemplas a Cristo contemplas su gloria.

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Hebreos 1:1-3)

Cristo es la imagen de su misma sustancia, es el resplandor de su gloria, Cristo es la gloria de Dios, y ahora mira lo que dice la palabra en 2 Corintios 3:18:

“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”

Cuando leas la Palabra, hazlo contemplando a Cristo, en ella está la revelación de Cristo, es a través de ella que eres transformado de gloria en gloria. Toda la Palabra nos revela a Cristo, porque la maxima expresión del amor de Dios hacia nosotros es Cristo ¡Aleluya!

Necesitamos conocer a nuestro Dios en la expresión de su bondad y amor. En el Salmo 23, David comienza hablando de cómo el Señor lo guía: “Él me hace descansar en pastos verdes. Él me lleva junto a aguas de reposo. Él me guía por la vereda de la justicia”. De pronto, David cambia la narración y dice: “Aunque ande por el valle de la sombra de muerte”.  Nota que no fue el Señor quien la llevó a ese lugar, es la oveja misma la que fue. El pastor, nuestro Señor Jesús, no conduce a la oveja a ese lugar, ella llega allí por sí sola.

La expresión “aunque” significa que no es necesario pasar por ese valle, es decir, no es algo que esté determinado innegociablemente para nosotros. Cuando el Señor nos guía, Él nos lleva a delicados pastos y aguas de reposo, pero cuando caminamos por nuestro entendimiento, siempre llegamos a un lugar de sombra y muerte.

Sin embargo, aunque eso suceda, no debemos desesperarnos. El Señor es aquel que deja las noventa y nueve y va en busca de la que se perdió, aunque la situación sea el resultado de su propia decisión el Señor no la abandonará. Quizás lo natural sería que el pastor diga: “Tú te metiste en ese problema, ahora lo solucionas tú sola”, pero la realidad es que, aun en ese valle, Dios estará contigo. Cuando pasamos por este valle no debemos temer, porque el Señor está con nosotros.

Hoy me gustaría compartir en relación al sentido de los valles y montañas expresados en la Palabra de Dios. Como podemos percibir, en el salmo 23, los valles apuntan para momentos de lucha, caída, sufrimiento y tribulación, son aquellos momentos de bajada en nuestra vida espiritual. Por otro lado, las montañas representan nuestras mayores victorias y momentos de elevación espiritual.

El valle de la tribulación

“Y le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto” (Oseas 2:15)

Acor es una referencia a Acán, aquel que tomó de las cosas consagradas al Señor cuando el pueblo conquistó Jericó. Acor significa perturbación o disturbio y en algunos casos desgracia. Entonces, hay una promesa de Dios y es que en tu valle de intranquilidad, de disturbio o desgracia, Dios colocará una puerta de esperanza. Esta puerta, en esta expresión, no es encontrada en tu montaña, en el momento más alto de tu vida espiritual, se encuentra allá abajo, en el valle. Montañas siempre nos hablan de buenas experiencias, bendiciones y gloria, pero el valle es el lugar de la batalla espiritual, de la prueba ¿Qué puedes esperar en medio del valle? El enemigo puede estar diciéndote que te quedarás en el valle, pero la promesa es que pasaremos por el.

Cuando estés pasando por el valle, busca la puerta de la esperanza. Recuerda que esperanza en hebreo significa cuerda, es decir, la espranza te permite estar atado a Dios. Hay una manera como Dios nos atado a Él.

“Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida” (Oseas 11:4)

Tu abres la puerta cuando esperas lo mejor de Dios. Ignora a los destructores de sueños, a los demoledores de la fe, los que solo hablan de derrota. No tengas miedo, solo cree.

¿Recuerdas lo que le dijeron a Jairo?: “No incomodes más al maestro, tu hija está muerta, la situación está acabada, tu negocio quebró, tu matrimonio terminó, ya nada se puede hacer”. Oye lo que el Señor te dice: “No temas, cree solamente” (Marcos 5:36). Entre en la puerta de esperanza y tu matrimonio será restaurado, tu negocio emprenderá, la situación cambiará completamente. Tu futuro es brillante. No temas, cree solamente.

El Dios de los valles

La Palabra del Señor dice que Ben- adad, rey de Siria, juntó otros 32 reyes con él y fue a pelear contra Israel. El es un tipo de diablo e ilustra lo que el diablo hace cuando viene contra nosotros.

“Entonces Ben-adad rey de Siria juntó a todo su ejército, y con él a treinta y dos reyes, con caballos y carros; y subió y sitió a Samaria, y la combatió.Y envió mensajeros a la ciudad a Acab rey de Israel, diciendo: Así ha dicho Ben-adad: Tu plata y tu oro son míos, y tus mujeres y tus hijos hermosos son míos”

(1 Reyes 20:1-3)

Eso es exactamente lo que el enemigo dice cuando viene a atacarnos: “Tu salud es mía, tus hijos son míos, tu esposa es mía y tu dinero es mío” ¿Qué haces frente a todo ello?

Dios envió un profeta al rey Acab:

Y he aquí un profeta vino a Acab rey de Israel, y le dijo: Así ha dicho Jehová: ¿Has visto esta gran multitud? He aquí yo te la entregaré hoy en tu mano, para que conozcas que yo soy Jehová. Y respondió Acab: ¿Por mano de quién? El dijo: Así ha dicho Jehová: Por mano de los siervos de los príncipes de las provincias. Y dijo Acab: ¿Quién comenzará la batalla? Y él respondió: Tú. Entonces él pasó revista a los siervos de los príncipes de las provincias, los cuales fueron doscientos treinta y dos. Luego pasó revista a todo el pueblo, a todos los hijos de Israel, que fueron siete mil. (1 Reyes 20:13-15)

El ejército de Israel era de 7232 soldados, pero Ben – adad  venía con más de 32 reyes. Acab pregunta al profeta por medio de quién el Señor entregaría a sus enemigos y la respuesta es maravillosa: “Por medio de los jóvenes”.

Mira por lo tanto que ni eran jóvenes comunes, eran príncipes, gobernantes. Hoy en la nueva alianza fuimos hechos reyes y sacerdotes. Los jóvenes son príncipes del Señor y la promesa es que el enemigo caerá delante de los jóvenes. Sin embargo, no es con cualquier joven, sino solo delante de aquellos que entienden su realeza.

Los jóvenes son los primeros en salir contra el diablo. Siempre dije que el mover está con los jóvenes. Ellos son siempre los primeros en recibir las cosas de Dios. Necesitamos que los jóvenes se posicionen hoy. Esos 232 jóvenes liderando la batalla junto con 7 mil soldados derrotaron un ejército de muchos millares.

El rey de Siria entonces huyó y de seguro comenzó a preguntarse en qué se había equivocado,  pues se suponía que ellos tenían un mayor número de soldados. Concluyó en que la razón era porque el Dios de Israel era un Dios de montes, pero no sucedería lo mismo si ellos lucharan con Israel en el valle, entonces podrían vencer la guerra.

“Y los siervos del rey de Siria le dijeron: Sus dioses son dioses de los montes, por eso nos han vencido; mas si peleáremos con ellos en la llanura, se verá si no los vencemos” (1 Reyes 20:23)

¿Qué significa eso? El enemigo está diciendo que cuando pasemos por un valle en nuestra vida, Dios nos dejará solos. Dice que Él solo nos puede ayudar cuando nuestra vida es correcta, santa y sin pecado, que el Señor no nos ayuda cuando estamos sucios, cuando actuamos mal y malogramos todo allá abajo, en el valle. Satanás dice que el problema que estamos enfrentando es algo que nosotros mismos hemos producido, por lo tanto, Dios no hará nada sobre eso, pues primero necesitamos salir del valle y subir a la montaña, solamente allí Dios nos ayudará. Esto no significa que tenemos licencia para pecar, para errar, solo recuerda que tú eres una nueva criatura, ya no eres pecador, el pecado no encaja en ti, pero cuando atravesamos el valle, ese momento es aprovechado por el diablo, él te dice que Dios no está contigo, pero eso es mentira.

Esta es la manera como el mundo ve a Dios y tristemente es la manera también como muchos pastores enseñan acerca de Él. El diablo entiende la justicia de Dios, pero no entiende su gracia, ni su amor. La afirmación de que Dios solamente ama cuando te portas bien, es una gran mentira, lo que el Diablo está diciendo es que Dios es el Dios de las montañas, pero no de los valles. En medio de esa crisis necesitamos aferrarnos a la verdad de que nuestro Dios es también el Dios del valle sombrío y hasta oscuro.

El Señor entonces envía al profeta nuevamente para decir a Acab que dentro de un año el enemigo volverá (v. 22).

“Pasado un año, Ben-adad pasó revista al ejército de los sirios, y vino a Afec para pelear contra Israel. Los hijos de Israel fueron también inspeccionados, y tomando provisiones fueron al encuentro de ellos; y acamparon los hijos de Israel delante de ellos como dos rebañuelos de cabras, y los sirios llenaban la tierra. Vino entonces el varón de Dios al rey de Israel, y le habló diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto los sirios han dicho: Jehová es Dios de los montes, y no Dios de los valles, yo entregaré toda esta gran multitud en tu mano, para que conozcáis que yo soy Jehová” (1 Reyes 20:26-28)

El Señor dice que solo porque los sirios dijeron que Él no era el Dios de los valles, Él les daría una gran victoria al pueblo de Israel. Dios solo quería demostrar a todas las generaciones que Él se preocupa por nosotros también cuando estamos en el valle de la sombra de muerte. Él es Dios en las montañas y en los valles también.

Israel era como dos pequeños rebaños de cabras, pero los enemigos llenaban la tierra. Los que murieron en batalla eran más de 100 mil.

“Siete días estuvieron acampados los unos frente a los otros, y al séptimo día se dio la batalla; y los hijos de Israel mataron de los sirios en un solo día cien mil hombres de a pie” (1 Reyes 20:29)

En esta oportunidad, ellos lucharon en el valle y el Señor destruyó todo el ejército enemigo. La montaña es el lugar de comunión con Dios, el lugar de victoria, donde vemos su gloria, pero el Señor siempre viene a nuestro encuentro cuando estamos en el valle. El propio David derrotó a Goliat en un valle llamado valle de Ela. Por lo tanto, el Señor también nos da victoria en el valle.

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