El Dios feliz (Parte III)



//Pr. Luis A. Núñez\\

 CELEBRANDO LA NAVIDAD 

No podemos decir abiertamente que celebrar la navidad es pecado, de ninguna manera. Sabemos, por los detalles bíblicos, que el Señor no nació en esta fecha y que el Señor nos muestra su deseo de ver el propósito de su venida, que fue morir para que nosotros vivamos, sin embargo, si deseas celebrar la navidad no está prohibido hacerlo, en realidad, el problema está en el corazón, pues si haces de ese día y las cosas que este mundo ofrece tu alegría o tu tristeza o si haces de este día tu desesperanza, estás invalidando el obrar de Dios en ti y estás declarando que el Señor no es suficiente para ti. Eres libre de participar de lo que quieras, mi consejo es que seas dirigido por el Espiritu porque ahora eres un ser espiritual.

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Corintios 2:12-14)

Si debo armar el arbolito o si debo vestirme de papa Noel, todas estas cosas no necesitan ser enseñadas con sabiduría humana, sino simplemente ser dirigidos por el Señor. Mi vida no debe ser conducida por la tradiciones o costumbres, sino por el Señor.

“Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien” (Hechos 15:28-29)

Aquí se nos habla de lo sacrificado a ídolos, es decir, la relación que existe con las cosas paganas, pues muchas de las fiestas y conmemoraciones en este mundo tienen origen pagano, el señor te dice: “abstente” es decir, es lo mejor, por muchas razones, una de ellas porque habla de tu nueva naturaleza. Más adelante, el apóstol Pablo dice en 1 Corintios, entre los capitulos 8 y 10, que para nosotros no es relevante, sino más bien debemos actuar por los más débiles, es decir, si en casa hay personas no convertidas, no te hagas problemas con esas cosas, ni hagas de eso objeto de escarnio hacia ellos.

¡Nació en un establo!

“Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho” (Lucas 2:11-20)

Es interesante, se les dijo que aquel acontecimiento, esperado de manera histórica, cultural y religiosa por el pueblo de Israel, tendría una señal, el Mesías estaría en un establo, en un pesebre (comedero de los ganados), ellos fueron y estaban desconcertados. Aquella experiencia era sin igual, pero tal vez había muchas interrogantes: ¿cómo sería eso de que el Mesías esperado llegaría en un establo? ¡vamos! llegaron al lugar y vieron toda la escena, contaron lo que les paso y luego salieron felices y glorificando a Dios ¿Por qué? hubo alegría en medio de los pastores y fiesta en los cielos, pero toda esa alegría en la tierra y en los cielos no estaba en función de donde nació, sino en que Él nació, su alegría no dependía del lugar, de lo suntuoso del asunto, no estaban tristes porque no era lo que se imaginaban, porque no era un palacio, su alegría estaba centrada en el Mesías, era cierto lo que los ángeles decían. Su razón de glorificar a Dios era Cristo, su alegría era Cristo, es por eso que en esta navidad y en cualquier fecha el Señor te dice ¡bástate mi gracia! la venida del Salvador nos trae una lección y una nueva forma de vida, nuestra alegría no esta en las cosas, ni en las circunstancias, nuestra alegría está en Él.

¡Bástate mi gracia! 

“Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:7-9) 

Si leemos el contexto, veremos que el apóstol Pablo reconocía que podía llenarse de orgullo, y vanidad y reconoce que esa era una razón por la cual Dios permitió un aguijón en su vida y cada vez que él pedía que Dios lo liberase, Dios solo le respondía: “bástate mi gracia”, es decir, la solución no era ser liberado del aguijón, sino aprender a vivir en la gracia, a tener suficiencia en su gracia, a tener satisfacción en su gracia, de hecho, si él dejaba dar rienda suelta a su condición corría el peligro de considerar que merecía algo y es que el problema de no vivir en la gracia es vivir creyendo que mereces. El mayor problema del orgullo es el creer que mereces y allí las personas sufren más y dejan de gozarse en cada momento de la vida. La respuesta que recibía Pablo era ¡bástate mi gracia! o en otras palabras, si te bastara mi gracia no sería necesario que experimentaras algo que te lleve al suelo para saber que todo es por Él y para Él. El problema era simplemente una cosa, vivir en su gracia, el anterior domingo hablamos acerca de la ventana en el arca, no había ventanas alrededor de esta para mirar las circunstancias, solo podían mirar hacia arriba, entonces ¡bástate mi gracia!

La crisis de María

María vio con asombro algo interesante, de pronto vienen los pastores, una multitud, se agolpan en el establo buscando al niño en el pesebre ¿Quién les dijo? ¿quién publicó en las redes sociales acerca del nacimiento? ellos contaron la historia del ángel y las huestes celestiales y la Biblia dice que María guardó esto en su corazón y meditaba en ello ¿en qué meditaría? especulemos un poco, experimentas un hecho sobrenatural, te dicen que ese bebé en tu vientre es el hijo de Dios, el salvador y todo lo que comienza ha suceder son acontecimientos que aparentemente son tristes. Primero su esposo no está feliz con el embarazo, no gritó de alegría por ese embarazo, ella se pregunta qué estará pensando, teme lo peor, pero suspira cuando al día siguiente José le expresa su amor y cuidado, esto la obliga a no tener un matrimonio como había planeado o según a como las costumbres decían, luego, cuando el embarazo ya está avanzado tiene que viajar a causa del censo ¡que incomodidad! pues no hay donde alojarse y por causa de esto el hijo de Dios nace en un establo y es colocado en un pesebre (comedero de animales), ese es el lugar menos imaginado para alumbrar a tu hijo ¿qué crees que pasaría por la cabeza de María? no hubo regalos, la familia no estaba, para colmo, en el establo no estaban solos pues habían otras personas (Lucas 2:18), es decir, eso era muy vergonzoso para una mujer e imagino que ella decía ¿es el hijo de Dios, es el salvador? ¿qué está pasando? yo creo que hubo tristeza y un montón de preguntas, pero de pronto ve a los pastores agolpados en la puerta y escucha esa historia asombrosa, una multitud de pastores llegan y cuentan el anuncio sobrenatural, quiero que veas lo siguiente.

Después de la ilusión viene la crisis, “suntereo” es la palabra que es traducida aquí como guardar, su significado real es guardar algo de la ruina. Existen muchas palabras para guardar que encajarían muy bien en este hecho, pero la Biblia usa el “suntereo” que específicamente se usa para proteger, como en el caso del vino, al cual se le protegía o preservaba para que no se deteriore.  María estaba en crisis, los pastores no fueron enviados a adorar, ellos ni se quedaron, solo fueron a dar un mensaje, la confirmación de lo que María había oído y creído en el anuncio de Gabriel, se maravillaron ¡era cierto! y confirmaron la anunciación celestial, el mensaje era para María. Lo que Dios quería transmitirle era: “no dejes de creer por las circunstancias adversas” porque a partir de allí muchas cosas acontecerían, cosas incomprensibles, desequilibrantes y en todos ellas la Biblia dice que María guardaba esto en su corazón.

Siempre habrá crisis, pero cuando tu decides creer Dios alinea todos los recursos para recodarte y afirmar lo que has creído, para fortalecer tu fe y así tu fe será guardada de la ruina, las circunstancias nunca deben condicionar algo contrario a lo que has creído.

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