//Pr. Eliud Cervantes\\

Afírmate en las verdades del evangelio
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…” (Romanos 1:16)
Hoy en día las personas se sienten cada vez más perdidas y creen que la fama y la fortuna, les dará el éxito que buscan; perolo que realmente necesitamos para vivir una vida plena y victoriosa solo se puede encontrar en el evangelio. Por eso, debemos acudir a la Palabra para leer el evangelio por nosotros mismos y entender cómo Dios nos ama y nos estima, lo que el Señor ha hecho por nosotros en la cruz y cómo debemos apropiarnos de las bendiciones que son nuestra herencia como hijos de Dios.
La Palabra de Dios debe ser parte integral de nuestra vida diaria. Así como los hijos de Israel recibían el maná de Dios diariamente (Éxodo 16:13-16). Nosotros también necesitamos recibir una palabra fresca de Dios todos los días.
¿Qué es el Evangelio?
En griego, la palabra evangelio se traduce como “buena noticia” ¿Y qué es esa buena noticia?
“Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos” (Romanos 5:19)
“Porque no me avergüenzo del evangelio… Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:16-17)
El se evangelio trata del don de la justicia que Dios nos ha dado, el cual se ha puesto a nuestra disposición a través de la obra terminada de nuestro Señor Jesucristo. Y este don de la justicia no es algo que podamos ganar por nuestras propias obras o méritos (Romanos 11:6). Es un don que recibimos por gracia mediante la fe (Efesios 2:8-9).
Ahora bien, el evangelio no es sólo para los perdidos, sino también para nosotros como creyentes. De hecho, el evangelio tiene respuestas para toda nuestra vida, ya sea en el área de la salud, el matrimonio, la crianza de los hijos o la carrera profesional. En cada aspecto de nuestra vida, los resultados que deseamos sólo pueden venir del evangelio. Por lo tanto, es importante que nos sumerjamos profundamente en la Palabra para comprender plenamente el evangelio y aferrarnos a todo aquello a lo que la obra terminada de nuestro Señor Jesús nos ha dado acceso hoy.
Incluso en el área de vencer el pecado, solo el evangelio puede producir la verdadera transformación que deseamos ver. El pecado es destructivo, y en la cruz, nuestro Señor Jesús ya se ocupó del pecado y lo derrotó. Y es a través de la lectura de la Biblia para aprender más sobre el evangelio que llegaremos a entender que el evangelio es lo que nos da el poder para reinar sobre el pecado y los hábitos destructivos.
Dios revela su corazón en su Palabra
El sacrificio del Señor Jesús en la cruz es la mayor demostración del amor de Dios por nosotros. Mientras éramos todavía pecadores, Dios envió a su Hijo amado a morir por nosotros y pagar el precio de nuestros pecados (1 Juan 4:9-10) para que pudiéramos reconciliarnos con Él y disfrutar de una relación con Él. Ahora bien, no fue fácil para Dios enviar a su Hijo; la Biblia nos dice que el Padre amó profundamente a su Hijo. Solo cuando sabemos cuánto amó el Padre a su Hijo podemos comenzar a entender la profundidad del amor de Dios por nosotros.
Amados, nunca duden de lo mucho que significan para su Padre celestial, quien los ama tan entrañablemente. Si alguna vez necesitan que se los recuerde, simplemente acudan a las Escrituras y vean lo que Él tiene en su corazón para ustedes… ¡porque en ellas encontrarán muchos hermosos recordatorios de su amor por ustedes! La Palabra del Señor nos muestra que Él cuida de las aves y los lirios del campo. Si Dios cuida con tanto amor a las aves y adorna los lirios con belleza, ¿cuánto más cuidará de nosotros, sus amados hijos? Tu Padre celestial se preocupa por cada detalle de tu vida. Si estás deprimido, Él estará allí para sanar tu corazón. Si enfrentas una carencia en tu vida, Él estará allí para proveer para ti.
Una situación similar la vemos en la historia de Elías y la viuda en 1 Reyes 17:8-16.Muchos de nosotros probablemente podemos identificarnos con la reacción de la viuda: tenía miedo al ver la carencia que tenía frente a ella. Sin embargo, a pesar de lo poco que tenía, la viuda decidió dar un paso de fe y obedeció las instrucciones de Dios que le había confirmado Elías. Entonces, experimentó su milagro: hubo más que suficiente comida para ella y su familia durante muchos días en un tiempo de sequía y hambruna.
Tal vez, como esta viuda, hayas llegado al fondo de tu situación. Radical Libre, ¡no temas! Así como la viuda experimentó su gran éxito cuando escuchó y actuó conforme a la palabra de Dios, tu respuesta se encuentra en recurrir a la Palabra de Dios y poner tu fe en el evangelio. Cuando elegimos confiar en el corazón de nuestro Padre bueno y en el fundamento inquebrantable del evangelio, que hemos sido hechos justos por la fe ¡comenzaremos a ver sus bendiciones fluir en nuestras vidas!
Dios nos enseña a través de sus siervos como los pastores y maestros
Es interesante que a través de la historia de la viuda también podemos ver cómo Dios nos ayuda a entender lo que leemos en Su Palabra. En 1 Reyes 17:9, sabemos que Dios ya le había hablado a la viuda para que proveyera a Elías, pero ella todavía tenía miedo al ver la carencia. Necesitaba seguridad y confirmación de parte de Elías, quien habló como un instrumento de Dios.
“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros” (Efesios 4:11)
La Palabra nos muestra que nuestro Padre celestial estableció los ministerios para nuestro beneficio. El papel de estos ministros no es dirigirnos en lo que debemos hacer, sino más bien confirmar las verdades que nuestro Padre ya nos ha revelado. Mientras estudiamos la Biblia, los maestros y pastores ayudan a que la Palabra de Dios sea más fácil de entender y de recibir. Estos ministros ayudan a dividir las Escrituras en porciones pequeñas y a revelar y exponer verdades ocultas en la Palabra de Dios, que es tan pura y concentrada.
En Isaías 55:10-11, Dios compara su Palabra con la lluvia:
“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, 11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:10-11)
¡Wow! Qué hermosa imagen de cómo la Palabra de Dios desciende como lluvia sobre nosotros, para bendecirnos, sanarnos y proveer para nosotros. Si la lluvia cayera toda a la vez, imagina la fuerza y el peso que tendría que soportar la tierra. En Su misericordia, nuestro Padre hace que la lluvia caiga en gotitas, regando y nutriendo suavemente la hierba que la recibe. Hoy, podemos experimentar la Palabra de Dios de la misma manera al obtener conocimientos bíblicos de los maestros y pastores designados por Dios en nuestras vidas. Esto podría ser al escuchar prédicas o leer libros, devocionales o comentarios.
¿Podemos estudiar la Biblia por nosotros mismos? Claro que sí; pero Dios ha ordenado que también podamos recibir y entender el evangelio a través de Sus ministros designados. Dios puede hablarnos directamente, pero también usará a hombres que han experimentado personalmente Su gracia en sus vidas para compartir el evangelio. En Hechos 10, un ángel fue enviado a Cornelio, instruyéndolo a invitar al apóstol Pedro a su casa para predicar el evangelio. De esto, podemos ver que la predicación y la difusión del evangelio es un honor que nuestro Padre ha dado específicamente al hombre. ¡Ni siquiera los ángeles tienen este privilegio!
Que siempre tengamos un corazón dispuesto a recibir el Evangelio en todo momento, porque es poder de Dios para nuestra salvación ¡Amén!

