El peligro de la sobrevivencia – Una señal de conformidad

//Pr. Luis A. Núñez\\

“Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:15-18) 

Venían de Cesarea de Filipo, donde se había construido un templo magnifico dedicado al César, fundamento del imperio Romano. En medio de esta historia, el Señor pregunta cuál era la apreciación que la gente tenia de Él. Comprender este acontecimiento es muy importante, es la expresión de grandes revelaciones:

  1. La revelación de la persona de Jesús

“El Cristo, el hijo del Dios viviente”, este fue el reconocimiento de que Jesús era el ungido, el separado, el único para esta labor de salvación, no era un ángel, no era un simple hombre, no era una invención humana, era ¡El Hijo del Dios vivo!

  1. La revelación del papel de los hijos de Dios en la iglesia 

A Pedro le dijo: “tú eres petros” es decir, piedras pequeñas que sirven para construir.

“Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 Pedro 2:5)

  1. La revelación del fundamento de la construcción

“Sobre esta roca (petra), edificare mi iglesia” es decir, la iglesia del Señor no está fundamentada sobre una persona simple, sobre un dogma, sobre un pensamiento humano, sobre una ideología, la base y el fundamento es Cristo, el Hijo del Dios vivo ¡Aleluya! y nosotros somos las piedras de la edificación, somos la Eklesia.

  1. La revelación del papel de Hades 

“Las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” El Señor Jesús había mostrado aquí la naturaleza de su iglesia, el carácter de su iglesia, es decir, la naturaleza y el carácter que cada uno de nosotros tendría, pero hay algo interesante, Él dice que las puertas del Hades no prevalecerían contra ella, entendemos entonces que la Iglesia atacaría al Hades. Las puertas que no podrán resistir son las del Hades, no las de la iglesia, es decir, el carácter de la iglesia es de ataque, de conquista, fuimos engendrados para conquistar, no fuimos engendrados para la pasividad, fuimos llamados a conquistar no fuimos llamados a sobrevivir.

¿Por qué el Señor Jesús usa la palabra Hades y no propiamente infierno? a la verdad se usa las palabras “hades”, “Seol”, “infierno” para nombrar al infierno propiamente. En libro de Mateo se ve que el Señor Jesús uso muchas veces la palabra infierno, pero ahora aquí usa la palabra Hades ¿por qué? porque el Hades es la manifestación del infierno con la muerte. Hades significa muerte, el infierno es la fuente de la muerte, muerte espiritual de personas, muerte de sueños y muerte de propósitos. El carácter de su iglesia es luchar contra la muerte, por eso predicamos el evangelio, porque la palabra traerá vida a las personas y en Cristo vivirán, pero también es luchar contra toda muerte de propósitos, de sueños de Dios en nosotros, el mayor ataque del infierno es la muerte de sueños, de propósitos y frente a esto no fuimos llamados a solo protegernos, no fuimos llamados solo a sobrevivir, fuimos llamados a luchar contra el Hades, contra la muerte y fue determinado que esta no resistiría tu embate ¡Aleluya!      

Veamos una historia interesante: 

“Después subió Nahas amonita, y acampó contra Jabes de Galaad. Y todos los de Jabes dijeron a Nahas: Haz alianza con nosotros, y te serviremos. Y Nahas amonita les respondió: Con esta condición haré alianza con vosotros, que a cada uno de todos vosotros saque el ojo derecho, y ponga esta afrenta sobre todo Israel. Entonces los ancianos de Jabes le dijeron: Danos siete días, para que enviemos mensajeros por todo el territorio de Israel; y si no hay nadie que nos defienda, saldremos a ti. Llegando los mensajeros a Gabaa de Saúl, dijeron estas palabras en oídos del pueblo; y todo el pueblo alzó su voz y lloró. Y he aquí Saúl que venía del campo, tras los bueyes; y dijo Saúl: ¿Qué tiene el pueblo, que llora? Y le contaron las palabras de los hombres de Jabes. Al oír Saúl estas palabras, el Espíritu de Dios vino sobre él con poder; y él se encendió en ira en gran manera” ( 1 Samuel 11:1-7)

Uno de los mayores problemas de los hijos de Dios en este tiempo, emocional y espiritualmente, es el deseo de solo sobrevivir. Físicamente hasta podemos hacerlo, debido a las circunstancias, en cuanto a vivienda, ropa comida, eso no es problema, luchamos por la sobrevivencia y más en estos días, pero en cuanto a nuestra posición espiritual existe el peligro de querer sobrevivir haciendo alianza con la pasividad, con el conformismo, con la religiosidad.

En cuanto a nuestra posición como hijos de Dios y nuestra nueva naturaleza, no fuimos llamados a sobrevivir, fuimos llamados a conquistar, a vencer, a mirar cada vez más alto. Dejar que les quitaran el ojo derecho en tiempos de guerra era volverlos un pueblo indefenso, no aptos para luchar. Los recursos de Dios son inagotables, sus planes son más extensos de lo que creemos, Dios quiere que crezcamos, que subamos un peldaño más, pero el deseo de solo sobrevivir es tan peligroso que nos invitará a hacer alianzas con el diablo. El diablo siempre querrá inutilizarnos, este es el propósito de nuestro enemigo. Su estrategia es que primero nos conformemos y nos resignemos, lo que tú y yo debemos buscar cada día es no perder el propósito, el pueblo de Israel perdió el propósito cuando Salió de Egipto y solo quería ser suplido y protegido y así fue.

“Los sacó con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo” (Salmos 105:37) 

Y yo os he traído cuarenta años en el desierto; vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestro calzado se ha envejecido sobre vuestro pie” (Deuteronomio 29:5)

No seas como esa generación, no te conformes con solo haber salvado tu matrimonio, desea ser el mejor matrimonio para bendecir a otros, muchos desean solo ser felices, eso es bueno, pero puede convertirse en sobrevivencia y una puerta a una alianza con el enemigo. Desea ser instrumento de felicidad para otros ¡Sal de tu comodidad! no te conformes con solo asistir a los cultos, eso es bueno, pero ahora hay algo más importante, el ser parte de la voluntad de Dios para la salvación de este mundo.

Como iglesia hemos apenas sobrevivido este año, pero no aceptaremos más esta situación. El carácter que se nos dio es de ataque, de luchar contra la muerte, muerte de sueños, de propósitos, de anhelos en el Señor y está establecido que en esta lucha el Hades no prevalecerá contra la iglesia del Señor ¡Amén!

La intimidación te condena a la sobrevivencia 

“Luego me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, mientras el Satán estaba a su mano derecha para acusarlo. Entonces dijo Jehová al Satán: «¡Jehová te reprenda, Satán! ¡Jehová, que ha escogido a Jerusalén, te reprenda! ¿No es este un tizón arrebatado del incendio?». Josué, que estaba cubierto de vestiduras viles, permanecía en pie delante del ángel. Habló el ángel y ordenó a los que estaban delante de él: «Quitadle esas vestiduras viles». Y a él dijo: «Mira que he quitado de ti tu pecado y te he hecho vestir de ropas de gala». Después dijo: «Pongan un turbante limpio sobre su cabeza». Pusieron un turbante limpio sobre su cabeza y lo vistieron de gala. Y el ángel de Jehová seguía en pie” (Zacarías 3:1-5) 

15 años la obra de reconstrucción del templo quedó paralizada por causa de que el líder espiritual, el sacerdote, estaba siendo acusado, intimidado y condenado, no hay peor situación para un hijo de Dios, para un líder, para un pastor, que el verse condicionado por la acusación que el maligno coloca en su mente, aceptando que no sirve más, aceptando que su tiempo acabó, que no es digno para llevar una responsabilidad, que Dios lo ha desechado, es allí donde Dios quiere que él se vea como Dios lo ve: “Mira,  he quitado de ti tu pecado y te hice vestir con ropa de gala” es decir, ropa de fiesta. Dios te está recordando lo que significa su obra consumada en la cruz, lo que hizo de ti, por causa de la sangre derramada del cordero, te está recordando que lo que tiene poder es la obra que Él mismo hizo, no lo que tu puedas hacer. Él no te anima a levantarte, el no te anima a despojarte de la ropa sucia, Él hace la obra completa, Él es quien hace la obra perfecta, Él quiere que te pongan la mitra donde dice “santidad”, Él quiere que sepas que así te ve. Como dice Caleb: “Él te ha hecho vivir”, hay un propósito para ser cumplido ¡aleluya!

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