¡EN TU PALABRA! (Parte II)

//Pr. Luis A. Núñez\\

“Aconteció que, estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían” (Lucas 5:1-7)

  1. El descanso antecede al milagro

 Vivir con plena confianza en Dios produce descanso. En la porción bíblica que leímos la semana anterior (Lucas 5:1-7) Jesús no les dijo: “allá hay peces”, Él les dijo: “lancen la red”, es decir, confíen en lo que les pido ¡eso es descanso! Simón lo entendió y le dijo: “toda la noche hemos trabajado en vano y ¿ahora nos pides hacer lo mismo? ¡pues lo haremos! Solo que la diferencia es que anoche trabajamos llenos de ansiedad, en incertidumbre, confiando en nuestra destreza, confiando solo en nosotros mismos, anoche trabajamos conforme a nuestras fuerzas, eso solo es nuestra propia justicia, pero ahora descansamos en tu palabra, confiamos en ti, ya no lanzamos la red pensando en si tal vez habrá, sino ahora lanzamos la red creyendo en tu Palabra”.

¡En tu Palabra lanzaremos las redes! Toda nuestra vida necesita ser enrumbada de acuerdo a su Palabra, toda área de nuestra vida necesita ser direccionada por su Palabra. Si vemos en el Génesis cuál fue en realidad la tentación que el maligno aplicó en la mujer y cómo la llevó al engaño, veremos que este fue un proceso enfocado a vivir fuera de la Palabra. El diablo puso en tela de juicio la veracidad del carácter de Dios y su Palabra ¿Percibes la encrucijada expresada en la respuesta de Simón? Él dijo: “toda la noche hemos pescado y no hay nada” Jesús le dice que se interne mar adentro y lance las redes, la respuesta de Pedro frente a este desafío hizo que experimentara una gran pesca, lanzar la red en el descanso y en la confianza, en fe ante su Palabra ¡en su Palabra!

Ahora veamos Génesis 3:1-7 y observemos el proceso de confrontar la Palabra por parte del maligno, de levantar fortalezas en la mente de las personas.

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: Conque Dios os ha dicho: ¿No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió, así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales” (Génesis 3:1-7)

  1. (v.1) Comenzó con el sarcasmo (con que Dios les ha dicho)

 El maligno puso en tela de juicio la palabra de Dios y esa es exactamente la estrategia que sigue usando el diablo en este mundo, usa a personas para que con su sarcasmo intenten avergonzar tu esperanza. Seguramente ya escuchaste frases como: “ah ¿dice estás en una secta?”, “ah ¿dice que le das el diezmo a tu pastor?”, “¿dice te has vuelto hermanito?”, “ah ¿dice ya no vas a fiestas?”, “¿dice ya no estás en el jueves de patas?”. La vergüenza es una de las armas de Satanás para intentar detenernos, Por eso el apóstol dice: “Porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios” (Romanos 1:16) o “la esperanza no avergüenza” (Romanos 5:5) El maligno usa el arma de la vergüenza para que, en primera instancia, sientas vergüenza de lo que eres, de tu esperanza en Dios.

  1. (v.4) Contradijo lo que dijo Dios (no moriréis)

 Satanás volvió a intentar desacreditar la veracidad de la Palabra de Dios, en esta segunda fase el enemigo confronta tu fe y lo que sabes de la Palabra para disminuirte, quiere hacer ver a Dios y su Palabra como algo ridículo, como algo absurdo, intenta mostrarte que Dios es una mentira, es un engaño, que toda esta vida con Dios es un engaño. Para este propósito el maligno pondrá argumentos, a la mujer (Eva) le dijo que Dios no era tan bueno como ella creía. Eso sucede, por ejemplo, con el ayuno, recibes argumentos como: “¿por qué debes ayunar? solo te estás matando de hambre”. Muchas veces la teología es usada de manera muy sutil para dejar de experimentar el favor de Dios, nos exponen argumentos como: “Eso de declarar, eso de la gracia, eso de los diezmos, etc.”.

  1. (v5) La llevó a la caída en la tentación (Serás como Dios)

 En otras palabras, la Palabra de Dios no es verdadera ¿entiendes cuál fue en realidad el propósito de la tentación? El propósito de la tentación no fue que consuma el fruto del árbol, ese fue el canal, la tentación fue pretender ser como Dios y la llevó a creer que algo que ella haría (comer el fruto) la transformaría en alguien como Dios, lo que ella no sabía era que en la bondad de Dios y en su gracia, Dios ya había puesto su naturaleza en ella, pues nos hizo a imagen suya (Génesis 1:27), por eso dice la Biblia que Eva fue engañada (1 Timoteo 2:14), el hombre cedió frente a su mujer, pero Eva fue engañada.

Este es justamente el problema de los que viven en la ley, ellos creen que algo que hacen los va a transformar a la imagen de Dios, ignorando que ya son hijos de Dios en Cristo. La tentación es llevarlos a querer conseguir la santidad por algo que van hacer, cuando ignoran que ya son santos. Orar y ayunar no nos hacen más santos, porque ya somos santos, sino que nos llevan a expresar los que somos, por eso debemos orar y ayunar. Lo que Dios quiere es que tu expreses cada día lo que eres, que frente a cualquier aparente realidad digas con todas tus fuerzas ¡en tu Palabra Señor! es decir, yo soy lo que dices que yo soy.

Toda nuestra vida debe estar encaminada a esta expresión ¡en tu palabra! es decir, frente a todo yo decido vivir como tu Palabra dice, esa es la clave para una vida de victoria en el día a día, principalmente en las relaciones interpersonales, de las cuales me gustaría hablar y enfatizar hoy.

LAS RELACIONES CONYUGALES

Juzgar y menospreciar

“Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo” (Romanos 14:10)

El capítulo 14 comienza exhortando acerca de nuestra actitud frente a los comportamientos errados de los más débiles y aun actitudes que responden a puntos de vista, allí el Señor dice que hay dos reacciones erradas que cuando lo vemos, es el resultado justamente de la justicia propia:

  • Juzgar, que significa sentenciar, definir, determinar.
  • Menospreciar, que significa reducir a alguien a nada, despreciar, reprobar a alguien.

¿Por qué juzgas, sentencias, defines o lanzas frases como: este nunca va cambiar, esta es una terca, este es un ignorante? Es allí donde Jesús decía: “no mires la paja en el ojo de tu hermano sino ve la viga que está en el tuyo”.  El juzgar es un acto del corazón que hace que tomes una actitud que no es de Dios, te sume en el resentimiento.

¿Por qué menosprecias?  Todo el que menosprecia es porque se cree mejor, alguna cosa que ve en él o ella le hace creer que es mejor. No estoy diciendo que no debemos tratar los problemas, los errores deben ser tratados, a eso la Biblia llama exhortación, que es muy diferente a juzgar o menospreciar. El problema es que tus reacciones frente a los errores de los demás están determinadas por el juzgar y menospreciar ¿Cuál es la diferencia entre tener una actitud de exhortación o una actitud de juzgar o menospreciar frente al error de tu cónyuge?  Tu reacción hacia tu cónyuge refleja tu corazón delante de Dios, es allí donde es necesario que ores y busques sabiduría de Dios para confrontar el error y trabajar para corregir, es eso o entras en la ley del merecimiento que te lleva a creer que merecías a alguien mejor. Adán le dijo a Dios: “la mujer que me diste…” en otras palabras, yo merecía algo mejor, no soy yo, es ella. Esta actitud lleva al egoísmo, al odio, a estar constantemente viendo solo errores en el cónyuge, a una convivencia insoportable.

La falta de perdón  

 Esta es una actitud de justicia propia, porque no reconoces varias cosas:

  • Que Dios te perdono por algo mayor y que ese perdón te libró de la condenación eterna, pues estabas condenado a morir lejos de Dios y en su infinito amor te hizo su hijo.
  • Que Dios es justo y por supuesto hará justicia, eso te lleva a descansar en Él.

Ese sentimiento de merecimiento te lleva sutilmente al reclamo a Dios (En la historia de Marta y María, ambas fueron a reclamar a Jesús).

La justicia propia en las relaciones  interpersonales

 ¿Por qué juzgas? el juez es el Señor, tú fuiste llamado a exhortar, no a juzgar ¿por qué menosprecias? ese es uno de los mayores problemas de los hermanos en la fe, la justicia propia que los lleva a menospreciar, porque creen que son mejores, porque según ellos su madurez es el resultado de lo que hacen. Una vez más, no estoy diciendo que no debemos confrontar el pecado o los errores ¡claro que debemos confrontarlo! a eso se llama exhortación, pero menospreciar por causa de la posición económica, apellido, título eclesial, tienen que ver con justicia propia. En el caso de Caín y Abel ¿por qué Caín mató a Abel? todo comenzó cuando la ofrenda de su hermano fue aceptada por Dios y la de él no, entonces él se enojó pero ¿por qué? porque de alguna forma él se convenció que era mejor que su hermano, entonces abrió la puerta al resentimiento con Dios y odio a su hermano, para la luego dejar que la envidia corroa su corazón y terminó asesinándolo. La envidia es el mayor problema de quienes viven bajo la ley, pues colapsan cuando ven prosperar o desarrollarse a quienes según ellos deben estar en el piso destruidos. Este problema es el que sucede cada día en medio de las relaciones interpersonales, juzgar y menospreciar.

¿Qué debemos hacer? ¡Depender de Dios! eso nos lleva a pedir sabiduría.

“Hermanos tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, mas tenga la paciencia su obra completa, para que seais perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría pídala a Dios el cual da a todos abundantemente y sin reproche y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra” (Santiago 1:2-6)

 Si bien esta porción de la Palabra habla de las diversas pruebas, las actitudes de los que nos rodean son pruebas y la Palabra nos dice que en ese momento debemos pedir sabiduría. El apóstol Santiago dice que pidamos sabiduría, eso nos hace entender que él también necesitaba sabiduría y encontró la fuente ¡Cristo! sabiduría para tratar a mi esposa o esposo, pero algunos no piden sabiduría, sino justicia. Esto va para los esposos:

“Vosotros maridos igualmente vivid con ellas sabiamente dando a la mujer honor como a vaso más frágil” (1 Pedro 3:7)

Dios exhorta  a los hombres que vivan con ellas sabiamente, es decir, para vivir en un hogar de bendición necesitamos sabiduría. Esto va para las esposas:

“La mujer sabia edifica su casa más la necia con sus manos la destruye” (Proverbios 14:1)

La mujer sabia edifica su casa, para edificar su casa necesita sabiduría. Acudir a Dios para pedir sabiduría es señal de quien vive en la gracia, pedir sabiduría trae paz, descanso, espera, nuevas fuerzas.  

“Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio” (1Corintios 3:18) 

Cada día pide a Dios sabiduría para tratar, para aconsejar, para saber cómo decir, cómo hablar, a veces estás en lo correcto en aquello que quieres decir, pero no hay sabiduría en el cómo decir, en cómo expresarlo, es entonces que debemos pedir sabiduría.

El Señor nos dice que no te apoyes en la sabiduría humana y no te gloríes en los hombres o en lo que viene de ellos, sino entiende que los que ellos tienen (es obvio que está hablando de sabiduría) tú lo tienes, solo tienes que pedir sin dudar y creyendo, como dice Santiago 3:6 ¿sabes por qué? Porque en Cristo ya lo tienes, en Cristo eres vencedor.

Llamaron a los otros

Los resultados fueron impresionantes, fueron sensacionales, inesperados, asombrosos, es sobrenatural,  las redes están por romperse pero no se romperán, pero no podemos nosotros solos ¡necesitamos de alguien más! entonces es necesario llamar a otros ellos también, pues ellos a travesaron por la misma amarga experiencia de no encontrar nada y desde lejos no van a creer, entonces para que crean  debemos persuadirlos. Una manera es mostrando los peces, es decir, es bueno hablar del resultado, de testimonios de lo que pasa en las células de niños, es mostrar que la unción y la bendición es también para ellos. Que Dios tiene reservado para ellos nuevas y grandes experiencias, por lo tanto, vamos a hacer lo necesario para que acudan al llamado, necesitamos de ellos para aprovechar la gran y sobrenatural pesca.

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