Escogiendo la buena parte

 

 

//Pr. Luis A. Núñez\\

“Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” (Lucas 10:38-42) 

Contexto histórico 

A través de esta historia podemos ver que Marta y María eran hermanas y más vemos que también eran hermanas de Lázaro y que ellos vivían en Betania.

“Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana” (Juan 11:1)

 Lo más probable era que Marta, Maria y Lazaro conocían a Jesús o que habían solamente oído hablar de Él, lo cierto es que tenían expectativa en lo que hacia, en los milagros o en lo que hablaba, de manera que cuando se presentó la maravillosa oportunidad de que Jesús entró a su aldea, ellos lo recibieron inmediatamente en su casa. Más adelante entendemos que desarrollaron una relación maravillosa porque la Biblia narra de que Jesús amaba a esa familia.

“Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro” (Juan 11:5)

Marta, por su costumbre de hospitalidad y además sumada a su expectativa, desea agradar a Jesús y comienza a hacer y preparar todas las cosas, pero termina muy afanada y turbada, al punto que llega a enojarse mucho porque su hermana no hace lo que es costumbre hacer como mujer, culturalmente María debería estar ayudando en los quehaceres, pero ella se sentó a los pies de Jesús para oír, para recibir lo que Jesús tenía.

Dos maneras de relacionarse con el Señor

Las crisis define como nos relacionamos con Dios, entonces Marta se dirige a Jesús a reclamar diplomativamante, que ordene a su hermana ayudar, entonces a partir de lo que leemos, ahora vemos dos maneras de relacionarse con el Señor:

  1. Afanados y turbados

Son dos características diferentes, el afán esta ligado a la ansiedad y la turbación a la molestia, a la incomodidad, a la falta de disfrute y Jesús le recalca a Marta que ella esta afanada y turbada, es decir, esta escena fue llevada de una circunstancia doméstica a una elección de vida, a cómo te relacionas con el Señor, en un vivir día a día y también puede estar relacionado a cómo desarrollas algún servicio o respuesta a un llamado. Obserba que lamentablemente son dos cosas que naturalmente rigen en la vida de muchos, el afán, que simboliza una vida cargada, basada en la confianza propia, en nuestras propias fuerzas, no hay descanso y la turbación que habla de estar incómodo, fastidiado, es decir, sin paz. Marta es alguien que cree en el Señor, pero no tiene descanso y paz. El Señor Jesús le dice que son muchas cosas las que le han turbado, en otras palabras, ella dejó que “muchas cosas” la turbaran; en el idioma original es peri de donde viene la palabra periferia, es decir, muchas cosas a su alrededor la confunden, la turban y aunque parece que su afán esta relacionado al servir al Señor su centro no es el Señor, ella ha dejado que las cosas a su alrededor la perturben. No permitas que esto suceda, pues hay muchas cosas que pueden desenfocarte de Cristo, de la confianza plena que debes tener en Cristo, eso te turba porque pierdes el verdadero sentido de la vida en abundancia que se refleja en paz y ese justamente fue el mensaje de Dios, que en Él tengamos paz.

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33)

En Hebreos 4:1-13 se nos muestra que el pueblo de Dios no creyó, por lo cual no entró en la tierra de la promesa, que aquí es llamada de reposo, descanso, es decir, Dios nos está revelando que su propósito fue llamarnos a una vida de descanso en Él, de tal manera que en Hebreos 4:9 dice que ahora al pueblo de Dios le queda un solo reposo, que de hecho es el único y verdadero y en el verso 11 dice que procuren entrar en ese reposo y asi evitar caer en la misma actitud de desobediencia del pueblo de Israel, una condición terrible de incredulidad. Entonces en contraste con esa forma de relacionarse con el Señor, Jesús le muestra que su hermana escogió otra manera, la ideal de ver a Dios.

  1. Disfrutando el favor

María escogió “lo bueno”, esa palabra en el griego es el agadsos y en Filemón 14 fue traducido como favor, cuando Pablo intercede por Onésimo. Entonces Jesús le dice a Marta que María escogió disfrutar del favor y que nadie le quitaría eso. María decidió una relación con el Señor basada en el disfrute, en el favor, en el descanso,  en recibir lo que el Señor tenía para ella y el Señor Jesús aclara que ella escogió creer en el favor ¿sabes quiénes son esas personas? son aquellos que toman esa decisión, para entender mejor veamos lo que significa el nombre María, María significa amada de Dios, es decir, solo quien sabe que es amado decide vivir bajo su favor, creer en su favor, entonces nadie le quitará esa bendición, por eso creemos que la principal característica de la vida de fe es el descanso, por eso Hebreos 4:3 dice que «los que creen entran en reposo».

¿Este descanso no es ocio, no es un retiro, no es irnos de vacaciones, pues hasta podemos irnos de viaje y aún así no descansar. El verdadero descanso es poder decir: “Señor, lo haces tú, no yo. No soy yo quien debe salvar, eres tú, Señor. No soy yo el que santifica, eres tú, Señor. No soy yo quien lo hace, tú eres el Señor ”. Si nos angustiamos cada vez que tenemos aprietos, la ansiedad aumentará hasta el punto en que la vida perderá su sabor, entonces pasarás a la posición de Marta. Hay un descanso para el pueblo de Dios y ese descanso es Cristo.

Quiero hablar a todos los líderes de células, discipuladores y pastores, la obra de Dios no se hace con cansancio, con fatiga o con sudor, se hace en la dependencia del Señor. Sé que son momentos difíciles e inciertos y que parece que lo que hacemos no tiene el efecto que quisiéramos, por la forma en que estamos desarrollando el trabajo (células virtuales), pero debemos descansar en el Señor, sabiendo que Él está en el control de todas las cosas.

Ezequiel 44:17-18 brinda una guía clara para los que trabajan en el templo:

“Y cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirán vestiduras de lino; no llevarán sobre ellos cosa de lana, cuando ministren en las puertas del atrio interior y dentro de la casa. Turbantes de lino tendrán sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino sobre sus lomos;  no se ceñirán cosa que los haga sudar”

En la obra de Dios no se puede sudar, somos sacerdotes levitas, encargados de servir en la casa del Señor y cuando servimos al Señor no podemos sudar, pero ¿Cuál es el significado de sudor? Génesis 3:19 dice que el sudor es una maldición a causa del pecado. El sudor es un símbolo de maldición, pero no estamos diciendo que el trabajo sea una maldición, lo que decimos es que el sudor que es resultado del cansancio es una consecuencia del pecado, pero damos gracias a Dios que por medio de Jesucristo hemos sido librados de toda la maldición del pecado. Es tan bueno servir a Dios, no tenemos que sudar, no tenemos que vivir fatigados.

  1. Vivir por gratitud 

“Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis” (Juan 12:1-8)

Mas adelante, vemos que Jesús nuevamente está en Betania, le habían hecho una cena y en esa cena también servía Marta, allí estaba Lazaro, hermano de María y Marta a quien Jesús había resucitado, pero ¿Dónde está María? de pronto aparece con un perfume, de una libra de nardo puro y unge sus pies y los seca con sus cabellos; su hermano había sido resucitado, ella solo quería agradecer, su valor de gratitud no tenía precio, los otros piensan que es mucho dinero desperdiciado, pero ella está más que agradecida, lo que ella hace no tiene reparos.

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