Herencia y herederos del mundo

//Pr. Líbano Gamarra\\

“Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe” (Romanos 4:13)

La promesa de heredar el mundo fue dada a Abraham y a su descendencia. Cuando tú crees por la fe, también eres hijo de Abraham, es decir, somos hijos espirituales y por tanto, somos herederos del mundo. Hoy hay una herencia para nosotros y eso incluye todo: prosperidad, salud, victoria, crecimiento en tu trabajo, etc. Si has vivido dificultades, necesidades y no has podido conseguir suplir tus necesidades, simplemente cree en la promesa y espera con expectativas en Dios.

¿Cuál es la condición única para ser heredero?

Ser hijo y nada más, pero es importante que entiendas que ser hijo no te permite automáticamente disfrutar de la herencia, tú puedes ser hijo de un padre rico y aun no disfrutar plenamente de la herencia y la razón de esto es que el hijo aún es pequeño, es un niño inmaduro. Ser hijo te otorga la condición de heredero, pero para tomar posesión de la herencia es necesario ser hijo maduro. Hijos que no son maduros no pueden aun tomar posesión de su herencia.

“Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo (Gálatas 4:1-7)

El hijo que aún es menor de edad es heredero, pero aún vive como cualquier siervo. El sentido de adopción de hijos mencionado en el texto que acabamos de leer no significa que el hijo no tenía esta condición y luego recién pasó a ser hijo, sino que ahora el hijo es reconocido como adulto y puede administrar las finanzas de su padre. Muchas veces cuando leemos esta parte de Gálatas, pensamos que necesitamos crecer más espiritualmente, pero el sentido que Pablo está compartiendo es que el pueblo de Israel era infantil viviendo bajo la ley, pero cuando vino Cristo llegó la gracia y cuando llega la gracia nosotros maduramos, somos adoptados como hijos adultos. Pablo está diciendo que mientras vivas en la ley aun eres niño, pero cuando entiendes la gracia te vuelves hijo adulto.

“Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño” (Hebreos 5:13)

La palabra de justicia mencionada por el autor de Hebreos es que Cristo ya sufrió el castigo en tu lugar, asumió las consecuencias del pecado. Entonces, el niño en la fe es aquel que aún no entendió la gracia, la justificación por la fe. El hijo maduro no confía en su justicia propia ni en su obra, sino que confía en la justicia de Cristo que es por la fe. Resumiendo, para ser heredero del mundo es necesario ser hijo, pero este hijo necesita ser un hijo maduro, es decir, aquel que entiende la palabra de justicia que procede de la fe.

La herencia puede ser cancelada

El mismo texto también dice que la herencia es una promesa, pero esta promesa puede ser cancelada. Una de las cosas que indigna a algunas personas es que a pesar de que se esfuerzan por ser correctas, santas e irreprensibles, aún siguen experimentando crisis en sus vidas, enfermedades que los atormentan, las cosas no salen bien, no resulta como ellos esperaban, siempre hay problemas en la familia, los hijos están desviados y entonces la pregunta es ¿Por qué sucede esto?

“Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa” (Romanos 4:14)

Ley es el intento de alcanzar el favor de Dios a través de algo que puedas hacer, es decir, hacer para merecer y a propósito de esto, Pablo dice que la promesa puede ser cancelada. Dios estableció que todas sus promesas sean recibidas por la gracia mediante la fe. La consumación de la promesa se alcanza mediante la fe, no confiando en nuestras obras. Esto es algo tan simple, pero necesita ser revelado en nuestro espíritu. De manera más simple, la condición para ser heredero es ser hijo, pero este hijo necesitar ser maduro. Para entrar en posesión de la herencia es necesario creer por la fe, porque lo que cancela la promesa es la ley, la justicia propia, el merecimiento.

“Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; más el de la libre, por la promesa” (Gálatas 4:22-23)

Agar simboliza la ley y Abraham simboliza la fe, entonces, cuando la ley se une con la fe lo que resulta es Ismael, que simboliza la carne, el esfuerzo humano. Por otro lado, Sara simboliza la gracia y cuando la fe y la gracia se unen resulta la manifestación de la promesa. Todo creyente nacido de nuevo es hijo de Abraham, pero no todos son hijos de Sara, sino, en algunos casos, hijos de Agar.

Para entrar a poseer la herencia es necesario ser hijo de Abraham, pero también es necesario ser hijo de Sara. Hoy en el medio cristiano tenemos los que viven en la ley y los que viven por la gracia. Los que reciben la promesa son los que reciben la gracia, reciben la herencia del mundo. Eso incluye todo, usted experimenta el favor de Dios en todas las áreas de su vida solamente por su gracia, no es porque usted es el más fiel en la iglesia, no es porque es mejor que su vecino, sino es porque usted cree en la gracia de Dios.

“Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti. No habrá mujer que aborte, ni estéril en tu tierra; y yo completaré el número de tus días. Yo enviaré mi terror delante de ti, y consternaré a todo pueblo donde entres, y te daré la cerviz de todos tus enemigos. Enviaré delante de ti la avispa, que eche fuera al heveo, al cananeo y al heteo, de delante de ti. No los echaré de delante de ti en un año, para que no quede la tierra desierta, y se aumenten contra ti las fieras del campo. Poco a poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra” (Éxodo 23:25-30)

Una ilustración de herencia en el Antiguo Testamento es Canaán, la tierra prometida y esto para nosotros no es el cielo, sino es la vida abundante. La manera como Dios va a liberar su gracia es poco a poco, porque Dios quiere que primero aprendas a administrar lo que has recibido, en la medida que Él te da. La manera como Dios nos lleva a crecer es de a poco, por eso tienes que aprender a perseverar.

Oiga más la palabra de Gracia

“Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados” (Hechos 20:32)

Necesitamos oír más la palabra de la gracia, cuanto más oímos la palabra de gracia crecemos más y por lo tanto experimentamos más de nuestra herencia. Esta Palabra tiene el poder de darnos nuestra herencia, cuanto más entendemos de la gracia, recibimos más de Dios. Cuanto más entiendas la gracia, milagros van a suceder en nuestro medio.

“Y Samuel tomó un cordero de leche y lo sacrificó entero en holocausto a Jehová; y clamó Samuel a Jehová por Israel, y Jehová le oyó. Y aconteció que mientras Samuel sacrificaba el holocausto, los filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehová tronó aquel día con gran estruendo sobre los filisteos, y los atemorizó, y fueron vencidos delante de Israel” (1 Samuel 7:9-10)

El conocimiento que tienes del cordero, que es Cristo, es suficiente para que Dios pueda manifestarse a tu favor y tus enemigos serán vencidos.

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