La bondad de Dios

//Pr. Wilber Chávez\\

Lucas 18:18-19

Todos en nuestra vida, tenemos el deseo de estar al lado de una buena persona, ser amigo de ella, pero ¿quién es llamado de bueno realmente? Será que es el panadero que al ir a comprar te da un pan extra o el taxista que te hace un descuento especial o será que es esa persona que decide ayudarte a llevar una carga hacia el lugar donde vas. Bueno en latín es bonus que significa algo positivo, que actua según aquello que esta bien y correcto. Una persona buena es alegre, agradable y obviamente suma en la vida de los demás. Hoy quiero hablarte de alguien que realmente es bueno.

  1. Si alguien es bueno, solo el Señor

“Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?  Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo Dios” (Lucas 18:18-19)

Hay mucha gente buena en el mundo, pero si lo comparamos al Señor, solo Él es bueno.

Este joven rico se acercó a Jesús y como manera de iniciar una conversación llamó al Señor de bueno. El Señor pudo simplemente no hacer nada y continuar con la conversación pero no. El Señor Jesús aprovechó la oportunidad para dejar muy en claro la verdad sobre quién es bueno. No que Jesús no era bueno, eso no dice la palabra, lo que el Señor quería enfatizar es que la bondad del Dios es única y no tiene comparación.

  1. La bondad de Dios y la bondad de los hombres

“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:11)

La palabra mencionada por el Señor Jesús en función a la actitudes de buenos hombres que saben dar buenas cosas a sus hijos es que ellos en comparación a Dios son malos. Esa es la bondad del Señor, no tiene límites.

  1. Entonces ¿Cuál es el problema con la bondad del Señor?

 Ninguna. No hay ningún problema con Dios, el problema está netamente en nosotros, que no podemos disfrutar plenamente de tanta bondad. Dios es bueno y nos lo ha demostrado desde la creación del hombre, al darnos todo aquello que puede alegrar nuestro corazón.

Dios desde la creación del hombre le dio un cuerpo, un hogar, protección e incluso una compañera. Toda la historia del hombre inicia con Dios dando y dando no cualquier cosa, sino todo aquello que alegraría el corazón del hombre. Entonces la pregunta sería ¿Cuál es nuestro problema entonces?

  1. No le creemos

Dios es bueno y es muy importante que tú y yo le creamos. Y ese creer no es simplemente decir que le creemos, sino creerle en las situaciones más difíciles que podamos pasar. Uno puede presumir que sabe nadar pero solo lo demostrará cuando este en un río o una piscina. Muchos pueden hasta decir que creen que Dios es bueno, pero solo lo demostrarán en las situaciones más difíciles que pasan.

En Génesis 3:1-5 dice:

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”

Si percibes, uno de los primeros ataques de Satanás al hombre es mostrarle que Dios no es realmente bueno, que esconde algo mejor. Hasta este punto no pasa nada, el detalle es cuando el hombre empieza a creer que eso es verdad. Ese creer nos lleva a tomar las peores decisiones.

  1. No le pedimos

En la historia de David, él llegó a tener 8 esposas, aparentemente lo tenía todo, riquezas, poder y una gran familia.

“Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más” (2 Samuel 12:7-8) 

Alli vemos que él pecó porque deseo algo más. El Señor le exhorta y en otras palabras le dice: “¿Por qué no me pediste?”. A veces el problema está en que no pedimos ¿Y por qué no pedimos?

  1. Por pereza (Proverbios 13:14).
  2. Por no sentirnos merecedores (Juan 14:13).
  3. Por limitar a Dios (Números 11:23).

Dios es bueno y lo que resta a nosotros es creerle y pedirle. Simple.

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