La gloria de Dios

//Pr. Líbano Gamarra\\

La Gloria de Dios sugiere su grandeza, poder, majestad, esplendor, santidad y mucho más (1 Crónicas 29:11). También se refiere a la presencia visible de Dios entre su pueblo, llamada a veces la gloria Shekinah. Shekinah es una palabra hebrea que significa morada de Dios, empleada para describir la visible manifestación de Dios.

“Tuya es, oh Jehová, la grandeza y el poder, y la gloria, y la victoria y la majestad; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos” (1 Crónicas 29:11) 

“Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle y dejadle ir” (Juan 11: 38–44) 

En este pasaje vemos uno de los milagros y se puede decir, el milagro más grande del Señor Jesús. La razón por la que lo considero como el milagro más grande es que Lázaro ya tenía 4 días de haber muerto y seguramente empezó su proceso de descomposición.

Sabemos que no podemos ver a Dios cara a cara, pero si podemos ver su gloria. La manifestación del poder de Dios es ver la gloria de Dios, ver la gloria de Dios es también ver las maravillas de Dios en nuestra vida, ver la gloria de Dios es ver las promesas de Dios hechas realidad en nuestra vida. 

“Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:17-18)

Muchas veces no vemos los milagros, las señales y las maravillas de Dios acontecer en nuestras vidas porque no creemos. No necesitamos ver para creer, pero si necesitamos creer para ver. Cristo dijo si crees, veras la gloria de Dios. No como Tomás, uno de los discípulos del Señor, no creía hasta que vio a Jesucristo resucitado (Juan 20:25)

No te conformes viendo milagros en la vida de otros, tú también puedes experimentar el poder, la gloria y los milagros de Dios en tu vida. Desea la manifestación del poder de Dios, hoy puede ser el día que tanto estas esperando. 

Moisés pide ver la gloria de Dios (Éxodo 33:17–20) 

Vemos en estos pasajes a Moisés pidiendo además, el poder, la grandeza y maravillas de Dios. Para estos tiempos el Señor Jesucristo ora por nosotros y en todo momento desea que veamos la gloria, su poder, su grandeza. No podemos ver el rostro de Dios, pero podemos ver la gloria de Dios ¿Por qué Moisés vio la gloria de Dios? pues Moisés halló gracia delante de los ojos de Dios.

Para que nosotros podamos ver la gloria de Dios, tenemos que hallar gracia, primeramente; pero gracias a Dios, ya vimos la gracia de Dios, la gracia de Dios, se manifestó a través del Señor Jesucristo; por medio de Cristo, hallamos gracia nosotros (Juan 17:20-24).

Jesús le dijo a Marta: “¿No te he dicho que, si crees, verías la gloria de Dios?”. Se entiende, conforme a estas palabras, que Cristo ya le había dicho a Marta anteriormente, Marta solo tenía que creer, pero ¿Por qué Jesús demoró cuatro días para recién ir y ver a Lázaro? pues las circunstancias adecuadas tenían que estar listas para un gran milagro, se entiende que la Gloria de Dios se manifestaría en esa situación difícil. Marta y sus familiares la estaban pasando muy mal, a nadie le es fácil perder un familiar, pero el momento oportuno y exacto para un gran milagro se presentó, solo en una situación extrema y difícil se puede manifestar la gloria de Dios. Todos anhelamos, que la vida sea fácil, pero al no querer dificultades en nuestras vidas le podemos estar diciendo a Dios: “No quiero ver tu gloria o tu poder manifestarse en mi vida”, claro que no estoy diciendo que pidamos dificultades, sufrimiento en nuestras vidas, solo no nos quejemos o desesperemos cuando estemos en una situación difícil, más bien digamos: “Esta es una buena oportunidad para que la gloria de Dios se manifeste en mi vida”.

“Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo, hiede ya, porque es de cuatro días” (Juan 11: 39) 

Ya no había esperanzas para Marta, parecía todo imposible, su hermano llevaba 4 días muerto, pero Jesús dio la orden de que la piedra que sellaba el sepulcro sea quitada. Debemos quitar todo lo que está estorbando o impidiendo que la gloria de Dios se manifieste en nuestras vidas. En el caso de Marta era la piedra de la incredulidad y en nuestra vida ¿cuál es esa piedra que nos impide ver la Gloria de Dios? ¿ya la identificaste? quita esa piedra de tu vida, tienes que quitarla, es tu responsabilidad. La incredulidad es una piedra muy grande que no permitirá que el poder de Dios se manifieste en tu vida.

Para ver la gloria de Dios no debemos tener excusas o  argumentos 

“Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo, hiede ya, porque es de cuatro días” (Juan 11: 39) 

Marta no quería quitar la piedra, tenía sus argumentos que eran verdad, pero se estaba olvidando que Jesús es el Señor de señores y todo poderoso. Lo que Marta debió decir es: “Aunque es verdad que tiene 4 días y que ya hiede, pero si tú dices que lo puedes resucitar, te voy a creer, a pesar de mis excusas, a pesar de mis opiniones, a pesar de mis pretextos, si tú lo dijiste, lo voy a creer, aunque parece imposible”. Muchas veces como cristianos no vemos la gloria de Dios pues ponemos nuestras excusas, nuestra opinión, pretextos. Quita la piedra y verás la Gloria de Dios.

Tienes que esperar el tiempo de Dios 

Muchas veces queremos ver la gloria de Dios, pero queremos verla ya. Cristo se tardó 4 días en ir donde Lázaro, Marta le reclamó al Señor: “Tú dices que nos amas, pero ¿por qué no viniste a tiempo? si hubieras venido antes, Lázaro no hubiera muerto”. Cuantas veces le decimos, Señor: “Si tú hubieras venido, no hubiera pasado lo que pasó” “Señor si hubieras estado en mi vida no hubiera pasado lo que pasó”.

Si queremos ver la gloria de Dios debemos esperar el tiempo de Dios, no como el rey Saúl, que se desesperó y cometió el peor error de su vida (1 samuel 13). Una lucha para nosotros es aprender a esperar, queremos ver la gloria de Dios, pero necesitamos esperar su tiempo.

Y si hay algo hermano que te parezca difícil, Dios lo puede hacer, si crees, verás la gloria de Dios. Solo recuerda, tienes que esperar, pues entre más tarde sea la llegada, más grande será la gloria. 

Necesitamos poner los ojos en el cielo, en Jesús 

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2) 

Que no sea de oídas solamente, que no solo te lo cuenten, el deseo de Dios es que sus hijos vean su gloria y aunque no podemos ver a Dios, si podemos ver y difrutar de su gloria, pero eso ocurrirá a la medida de que nuestros ojos estén enfocados en el cielo.

Dile: “Señor aquí estoy dispuesto a rendirme totalmente ante ti, quiero que tu gloria y poder me inunden, quiero ver tu gloria y me dispongo a quitar y remover toda piedra que me esté impidiendo ver tu gloria, quiero que tu poder descienda en mi”.

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