La gracia que sobreabunda


//Pr. Luis A. Núñez\\

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.  Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro” (Romanos 5:12-21)

Dos tipos de hombres

 Observemos lo que dice Romanos 5:19:

Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos”

 A través de este verso, concluímos que cuando Dios ve a la humanidad solo ve dos razas, dos grupos, una es la que está bajo condenación, bajo la esclavitud del pecado desde la desobediencia de Adán y la otra que está bajo el perdón, son los que fueron hechos justos por la obediencia de otro, por la obediencia de Jesús, libres de la esclavitud del pecado. En unos, reina la muerte y en otros, reina la vida, entonces ¿por qué oramos por las personas que no conocen a Cristo? lo hacemos porque si no son salvos ellos están condenados, ellos están bajo la maldición del pecado de la muerte, no existen términos medios, esa es la razón por la que oramos y predicamos el evangelio, para traerlos a la luz de la verdad de Dios.

La Gracia que sobreabunda

 Ahora observemos el verso 20:

Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia”

Es necesario entender bien, primero, la ley se introdujo para que el pecado se haga evidente. Podemos entender esto a través de un ejemplo, podemos ver un vaso con agua aparentemente limpia, pero al usar una cuchara para remover el agua podemos ver que esta agua contiene impurezas, es decir, evidencia las impurezas. La ley muestra o evidencia el pecado, la ley hizo que se mostrara la abundancia de su existencia, entonces donde se manifiesta este abundante pecado, ahora sobreabunda la gracia, la gracia se manifiesta con mayor fuerza.

“¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” (Romanos 6:1-2)

 Este verso inicia con una pregunta: “¿perseveraremos en el pecado para que abunde la gracia? el mismo Pablo responde: “¡de ninguna manera!” Hemos muerto al pecado, cómo pues viviríamos en él.

Por otro lado, la verdad acerca de aquella gracia que sobreabundó, fue revelada por el Señor en el Antiguo Testamento, veamos:

  1. La roca es Cristo (Números 20:3-4, 7-9)

“Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias” (Números 20:8)

 El pueblo se quejo y hasta dijeron que hubieran preferido morir que estar allí, pero aunque merecían morir por su actitud, la roca que es Cristo les dio agua. 1 Corintios 10:4 dice: y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo”. Perciban que cuando debían haber muerto, el Señor les da agua de la roca, ellos morirían, pero el agua de la roca los salvó, esa roca es Cristo.

  1. La serpiente (Números 21:5-6, 8-9)

 Nuevamente el pueblo se queja contra Dios y Moisés, debían haber muerto, pero Dios les da salvación a través de una serpiente de bronce, que ellos debían mirar.

“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:14-15)

Estos versículos dicen que la serpiente levantada en el desierto eran un tipo de Cristo, siendo levantado en la cruz y haciéndose pecado. Debían de morir todos, pero Dios les muestra la gracia en Cristo que es la salvación.

  1. El pan (Éxodo 16: 2-4)

El pueblo se quejó nuevamente y ahora Números nos dice que encendieron la ira de Dios, pero en lugar de muerte ellos reciben sustento, reciben pan. Veamos que dice Juan acerca de ese pan:

“De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y aun así murieron. Este es el pan que desciende del cielo para que no muera quien coma de él. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguien come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Entonces los judíos discutían entre sí, diciendo: – ¿Cómo puede este darnos a comer su carne? – Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final, porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él., Así como me envió el Padre viviente y yo vivo por el Padre, también el que me come vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres, que comieron el maná y murieron; el que come este pan vivirá eternamente. Estas cosas dijo en Capernaúm, enseñando en una sinagoga” (Juan 6:47-59)

 En conclusión:

Nuestra abundante gracia es Cristo, donde no merecíamos nada. Cristo se manifestó para darnos vida, cuando tienes esta revelación entonces expresas lo que eres en Cristo.

“por su gracia somos hijos entonces si hijos también herederos y coherederos con Crsito, si es que padecemos junto con El también seremos glorificados con El” (Romanos 8:17)

“el anulo toda acta de acusación contra nosotros” (Colosenses 2:14)

“¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:31-39)

  La sobreabundancia de la gracia por causa de su amor, es la seguridad que debemos tener frente a los tiempos que estamos viviendo, tiempos dififiles. La obra de Cristo es nuestra mayor seguridad hoy.

Descargar audio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba