La oración de Jabes

//Pr Luis A. Núñez\\

“Los hijos de Judá: Fares, Hezrón, Carmi, Hur y Sobal. Reaía hijo de Sobal engendró a Jahat, y Jahat engendró a Ahumai y a Lahad. Estas son las familias de los zoratitas. Y estas son las del padre de Etam: Jezreel, Isma e Ibdas. Y el nombre de su hermana fue Haze-lelponi. Penuel fue padre de Gedor, y Ezer padre de Husa. Estos fueron los hijos de Hur primogénito de Efrata, padre de Belén. Asur padre de Tecoa tuvo dos mujeres, Hela y Naara. Y Naara dio a luz a Ahuzam, Hefer, Temeni y Ahastari. Estos fueron los hijos de Naara. Los hijos de Hela: Zeret, Jezoar y Etnán. Cos engendró a Anub, a Zobeba, y la familia de Aharhel hijo de Harum. Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor. E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió” (1 Crónicas 4:1-10) 

1 Crónicas es uno de los libros menos leídos porque contiene genealogías, entonces es probable que muchos por primera vez lo estén leyendo. Para la mayoría de la gente de hoy la lectura de genealogías resulta aburrida, pero para los judíos no lo era, pues las genealogías eran sumamente esenciales. Ellos conservaban registros precisos de sus vínculos familiares por muchas razones. Era necesario tener claridad de a qué tribu pertenecía tu familia pues se suponía que la propiedad debía permanecer dentro de la tribu. Otro caso donde la genealogía era importante sucedía cuando un pariente redentor rescataba a un familiar pobre que por causa de sus deudas estaba en peligro de ser llevado esclavo o quizás ya lo era, este tenía que demostrar que en verdad era un pariente cercano (Véase el libro de Rut). Las genealogías también servían a la hora de entregar la herencia, pues el primogénito recibía el doble de lo que recibían los otros hijos y por supuesto, está el caso de los sacerdotes y levitas, quienes tenían que demostrar que eran de la tribu de Leví o no se les permitía servir. 

En la porción bíblica que leímos al inicio, se habla de los descendientes de Judá y de pronto en medio de la descripción de esta genealogía llega el turno de Jabes, cuyo nombre significa dolor. La pregunta es ¿por qué su madre le puso ese nombre? La respuesta es simple, porque dio a luz a Jabes con mucho dolor. Otros comentaristas detallan un poco más la traducción de este nombre como el que produce dolor o en aflicción te di a luz. Los hebreos ponían nombres a sus hijos con un significado principalmente profético, sin embargo, ahora no es así, de hecho, muchos en estos tiempos ponen nombres raros a sus hijos, nombres que no existan o sean poco comunes en todo el Cusco o nombres que rimen o jueguen con el apellido, en cambio los hebreos ponían nombres que marcaban el carácter de sus hijos. Un ejemplo de esto es Jacob cuyo significado es usurpador, este nombre marcó su carácter y fue el reflejo fiel de su vida. A Jesús no le pusieron el nombre porque así se llamaba el artista de moda de la época, le pusieron Emanuel que significa Dios con nosotros y eso lo demostró hasta el último momento y luego él mismo dijo “he aquí estaré con ustedes hasta el fin”.

Solo imagínate la vida cotidiana de Jabes, todos los días lo llamaban a Jabes, es decir, lo llamaban dolor ¿te imaginas lo difícil que debió haber sido para él? Algunos probablemente concluyan en que fue la persona menos interesante en toda la Biblia, pero el capitulo 4 menciona una lista de personas que tuvieron hijos y en el versículo 9  se hace un paréntesis para nombrar a Jabes, pero no de la misma forma que a los demás, nombra a todos, pero de pronto dice quién era Jabes, un hombre que había marcado algo fuera de lo normal, Jabes fue más ilustre que sus hermanos ¿Pero qué hizo que Jabes fuera más ilustre que sus hermanos? ¿qué fue lo que hizo que “el dolor” fuera más ilustre que sus hermanos? Él no fue un héroe de la Biblia como un David, un Josué o un Sansón. Jabes hizo una oración simple, pero fue una oración de acuerdo al corazón de Dios. El resultado de esta oración es que Dios respondió a esa oración y que esta respuesta lo hizo más ilustre que sus hermanos. En el versículo 10 dice: “Dios le otorgó lo que le pidió”. La pregunta que nos hacemos es: Si Dios respondió la oración de Jabes significa que me va a responder a mí también ¿Qué debo hacer? pues orar como Jabes lo hizo.

1.- Oh si me dieras bendición 

Algunas otras versiones dicen: “Oh si me bendijeras muchísimo”. Esta es la primera parte de su oración y tal vez la haya hecho así porque estaba pasando por un momento difícil o por todo su pasado, pero ¿por qué Dios respondió esta oración? porque Jabes creyó que Dios es un Dios de bendición. Dios siempre quiere bendecirnos, No hay un momento en el que Dios no quiera bendecirnos, la palabra bendición significa el bienestar para nuestras vidas. Él quiere nuestra prosperidad en toda área de nuestras vidas, por eso es importante que proclames esto cada día, sobre todo cuando estés en una situación difícil, eleva una oración y di “Dios, bendíceme muchísimo”. Dios quiere prosperarte en todo de la misma forma que lo hizo con Jabes. Dios le otorgó a Jabes todo lo que pedía y como iglesia vamos a pedirle a Dios también ¡bendícenos muchísimo! Es decirle a Dios todo lo que tienes para mi yo lo quiero, tú tienes lo mejor para nosotros. Es colocarse en sus manos y decirle hazlo como tú quieras.

¿Comprendes? Alguien que fue estigmatizado por el nombre que su madre le puso decidió creer que por encima de todo Dios lo podía bendecir ¡eso es glorioso! Esa es una lección de fe, pues él creyó que Dios es bendición, aun sin merecerlo, pues su propia madre lo estigmatizó como dolor o que le había provocado aflicción. Son tiempos difíciles los que estamos viviendo, pero podemos creer en su bendicion, puedes creer que Dios te bendecirá.

Jabes reconoce que el Dios de Israel es fuente de toda bendición y al pedir su gracia el reinvindica la promesa que Dios le dio a Abraham y a sus descendientes, por la fe entra en la promesa de Cristo. Él salió de la justicia propia para entrar en la gracia. Apeló a ser heredero de toda bendición (1 Pedro 3:9).

2.- Ensancha mi territorio

La petición sobre la extensión del territorio busca prosperidad en su vida material. Un significado interesante de territorio es lugar donde nos movemos ¿cuál es tu territorio? ¿es tu trabajo, tu negocio, tus proyectos, tu hogar? La Biblia dice que Dios le otorgó lo que pidió. Tenemos que confiar en que Dios nos extenderá más, nos llevará más allá, Dios va a extender nuestras tiendas. Creemos que esa promesa será efectiva para nuestra iglesia y para nuestras vidas, si tienes un negocio dile: ¡ensancha mi territorio! ¡extiende mis fronteras!

No dejes de soñar en el Señor, no dejes que esta pandemia te quite los sueños para tu familia, para tu célula, para tu iglesia, porque soñar significa que no has dejado de creer. No dejes de profetizar sobre tu vida, de hablar, pues lo que tu boca declare hoy, tus ojos lo verán mañana ¡aleluya!

El plan del maligno para nuestras vidas es hacer de nosotros, a través de esta circusntancias, hombres y mujeres deprimidos, desesperanzados y por lo tanto, derrotados, sin sueños, pero Dios quiere que pases la prueba. Los sueños y confianza en Él te llevarán a estar alegre porque esta tribulación breve y temporal solo producirá en nosotros paciencia y veremos su gloria.

“Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca” (1 Pedro 5:10)

3.- Que tu mano esté conmigo

“Entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Jehová nos saco de Egipto con mano poderosa” (Deuteronomio 6:21)

Él conocía muy bien los milagros que esas grandes y poderosas manos eran capaces de hacer. Ya que con esa mano poderosa Israel había sido librado de Egipto y llevado a la tierra de Canaán (Éxodo 6:1; 14:8)

“y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros” (Deuteronomio 26:8)

Él reconoció que la mano de Dios los sacó de Egipto.

“Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy. No suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día” (Deuteronomio 8:11-18)

Él entendió que Dios es todo para nosotros. 

Él sabía que solo con Dios podría todo, que no sería con su mano o con su esfuerzo, sino con la fuerza de Dios sobre él. La falta de este reconocimiento llevó al pueblo a robarle a Dios en sus diezmos y ofrendas y traer sobre si maldición, por no confiar. Jabes pidió que la mano de Dios estuviera con él, es decir, que Dios esté con nosotros, el poder de Dios manifestándose con nosotros ¡Dios responderá esta oración!

Pedir su mano para guiarnos, su mano para sostenernos, su mano para aferrarnos a Él, es decirle que Él es nuestra seguridad. Si su mano está conmigo no me hundiré, lograré muchas cosas, si la mano de Dios está contigo vas a lograr muchas cosas aun en medio de esta circunstancia adversa. Cuando Pedro se estaba hundiendo ¿qué fue lo que encontró? ¡la mano de Jesús! si su mano está conmigo, aunque sea un Pedro no me hundiré ¿Cuántos son como Pedro? en algunos momentos damos pasos firmes, pero empezamos a hundimos, sin embargo, si la mano de Dios está conmigo Él me sostendrá, y aun si has errado, aun así la mano de Dios estará contigo y te sostendrá.

Los hijos pequeños cuando están en la calle cogen tu mano pues así están seguros, ellos empiezan a hacer piruetas y se cuelgan, pero si los soltaras ¿que pasaría? esta iglesia está confiada como esos niños, porque estamos agarrados de su mano ¡Aleluya!

4.- Líbrame del mal para que no me dañe

Él está pidiendo ser librado de toda maldición, pues el dar a luz con dolor es el resultado de la maldición, él creyó que Dios podía librarlo de toda maldición. La aflicción y el sufrimiento son consecuencias del pecado del hombre (Génesis 3:16)

Vivimos una guerra espiritual y percibimos el ataque del enemigo a través de este virus maligno, entonces antes de salir de casa dile: “Libra a mis hijos y a mi de todo mal”. El anterior domingo vimos que Satanás quiere zarandearnos como a trigo, él usará artimañas para que caigamos, para quitarnos la paz, pero recuerda que librarnos del mal no siempre significa que no enfrentaremos las luchas, sino es hacernos salir airosos de esas luchas, de las consecuencias de ese mal. Dios está con nosotros ¡Aleluya!

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