La respuesta de vida de un hombre de fe en tiempos de crisis (II parte)

 

 

//Pr. Luis A. Núñez\\

  1. José era un hombre de visión 

José sabía que Dios tenía un propósito para él. Una de las cosas que vimos es que, en todo tiempo, José reconoció que Dios estaba con él, esto es obvio debido a que Potifar reconoció que Dios estaba con él, simplemente porque José mismo daba testimonio de esto.

“Mas Jehová estaba con José y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano” (Génesis 39:2-3)

La segunda cosa que podemos ver es que, en todo tiempo, él tuvo siempre presente la visión de propósito. Si recordamos, él tuvo un sueño cuando estaba aun en el seno de su padre, la Biblia dice que tenía 17 años y soñó que su gavilla de trigo permanecía erguida mientras las de sus hermanos se inclinaban alrededor de la suya, luego soñó que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante él. Es completamente claro que el don de interpretación de sueños ya lo tenía y que probablemente comentó sus sueños con una interpretación parcial y que por esto sus hermanos lo odiaban, pero lo más probable es que la interpretación amplia y completa de este sueño él la sabía y entendía que estaba relacionada al pueblo de Dios, no solo por la revelación de este sueño, sino que al ser el hijo preferido de Jacob, su padre le contó lo que, a su vez, Isaac le había contado y que también su abuelo Abraham le contó, acerca del propósito de Dios y la razón de su existencia, esto lo podemos ver en Génesis 28:2-4.

Este propósito lo acompañó en todo tiempo. En cada momento adverso él sabía que había un propósito de Dios, tenía una visión clara y aunque la crisis y las circunstancias mostraban que este propósito parecía estar lejos y la invitación constante era renunciar a ella, se mantuvo firme. Esto lo podemos ver cuando se enfrenta a sus hermanos en aquel gran día y les dice:

“Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto. Daos prisa, id a mi padre y decidle: Así dice tu hijo José: Dios me ha puesto por señor de todo Egipto; ven a mí, no te detengas” (Génesis 45:4-9)

¿Comprendes esto? él nunca perdió la visión de propósito, en cada adversidad él pensaba y decía: “Dios tiene el propósito de preservar a su pueblo de aquello que vendrá”, esto le permitió tener paz y descanso en Dios. Él mantuvo vivo el propósito a pesar de la crisis y la adversidad, por esa razón pidió que cuando salgan de Egipto lleven sus huesos.

“Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos” (Hebreos 11:22)

“Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob. E hizo jurar José a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos. Y murió José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron, y fue puesto en un ataúd en Egipto” (Génesis 50:24-26)

“Moisés tomó también consigo los huesos de José, el cual había hecho jurar a los hijos de Israel, diciéndoles: «Dios ciertamente os visitará, y entonces os llevaréis mis huesos de aquí con vosotros»” (Éxodo 13:19) 

José sabía de la promesa hecha por Dios a Abraham, porque Abraham se lo contó a Isaac e Isaac se lo contó a Jacob y Jacob se lo conto a José y José la creyó, creyó en aquella promesa que Dios le hizo a Abraham y a su descendencia y no solo eso, él tuvo una visión al respecto.

José sabía que la tierra de Egipto, aun en medio del éxito que él logro a través de la posición que alcanzó, no era la meta, no era el final, la meta era la tierra de la promesa y él lo sabía, por eso antes de morir pidió que llevaran sus huesos, que no lo dejaran allí. Todo tenía un propósito y Dios estaba alineando los tiempos y los acontecimientos, ver eso es solo tener convicción de un propósito, Dios estaba con él aun en medio de las circunstancias adversas y toda adversidad que se presentaba, Dios la alineaba al cumplimiento de ese propósito celestial.

Eso solo es posible entender cuando entiendes que hay un propósito más grande que las circunstancias, esta es nuestra victoria ante los embates del maligno, el diablo siempre ignora los propósitos de Dios, pero Dios tiene la sartén por el mango. Definitivamente esta pandemia es maligna, el diablo esta detrás entrenando al mundo para ser sometida a un nuevo orden mundial, creando las condiciones para eso, matando gente, pero yo creo que Dios va a hacer de esta circunstancia la oportunidad de levantar una generación de vencedores que permanezcan firmes en la fe, que reinarán junto a Él, el diablo viene para robar, matar y destruir, pero Dios se levanta para traer vida en abundancia. 

Cuando tienes revelación de propósito por encima de las circunstancias tendrás paz y confianza plena en Dios, esto te hará descansar en los momentos difíciles que tenemos que enfrentar, que, aunque muchas veces son duros y dolorosos, la visión de propósito y de victoria te trae descanso. Observa la vida de José, amenazado de muerte por sus hermanos, vendido como esclavo, acusado de intento de abuso sexual por la esposa de Potifar, llevado a una cárcel por años y cuando se presenta delante de sus hermanos, quienes aparentemente eran los causantes de esta desgracia, mira lo que dice:

“Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios…” (Génesis 45:8)

Abre tu corazón, deja que los sueños de Dios broten en ti y no te resignes a sufrir. Declara: “Yo no nací para morir en esta cisterna, Dios tiene algo para mi”, cree en la visión de Dios para tu vida y no seas pesimista. Mantén siempre los ojos en la esperanza (Romanos 12:12), no pierdas de vista tu futuro glorioso. A pesar de esta pandemia, no pierdas la visión, mantente siempre involucrado al propósito de ser luz y sal, de ser un anunciador del evangelio, de las buenas noticias de la gracia, de ser parte de los proyectos de la iglesia, de continuar hasta el último.

  1. José tenía un corazón perdonador

Sus hermanos lo vendieron y tuvo la oportunidad de quedar lleno de amargura, pero apenas tuvo oportunidad, liberó perdón. Muchos no son prosperados porque están llenos de amargura, es necesario liberar perdón. Alguien podría argumentar: “Pastor, este prosperó a costa de mis espaldas”, frente a esto solo recuerda, Potifar prosperó gracias a José ¿Cuántos podrían decir que si no hubieran tenido ese problema no hubieran conocido al Señor?

“Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros” (Génesis 45:5)

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