La respuesta de vida de un hombre de fe en tiempos de crisis

 

//Pr. Luis A. Núñez \\

En este oportunidad a través de la vida de José, descrita en el Antiguo Testamento, veremos un maravilloso ejemplo de cómo tiene que ser nuestra respuesta frente a la crisis. Para entender el contexto los invitamos a leer los capítulos 37 al 50 del libro de Génesis.

La cisterna tipifica momentos de nuestra vida oscuros y sin salida, momentos de angustia, desesperanza, de dolor e inexplicables. Cuando te encuentres en esa cisterna y aparentemente no hubiera salida solo mira hacia arriba y allí encontrarás una salida, una luz de esperanza. La cisterna es un lugar de soledad y de dolor, pero si el favor de Dios está contigo hasta la cisterna será un lugar de bendición, con la bendición y el favor de Dios cualquier lugar será de bendición, es hora de dirigir nuestros ojos hacia el Señor.

  1. Cree que Dios siempre está contigo (Génesis 39:1-2, 39:20)

La Biblia dice que la bendición de Dios era con José.

“Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá. Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano. (Génesis 39:1-3) 

¡Lo vendieron! algunos dirán: pastor ¿realmente eso es bendición? y la respuesta es ¡si, esa fue bendición! Potifar lo compró, él fue una autoridad en Egipto y la Biblia dice que “El Señor era con José”, es decir, fue vendido como esclavo, pero el señor era con José. La cuestión no es si hay o no luchas, sino que veas que Dios está contigo en cada momento ¿Dios está contigo en este tiempo? ¿la bendición de Dios está contigo en este tiempo? Recuerda, todo nos ayuda a bien.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28)

La primera cosa que vemos aquí es el asunto de los que aman a Dios ¿Quiénes son esos? ¿Quiénes son o qué hacen para amar a Dios de tal manera y con tal intensidad, que hace que todo les ayude para bien? en la búsqueda de una respuesta a esta pregunta con una mentalidad basada en el merecimiento se crea una teología o una enseñanza, que se apoya, de forma equivocada, en la siguiente frase:  “esto es conforme a los que a su propósito son llamados”. Hay quienes enseñan que cuando la Biblia dice “llamado” se refiere a algún ministerio o servicio en la iglesia, de allí que en muchos lugares escucho de personas que determinan su servicio en la obra en un llamado específico y dicen “yo tengo llamado para ser pastor” “yo tengo llamado para ser misionero” “fui llamado a las naciones” “fui llamado a la alabanza” “fui llamado al ministerio de teatro” y en este tiempo ya escuché entre los jóvenes: “fui llamado a ser influenzer”, el problema de esta forma de interpretar la Biblia es que aquel que  aun no se ubica en un determinado “llamado” entra en crisis, porque al no tener claro su llamado entonces, según ellos, no responden a Dios y eso equivocadamente les hace pensar que por la falta de su respuesta nada les ayudará a bien o simplemente no aman al Señor,  allí surge una generación que supuestamente responde al Señor y que se consideran “amadores del Señor” y eso los lleva a creer que tienen el derecho o la facultad de reclamar y exigir que todo les vaya bien, pues creen que lo merecen y cuando eso no acontece, entran en crisis, porque el primer pensamiento que lo asalta es “algo hice mal” o “no estoy lo suficientemente consagrado”, eso es acusación y justicia propia.

Los versículos después de Romanos 8:28 nos muestran algo importante acerca del propósito de Dios.

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” (Romanos 8:29-35)

Su predeterminación (predestinación) era que fuésemos hijos de Dios, que tuviésemos revelación de que nada nos separaría de su amor, porque el ser hijos de Dios es el propósito de Dios. Solo quien tiene revelación de ese amor realmente ama a Dios y esto no nace de un don natural, sino de la revelación de su amor. Un ejemplo perfecto de esto es Pedro, antes de conocer el amor del Señor, el poder de Jesús lo asustó y le dijo: “apártate de mi, porque soy pecador”, pero cuando conoció el amor de Jesús y su perdón que le fue otorgado aun sin merecerlo, corrió a los brazos del Señor y eso lo lleno de firmeza y alegría, al punto que él solo tuvo fuerzas para jalar una red llena de peces, que los otros no pudieron ni arrastrar en el agua.

Es entonces, cuando recibes esa revelación, que todo te ayuda para bien, porque sabes que en todo momento, aun en el más oscuro, como en una cisterna, Dios está contigo. Eres inmerecido de tanta gracia, pero todo es bendición, aprendes a ser grato en todo tiempo y aun en lo más pequeño ves la gracia y el favor.

José, un esclavo en la casa de un hombre rico, fue bendecido de tal manera, que Potifar puso todo en sus manos, “el Señor era con El.” Puedes estar pasando situaciones difíciles,  pero la gloria, la bendición de Dios está contigo y si su bendición está contigo, no importa por lo que estés pasando, tú veras la Gloria de Dios.

Continuemos con la historia, la mujer de Potifar se entusiasmó con José. La Biblia dice que José era de hermoso parecer, es bueno entender que la belleza de Dios no es la de Hollywood,  es la belleza que viene del corazón, ese es el padrón de Dios, un corazón contento hermosea el rostro (Proverbios 15:13). Esta mujer vio algo especial en José, pero José no cedió a esa tentación y a causa de esto fue acusado y lanzado en la cárcel, pero José, apesar de eso, fue bendecido.

“Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel” (Génesis 39:21)

¿Cómo transformar la calamidad en bendición? La respuesta es, confiando plenamente en el Señor, porque los que confían en el Señor son como la retama plantada junto a corrientes de agua, que cuando viene la sequia y el sol es fuerte, sus hojas siguen reverdeciendo, porque su fuente es la fuente de agua viva. 

El podía ser decapitado o hasta castrado ¿Qué escogerías tú? pero Potifar mandó a José a la prisión del rey, donde solo eran enviados los presos del Rey. Dios lo colocó en la mejor prisión, pero alguien podría decir: “eso no me consolaría”, pero esa es la bendición de Dios. Estuvo allí junto con políticos corruptos, el copero, el panadero, pero “El Señor era con José” ¡que tremendo! el Señor era con Jose. Cuando fue vendido, Dios era con José, cuando fue arrojado en la cisterna, el Señor era con José. Alguien podría decir: “desde que soy creyente todo me está saliendo mal”, pero debes recordar,  el señor está contigo.

Dios prosperó a José en la cárcel,  para nosotros la prosperidad es Dios estando contigo en todo tiempo, su bendición está contigo. Potifar podía tener mucho dinero, pero el Señor no era con él  ¿La bendición de Dios está contigo? porque si crees en esa bendición, en que Dios está contigo, entonces la calamidad será transformada en bendicion. La gloria de Dios no es pasar de nube en nube, es atravesar todo tipo de luchas y decir que nuestra victoria es Cristo, pues Él venció. Mi vida no fue un mar de rosas, pero el Señor estuvo conmigo en cada batalla.

Finalmente fue colocado como gobernador de Egipto, el segundo más importante después del Faraón, eso por causa de la bendición de Dios. Su final no estaba en la cisterna, aunque podría haber sido su final si él se hubiera enojado con Dios, pero él fue aprobado. En la prisión tampoco se rebeló contra Dios y esa confianza le permitió, no solo salir de la cárcel, sino ser colocado en una posición de extrema bendición. Hoy la garantía de que Dios está contigo no son tus obras, sino la obra que Cristo hizo en la cruz.

En el Antiguo Testamento el Señor se manifestaba solo a algunas personas (visitación), pero hoy Él habita en ti, somos habitación de Dios (1 Corintios 3:16). Creer en la visitación es atribuir a que algo que haces trae la manifestación de Dios y eso es entrar en la justicia propia y esto te desliga de Cristo. Gálatas 5:4 dice: “de la gracia habéis caído…”  si lees el verso 6 nos dice que en Cristo no son las obras, sino la fe por el amor, es decir, la fe que es el resultado del reconocimiento de su amor, somos lo que somos por el amor que Él manifestó, en eso consiste el amor, en que Él nos amó primero.

Descargar Audio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio