//Ob. Jhon Zúñiga\\
Frente a las circunstancias que atravesamos, ya sea en lo personal, ministerial o familiar, lo que debería caracterizar a un hijo de Dios es que nunca debería dejar de creer; es por eso que hoy veremos algunos tópicos que nos llevarán a tener días de gran victoria.
“Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe” (Mateo 8:5-10)
Lo que el Señor Jesús quiere de nosotros es que seamos hombres de fe, hombres que no dejen de creer a pesar de las circunstancias. Veamos entonces cómo se desarrolla la fe que nos lleva hacia la victoria.
- Por el oír la Palabra
“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17)
La fe no viene por el oír los problemas, por oír los chismes, por oír los pensamientos de tu mente o por oír tus circunstancias, es por oír la Palabra. Además de oirla debemos leerla, meditar en ella y sobre todo practicarla y es allí donde verás cambios y victorias. Por ejemplo, cuando lees o escuchas versísulos como Hechos 16:31 o Proverbios 4:18 lo que engendra en ti el Espíritu Santo es fe.
- Por el hablar
“Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos” (2 Corintios 4:13)
A través de este segundo punto tenemos que entender que si queremos crecer, avanzar y tener días de victoria, nuestro corazón tiene que estar lleno de fe y si ya creíste en tu corazón, esa fe tiene que ser expresada, tenemos que declarar esa Palabra. Si quieres saber lo que acontecerá con tu vida de aquí uno, tres o cinco años, solo escucha lo que tu boca está declarando sobre ti, sobre tu célula, familia o economía.
No puedes declarar derrota y esperar victoria, no puedes declarar muerte y esperar vida, no puedes hablar de carencia o pobreza y esperar abundancia. Por eso la Palabra dice que nosotros comemos y vivimos por lo que nuestra boca declara.
“El hombre será saciado de bien del fruto de su boca” (Proverbios 12:14)
“Del fruto de su boca el hombre comerá el bien” (Proverbios 13:2)
“Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en poder de la lengua” (Proverbios 18:20-21)
Quisiera dirigirme a los matrimonios que están aquí, ustedes experimentarán situaciones difíciles y en esos momentos es muy importante que no declares que tu matrimonio es un error, sino al contrario, levanta tu mirada al cielo y comienza a declarar palabras de vida, de esperanza, de abundante gracia y favor y verán la manifestación del amor de Dios sobre tu matrimonio.
Recuerda “Creí, por eso hablé…”, declara aquello que quieres ver y no necesariamente lo que las circuanstancias te muestran ahora. No sé qué es lo que hoy estés viendo, tal vez luchas, problemas, falta de dinero, no ves lo resultados que esperabas, no ves los cambios que esperabas, pero ahora solo mantente firme en tu fe, comienza a declarar y profetizar sobre tu vida y verás la victoria de Dios sobre tu vida.
- En tu boca hay un milagro
“Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (Santiago 3:4-6)
La Palabra nos dice que aunque el timón sea una pequeña cosa, puede hacer que un barco cruce el océano o naufrague en él, por eso creemos que en nuestra boca hay un milagro.
- La fe es la que produce las obras y te lleva al disfrute de la promesa
“Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta” (Santiago 2:26)
La fe es el medio por el cual es posible vivir una vida de victoria, no es a través de nuestro esfuerzo propio que lograremos disfrutar de la consumación de las promesas en nuestra vida, sino a través de la fe.
Para finalizar quiero presentarles una alegoria. Sara representa la gracia de Dios, Abraham representa la fe y juntos, como resultado producen la promesa que es Isaac. Por eso creemos que cuando la gracia se junta con la fe, produce la promesa. Nunca pierdas la fe, pues tu victoria está cerca.

