Las tres preguntas de los discípulos Acerca del fin

//Pr. Luis Alberto Núñez\\

“Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mateo 24:3)

Los capítulos 24 y 25 de Mateo tratan de profecias relacionadas a los judíos, a la iglesia y a los gentiles. Después del libro de Apocalipsis, estos dos capítulos traen las más importantes profecías para esta era presente. En los versos 1 y 2 del cap 24 el Señor profetiza que el templo de Jerusalén sería destruido, esa destrucción del templo y su futura restauración son dos puntos importantes de la profecía bíblica.

En el siglo XIX, en los días de Spurgeon y Moody (grandes predicadores), ellos no podían comprender claramente lo que hoy es tan evidente delante de nuestros ojos, para ellos la tierra de Israel era Palestina, un lugar infestado de malaria y habitado por beduinos, hoy sin embargo, vemos a los  judíos viviendo en su propia tierra. Esa es una señal indiscutible de que estamos cerca del fin, pues para que las profecias bíblicas se cumplan era necesario que Israel estuviera en su propia tierra. Nosotros somos la generación que vio el cumplimiento de esa profecia. Presten atención a estos datos, en 1948 la nación de Israel fue nuevamente establecida y en 1967, en la guerra de los 6 días, Jerusalén fue conquistada y volvió a ser capital de Israel, estos acontecimientos ciertamente fueron el marco profético establecido por Jesús en Lucas 21:20-24:

“Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan” (Lucas 21:24)

La profecía de la destrucción del templo se cumplió en el año 70 d.C. Esto sucedió, como ya dijimos, cuando el general romano Tito destruyó Jerusalén, esparciendo a los Judíos por todo el mundo en un fenómeno conocido como diáspora. Por dos mil años, aun hay judíos por todas partes del mundo, Jesús les dijo que estos dos mil años serían el tiempo de los gentiles y en ese tiempo Jerusalén sería pisada por los gentiles, pero en 1967 los judíos volvieron a tomar Jerusalén. Sin embargo, la profecía aun no está completamente cumplida, pues el templo no fue aun reconstruído, pero todo eso es una señal de que estamos viviendo tiempos proféticos, los últimos tiempos.

Sé que hay algunos que dicen lo contrario, dicen que las cosas son exactamente como hace dos mil años, pero el apostol Pedro dijo que el Señor no retarda su venida, su promesa, sino que es paciente por causa de su misericordia.    

“sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación” (2 Pedro 3:3-4) 

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3:9-10) 

El contexto del capítulo 

Es importante entender el contexto general del capitulo 24 de Mateo. Primeramente, el capítulo 21 declara que el Señor quitará el reino de los judios y se los dará a otro pueblo, este pueblo es la iglesia de los gentiles.

“Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará” (Mateo 21:43-44)

 

En el capítulo 23, el Señor reprende a los fariseos, indicándoles que finalmente su casa quedaría desierta. Es evidente que allí el Señor está hablando del templo, pero Él no lo llama casa de Dios, eso demuestra que la presencia de Dios saldría del templo.

“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor todo eso muestra el contexto en que el Señor dice que el templo seria destruido, y aquello que habría de suceder en los siglos que vendrían” (Mateo 23:37-39) 

Capítulo 24, una parte es para los judíos y otra es para la iglesia

Para entender las profecías de Mateo 24, necesitamos entender que una parte está enfocada a que los judíos lo entiendan y la otra enfocada al entendimiento de la iglesia. Es muy importante definir qué parte se relaciona a los judíos y qué parte a la iglesia. El verso 31 del capítulo 24, es la linea divisoria, del verso 1 al 31 todo se relaciona a los judíos y del verso 32 hasta el capítulo 25 verso 46 a la iglesia. Esta división se basa en las evidencias del propio texto, veamos algunas de ellas:

Del verso 1 al 31 es interpretado de forma literal, por ejemplo, el invierno en el verso 20, es literal, ya que es difícil huir en el invierno a causa del frio, el sábado también es literal, pero el verano mencionado en el verso 32 debe ser interpretado espiritualmente, pues se refiere a la venida del Reino y la higuera es un símbolo de Israel. En el verso 26, el interior de la casa es literal, pero la casa mencionada en el verso 43 debe ser interpretada espiritualmente, todo lo que se refiere a los judios es literal, pero lo que se refiere a la iglesia es simbólico.

La parte anterior al verso 31 está llena de menciones judaicas, como el lugar santo (v.15), Judea (v.16), sábado (v.20), pero después del verso 31 no tiene ninguna mención al respecto. Hasta el versículo 31 el único requerimiento es huir, pero después del verso 31 la directriz es orar y vigilar, que son actitudes que involucran responsabilidad. Debido a que los judíos aun continúan esperando al mesías, los falsos cristos son mencionados antes del verso 31, pero no se menciona nada sobre los falsos cristos después del verso 31, porque esa parte está dirigida a la iglesia. En resumen, la porción entre los versos 4 y 31 se relaciona a los judíos y lo que sigue a la iglesia.

Todavía encontramos algunos detalles de las señales del fin de los tiempos, veamos: 

Las señales de los días de Noe, un mensaje para la iglesia (Mateo 24:36-39) 

Aquí podemos entender el paralelo entre los días de Noe y los últimos tiempos, de la siguiente manera:

La condición humana será como en los días de Noe, cuando la gente vivía en función del dinero y del placer. Allí, como Noe fue preservado, los santos también serán guardados (Apocalips 12). El diluvio destruyó a todos, excepto a Noé y su familia, cuando Noé entró en el arca comenzó el diluvio, por eso creemos que cuando suceda el arrebatamiento, probablemente sea el factor que desencadene la gran tribulación. El Señor dice que así como fue en los días de Noé, también así acontecerían en los días de su venida ¿Cómo eran las personas en los días de Noé? podemos mencionar estas características:

  • Después de nacimiento de Enós la gente pasó a adorar a Jehová, eso significa que antes de Enós ellos adoraban al Dios creador, pero no a Jehová. Permítanme explicar este punto ¿hay alguna diferencia? adorar a Jehová tiene una implicancia interesante, significa reconocerlo como el salvador, el “yo soy”, la escencia de su ser, de su carácter, noten que hoy las personas no son anti Dios, dicen creer en Él, pero son anti Cristo, no les importa hablar y escuchar de un creador, pero rechazan al salvador (Genesis 4:26).
  • En Génesis 4:19-22 se menciona el nombre de varias mujeres, los nombres de ellas son muy significtivos, Ada significa ornamento, Zila significa tela o apariencia y Naama significa encanto, ellas eran bellas y frívolas, una frivolidad que es muy evidente en nuestros días, donde la ropa y la belleza tienen una preeminencia terrible y sin precedentes.
  • En Génesis 4 se menciona la edificación de ciudades, con artistas y músicos, hoy el 60 por ciento de la población mundial vive en grandes ciudades, esta es una señal profética, la explosión demográfica y las megaciudades son evidentes y es notorio para todos que la iniquidad se multiplicó cuando el hombre paso a habitar en las grandes ciudades.
  • Génesis 6:1 dice que la población del mundo comenzó a multiplicarse y exactamente está aconteciendo hoy, pues ya somos 7 billones de personas sobre la tierra, no podemos negar que esa es una señal profética.
  • Judas 14 y 15 dicen que Enoc profetizó la venida del Señor, pero su predicación fue ignorada por el mundo, hoy se reproduce la misma situacion, las personas del mundo oyen la predicación, oyen acerca del arrebatamiento y de la vuelta de Jesús, pero para ellas esto solo es folklore evangélico.

La señal de Noé es para mostrar que así como eran las condiciones en los días de Noe, así son en nuestros días y así como el diluvio vino súbitamente sobre ellos, también el hijo del hombre vendrá repentinamente, sobre este mundo y muy pronto.

La señal del arrebatamiento (Mateo 24:40-42)

De acuerdo con el contexto, “entonces” significa aquella hora, aquel momento, eso muestra que mientras las personas del mundo estén embriagadas con los placeres, algunos creyentes sobrios y vigilantes serán tomados. Los dos hombres y las dos mujeres son hermanos en la fe, esto porque en el verso 42 dice que no sabemos la hora en que vendrá nuestro Señor y Cristo no es Señor de los incrédulos y tampoco manda a los incrédulos a vigilar, nunca el Señor compara creyentes con incrédulos, aun en los juicios habrá un juicio para los creyentes y otro para el resto del mundo, por tanto estas dos personas son creyentes convertidos.

Ser tomado significa ser arrebatado, antes de la gran tribulación. La cuestión del arrebatamiento es colocada de manera simple, ambos estarán trabajando y uno será llevado y otro quedará. Será en medio de nuestra vida cotidiana, muchos dicen que la condición es ser solo convertido, pero si así fuera no tiene sentido que nos mande a vigilar, si somos salvos entonces para qué vigilamos (Lucas 21:34-36).

Los que quedan también son salvos y deberán pasar por la gran tribulación y serán perseguidos por el anticristo. La diferencia entre esos dos es la madurez, los vencedores son los que están maduros y listos para ser cosechados.

Descargar Audio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba