Llénate de su visión para tu vida y experimenta provisión

 

//Pr. Eliud Cervantes\\

milagro al centuriónSemanas anteriores hablamos sobre la importancia de meditar en la Palabra del Señor, ¿Por qué? Porque cuando meditas en Su Palabra, tú recibes una imagen, una visión para tu vida, la cual te lleva a experimentar la provisión de Dios para cada área de tu vida. 

Nuestro Padre nos provee dándonos visiones

La Palabra del Señor nos enseña que hoy, en Cristo Jesús, somos justos; pero el justo, conforme dice la también la Palabra, vive por la fe. La fe es la moneda del cielo, es a través de ella que recibimos todo de nuestro Dios. Es por esa razón que Dios siempre nos dará visiones e imágenes de nuestro futuro, de esta forma nos ayuda a operar en la fe.

Recuerda que cada bendición y éxito que necesitas ya nos pertenece en Cristo, pero es la fe la que los lleva del reino espiritual invisible al reino material visible, por tanto debemos seguir orando por el espíritu de sabiduría y revelación. 

“Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza” (Efesios 1:17-19)

El espíritu de sabiduría y de revelación opera cuando los ojos de nuestro entendimiento – o los ojos de nuestro corazón – son alumbrados, y esto sucede cuando recibimos una imagen o visión del Señor y caminamos sobre esa revelación, en los planes de Él para tu vida. Entonces, cuando Dios quiere proveer en tu vida, primero te da una visión, una imagen, la cual la recibes por gracia, por causa de la obra consuma de Jesús; por tanto puedes estar seguros de que recibirás la abundante provisión dada por Dios que ha sido pagada por Cristo. ¡El Señor vino a darnos vida abundante (Juan 10:10). 

Antes de que experimentes la provisión de Dios físicamente, Dios hace que la veas proféticamente 

Viendo la vida de Abraham encontraremos que cuando Dios quiso bendecirlo, primero le mostró imágenes de fe de las bendiciones antes de que se manifestaran en su vida. En Génesis 13, Abraham (tenía 79 años) acababa de salir de Egipto después de encontrarse con circunstancias preocupantes y Dios le habló a Abraham en el monte Betel:

“Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. Levántate, vé por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré. Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová” (Génesis 13:14-18) 

Es interesante que “el norte, el sur, el este y el oeste” forman una imagen de la cruz. Esta es una imagen de cómo nuestra herencia como herederos de Abraham (Gálatas 3:29) se encuentra en la cruz, en la obra consumada de Jesús.

“Haré tu descendencia como el polvo de la tierra” – En ese momento, Abraham no tenía hijos con su esposa Sara. Así que Dios le dio una imagen de tener tantos hijos “como el polvo de la tierra”, es decir: ¡innumerables!

“Levántate, vé por la tierra a lo largo de ella y a su ancho. . . Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre” (vs. 17-18). Cuando Dios le dijo a Abraham que caminara por la tierra, no le estaba diciendo que hiciera una caminata física alrededor de Israel. Obviamente, Abraham no caminó físicamente a lo largo y ancho de la tierra que Dios describió porque todo lo que hizo fue remover su tienda. En lugar de caminar por la tierra físicamente, Abraham caminó en el espíritu; lo vio proféticamente en el espíritu. No podía ver toda la tierra que Dios le había descrito desde donde se encontraba físicamente en el monte Betel, pero Dios le mostró toda la tierra proféticamente. Así es como Abraham «caminó por la tierra».

Dios le dijo a Abraham que todo lo que viera proféticamente sería suyo. Es lo mismo para nosotros hoy. Todo lo que vemos en las visiones o imágenes que recibimos de Dios para nuestras vidas nos pertenece. Por tanto, ¡el primer paso para recibir la provisión de Dios en nuestras vidas es recibir una imagen, una visión!

Cuando observas la bondad y la gracia de Dios, aumentas tu capacidad para recibir Su provisión 

Ahora, una cosa muy importante que debemos entender es que, antes de que podamos poseer una mayor provisión del Señor, nuestra visión e imagen debe ser ampliada por Él. El progreso que hacemos en la vida comienza con esas imágenes. Cuando era adolescente, yo pensaba que tener S/ 300 era mucho dinero. Pero a medida que maduramos, nuestra visión se amplia y nos damos cuenta de cuánto necesitamos ser financieramente estables (varía de persona a persona). Y con este aumento en la visión, nuestras finanzas / ahorros también aumentaron.

De manera similar, antes de que podamos poseer mayor provisión de Dios, Dios tiene que ampliar nuestra visión. Él quiere que lo veamos primero por dentro, en nuestro corazón. Mientras te aferras a las imágenes de fe que Dios te da, y mientras te enfocas en Su bondad y gracia a través de las temporadas de espera, caminarás en el cumplimiento de esas imágenes de fe.

En Génesis 13:18 dice: “Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre (fuerza, gordura), que está en Hebrón (asociación), y edificó allí altar a Jehová.” Gn 13:18

La palabra hebrea “Mamre” significa “fuerza y ​​gordura”. La palabra hebrea “Hebrón” significa “asociación”. Es una imagen de tener comunión, compañerismo y cercanía con el Señor. Por tanto, así como Dios amplió la capacidad de Abraham para recibir provisión al darle imágenes proféticas, Él quiere hacer lo mismo por ti hoy.

Cuando tienes a Jesús, tienes toda la provisión que necesitas 

Más adelante en la vida de Abraham, cuando tenía 84 años, Dios amplió su visión una vez más.

“Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande” (Génesis 15:1)

El nombre de Dios que se usa aquí es el nombre “El Shaddai”, que significa “Dios Todopoderoso”. Cuando Dios le dio a Abraham la visión de un escudo, le estaba dando una imagen de cómo Él era el defensor y protector de Abraham. Ahora, la palabra hebrea “galardón” también se puede traducir como “remuneración, salario”.

Por tanto, la visión que Dios le dio a Abraham también es para nosotros hoy. Él es nuestro defensor y protector, quien suple nuestras necesidades de forma práctica. 

Las condiciones de la economía mundial, las circunstancias que estamos enfrentando, o cualquier otra situación negativa no pueden obstruir la provisión de Dios en tu vida. Pero quiero que entiendas que Su provisión va más allá de una ganancia material que cualquier persona del mundo puede tener o perseguir. Eso lo vemos en la historia de Jacob y Esaú cuando se reencuentran después de muchos años.

Cuando Esaú vio todo lo que Jacob quería darle, dijo: “Y dijo Esaú: Suficiente tengo yo, hermano mío; sea para ti lo que es tuyo” (Génesis 33:9)

La palabra “suficiente” en el hebreo es “rab”, que quiere decir “abundante”. Pero Jacob le respondió: “Acepta, pues, mi presente que te ha sido traído, pues Dios me ha favorecido, porque tengo de todo. El insistió, y Esaú lo aceptó” (Génesis 33:11 RVA)

La palabra “todo”, en hebreo es “kol”, que significa “El todo, de todo”. Por tanto, mientras Esaú tenía mucho, Jacob tenía todo. ¡Lo mismo va para ti y para mí hoy! Mientras el mundo pueda tener mucho, nosotros tenemos TODO, ¿por qué? Porque tenemos a Jesús. ¡Aleluya!

Tienes más a tu favor que incluso las personas más ricas del mundo que no tienen a Cristo. Y el Señor no solo desea satisfacer tus necesidades prácticas y materiales, sino que también desea satisfacer tus necesidades emocionales, mentales y espirituales. ¡Él quiere que estés sano y feliz de adentro hacia afuera!

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19) 

Somos suplidos “conforme” a todas sus riquezas y no “de” sus riquezas. ¡Así de generoso es que Dios quiere proveer para ti! ¡Aleluya!

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