Madurez cristiana – Parte I

 

//Pr. Luis A. Núñez\\

CUANDO LA FE CRECE 

Todo crecimiento habla de madurez, por lo tanto, si hablamos de madurez cristiana uno de los puntos referidos a esto es básicamente la fe, debemos madurar en fe y esta madurez está referida al crecimiento de nuestra fe. Nuestra fe debe crecer de la misma forma como lo hace el grano de mostaza, que es pequeño, pero crece hasta tornarse en el arbusto más grande. Esta referencia la encontramos en dos porciones de la Biblia, en Lucas 17:6 dice: “le dirías a este árbol desarráigate y plántate en el mar” y en Mateo 17:20, cuando Jesús libera a un joven endemoniado y les dice a sus discípulos que tenían poca fe y que si su fe fuera como el grano de mostaza dirían al monte trasládate de aquí para allá. Es importante entender que nuestro Señor no condena la fe pequeña, Él exhorta a que esta fe crezca. Una fe que se ejercita desde el perdonar, hasta ser protagonista de cosas sobrenaturales, una fe que va desde echar fuera demonios, hasta experimentar cosas mayores. El crecimiento de la fe es la expresión de madurez cristiana, el próximo domingo entenderemos de mejor manera porque decimos que crecer en fe es la expresión de madurez.                 El crecimiento de la fe no es una cuestión solo mencionada en Nuevo Testamento, veamos el ejemplo en el Antiguo Testamento de uno de los hombres de Dios cuya fe creció:  Gedeón.

Jueces 6:1-10 nos muestra como el pueblo de Dios estaba sufriendo por causa de la opresión de los madianitas y Dios les recuerda a través de un profeta, que Él estuvo con ellos siempre, que desde su salida de Egipto el Señor fue quien hizo todo. Eran tiempos difíciles, tiempos de caos, de confusión, de incertidumbre, la gente tuvo que cambiar su forma de vida, pasaron a vivir escondidos en cuevas (Una condición parecida a la que vivimos hoy, producto de la pandemia, pero por supuesto, en otras circunstancias). Los madianitas les robaban lo poco que tenían y en ese contexto la Biblia nos muestra a Gedeón, quien estaba venteando trigo en un lagar (una poza para pisar uva), temeroso y escondido, pero en ese momento, el Ángel de Jehová aparece y lo primero que le dice es: “Jehová está contigo, hombre esforzado y valiente” (Jueces 6:11-12)

En primer lugar vemos que la base de nuestra fe está fundamentada en la revelación de que Dios está con nosotros, a pesar de ser inmerecedores, de no haber hecho nada para que Él este con nosotros, Dios nos asegura que está con nosotros. Hoy para nosotros la garantía de que Dios está con nosotros es el propio Cristo.

En segundo lugar aprendemos que nuestra fe debe basarse en mirarnos como Él nos ve, pues Él no nos ve como lo que somos, sino como lo somos en Él. No había ninguna razón natural para ver en Gedeón a un hombre esforzado y valiente, todo lo contrario, estaba sumido en un estado de cobardía y miedo, pero el ángel le dice: “hombre esforzado y valiente” ¿cuál es la reacción de Gedeón frente a esto? veamos:

  1. Gedeón comienza con una fe simple (Jueces 6:13)

Esta clase de fe la encontramos hasta en el mundo. Es aquella fe que apenas se basa en una conclusión personal, en tu propia apreciación. Él sabe que hay un Dios, pero llegó a la conclusión de que Dios los abandonó, se pregunta ¿dónde está Dios?. Muy interesante ¿ves el contraste con la primera expresión “Jehová está contigo”? lo peor de esta fase es que en su conclusión, Dios es culpable, Gedeón culpa a Dios y le dice ¿por qué nos has desamparado? su problema es que no conoce el carácter de Dios, entonces se manifiesta su carne y culpa a Dios, ese es el problema del hombre desde el Génesis “la mujer que tú me diste”, esta es una característica de la justicia propia ¡todos son culpables, menos él!  Ahora observa algo interesante, Dios no quiere perder tiempo discutiendo con él, Gedeón no sabía nada, no tenía la menor idea de lo que estaba diciendo, no discernimiento para ver el panorama de la historia,  en lugar de esto, Dios quiere aprovechar el tiempo para mostrarle quien es Él. Es esto lo pasa en este mundo, el mundo cree que Dios existe, pero constantemente se pregunta “¿por qué Dios permite esto?” (ejemplo del barbero incrédulo), el mundo no sabe nada, pero Dios no quiere discutir con el mundo, lo que quiere es mostrarles quién es Él a través de Cristo.

  1. La fe de Gedeón crece, ahora cree que Dios cuenta con él (Jueces 6:14-15) 

Cuando Gedeón culpa a Dios, Dios no quiere discutir con él, por el contrario, le dice: “si tienes fuerza para reclamar y para cuestionar, usa esa fuerza para vencer a tus enemigos, porque yo soy quien te envía”. Todo nos da entender que Gedeón pasa a un nuevo nivel, al nivel de de creer que Dios cuenta con él, que Dios tiene un propósito con él, pero creer que Dios tiene un propósito para ti aun no es una muestra de ser maduro en la fe, porque este nivel de fe puede ser atacada por la justicia propia. Es allí donde Gedeón dice: Ok, ya entendí, pero ¿con qué salvaré a Israel? no tengo nada, no soy nadie, no tengo recursos.  En estos tiempos muchos creen que Dios los envió para liderar una célula, para predicar el evangelio, para liderar un discipulado, creen que Dios los envió para hacer algo, pero inmediatamente son paralizados e intimidados, resurge en ellos la justicia propia, la confianza en la  fuerza humana, de alguna manera aceptan el llamado, el propósito, pero no conocen a Dios, no conocen su carácter, necesitamos entender algo simple, pero importante ¿cómo Dios te enviaría a la guerra sin equiparte para la victoria? es necesario crecer en fe. 

  1. Una fe que mueve montañas, una fe que quita obstáculos (Jueces 6:16-24) 

El Señor le dice: “yo estaré contigo”, si solamente crees que Dios tiene un propósito para ti, serás vencido por la justicia propia, serás vencido por tus propias conclusiones, pero si crees que Dios está contigo, conocerás su carácter y entonces afrontarás las circunstancias, te levantarás de tus caídas, porque sabrás en todo momento que Él está contigo ¿entiendes este nivel de fe?

¿Por qué digo que conocerás su carácter? porque para creer que Dios está contigo tendrás que entender la razón por la que Dios está contigo y la única respuesta es por GRACIA. Nada de lo que hagas atraerá o conquistará el favor de Dios, sino es su propio amor hacia ti, representado por la obra de Cristo, la que hará que Dios esté contigo.  

Ese es el momento en el que Gedeón cree en esa verdad, cuando cree en esa gracia derramada e inmerecida, cuando sale de ese agujero para convertirse en un Jerobaal ¡las montañas fueron removidas! Ahora, es verdad que él pidió señal y es porque no tenía la revelación en su espíritu que tú y yo tenemos hoy, era otra dispensación, el espíritu de Dios no habitaba en ellos, necesitaban señales. El verso 24 nos muestra que fruto de la convicción de creer que Dios estaba con él,  hizo que Gedeón erigiera un altar y lo llamó Jehová es paz ¡aleluya! Después que la ofrenda fue consumida, Dios le dijo: “ten paz” y Gedeón declaró: “Dios es paz”. La paz es nuestra victoria frente a los obstáculos, la paz que es el fruto del descanso en la obra consumada es el poder para mover montañas. Creer que Dios está contigo por causa de Cristo es crecer en fe.

Cuando tú crees que Él está contigo, cualquier circunstancia, cualquier situación la enfrentarás con paz. Esta pandemia no te atemorizará, Dios te dará paz, descansarás en Él. Es por eso que Gedeón creyó que no necesitaba 31,700 soldados para vencer a miles de madianitas, sino solo eran suficientes 300 para vencer, porque Dios estaba con él. Es simple ¿quiénes son los que maduran en la fe? los que creen que Dios está con ellos, esa es la madurez cristiana.

  1. Nuestra fe y madurez cristiana se manifiestará en la unidad como Iglesia (Jueces 7:20 -21)

Todos a una tocarían las trompetas y romperían los cantaros y gritarían: “por la espada de Jehová y de Gedeón” En estos tiempos donde muchas cosas son difíciles y algunas parecen imposibles, no serán nuestros recursos los que nos salven, no serán nuestras estrategias, lo que nos mantendrá a salvo es que Jehová está con nosotros. Hay un liderazgo que Dios levantó para dirigir, por lo tanto, debemos estar unidos en el propósito al cual Dios nos llamó, reconociendo a nuestro liderazgo.

No sé cuáles serán los acontecimientos futuros, no sé que otras normas se darán o que vendrá,  pero mientras estemos unidos, venceremos en la Gracia de Dios. Estar unidos no es solo reunirnos, sino es tener un mismo pensar, un mismo sentir en Cristo, donde estemos, en las células o en nuestras casas. No podemos dejar de predicar el evangelio, no podemos dejar de abrir células, no podemos dejar de contribuir para que la iglesia avance. Cuando sabemos que Dios está con nosotros andamos en unidad. 

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