Lleven mis huesos

//Pr. Luis A. Núñez\\

Dios le mostró a Abraham una visión, un sueño, algo que no se podía ver de manera natural (Génesis 12:1-3) y él caminó hacia ella. Es obvio que Dios le dio una revelacion especial de esta visión. Más adelante, Dios le permitió ver esta promesa, de manera más clara y evidente.

“Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre” (Génesis 13:14-15)

Si seguimos la historia compartida en la Palabra, vemos el surgimiento, la formación y consolidación del pueblo de Dios. En medio de ese proceso aparece José, un hombre con una biografia llena de momentos dramáticos, pero que al continuar, solo evidencia el alineamiento de todas las circunstancias, para la prevalencia del pueblo de Dios.

José era el hijo más querido de Jacob, que a su vez, era hijo de Isaac, quien fue hijo de Abraham. Sabemos por la historia bíblica, que fue amenazado de muerte y luego vendido por sus hermanos a los ismaelitas, comprado por un funcionario importante de Egipto llamado Potifar, acusado y calumniado por la esposa de Potifar, terminando por esta causa, en la cárcel del Faraón, donde se encuentra con dos presos, más adelante, uno de ellos lo comunicaría con el propio Faraón, porque recordó que José en la cárcel interpretó un sueño suyo. José termina como el segundo hombre más importante en un imperio tan grande y poderoso como el egipcio y de esa manera, salva a toda su familia, que para entonces ya era muy numerosa y que más adelante sería el pueblo de Israel.

¿Qué permitió que José soportara tanta calamidad, tantos momentos duros, adversos y difíciles? Desde un punto de vista panorámico y natural, este hombre tuvo una vida muy dura desde que fue sacado del seno de su padre, hasta que llegó a ser funcionario principal de los egipcios. Veamos:

Tuvo convicción de propósito

Existía algo que Jose sabía y que le daba fuerzas para para continuar, para experimentar constantemente el favor de Dios y no claudicar en los peores momentos de su vida, que le daba descanso en el alma, a esto es lo que llamamos “propósito”. Esto lo comprobamos más adelante en la misma Palabra de Dios. De la misma forma, hoy en dia, no hay manera de  descanzar en medio de las adversidades, si no tienes convicción de que eres parte de un propósito divino. Todo aquel que cree que está en el propósito, en el llamado, descansará en quien lo llamó. Por eso estos días estamos compartiendo lo que la Palabra de Dios nos enseña, que somos amados, santos y escogidos. Como ya explicamos, esta palabra escogidos viene del griego eklectos; el sentido es, que Dios en su omnipresencia, determinó, a través de la obra redentora en Cristo, una salvación grande y predestinó el hecho de que todos los que respondiesen o creyesen en Cristo, caminasen en las obras que Él había preparado de antemano desde antes de la fundación del mundo.

Por eso dice la Palabra en Romanos 8:28-30:

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó”

El Señor dice que a los que aman a Dios, a los que son llamados conforme a su propósito, todo les ayuda bien, pero ¿a qué llamado se refiere? aquí no está hablando del llamado específico o ministerial, sino del llamado de salvación y el propósito que este encierra, como vida en abundancia y que a su vez, involucra en cada uno de nosotros un llamado específico en el ministerio. Dios tiene un gran propósito, mostrar su amor para con los hombres a través de Cristo. Necesitas entender que estás en medio de su gran propósito. Es importante indicar que, solo ama realmente quien tiene revelación del amor de Dios. José fue un hombre que tenía revelación de un propósito y esa fue la clave en su vida para no claudicar.

Me gustaría compartir con ustedes los siguientes versículos:

“Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos” (Hebreos 11:22)

“Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob. E hizo jurar José a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos. Y murió José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron, y fue puesto en un ataúd en Egipto” (Génesis 50:24-26)

“Los hijos de Israel salieron de Egipto armados. 19Moisés tomó también consigo los huesos de José, el cual había hecho jurar a los hijos de Israel, diciéndoles: Dios ciertamente os visitará, y entonces os llevaréis mis huesos de aquí con vosotros” (Éxodo 13:19)

José sabía de la promesa hecha por Dios a Abraham, porque Abraham se lo contó a Isaac e Isaac se lo contó a Jacob y Jacob se lo contó a José y José creyó en aquella promesa que Dios había compartido con sus antepasados y no solo eso, él tuvo una visión al respecto. José sabía que habitar en la tierra de Egipto, aun en tiempos favorables para su pueblo, no era el propósito final para ellos, la meta era disfrutar de la tierra de la promesa, él lo sabía y antes de morir pidió que llevaran sus huesos allí, que no lo dejaran en Egipto.

Todo tenía un propósito y Dios estaba alineando los tiempos y los acontecimientos. Ver eso es solo tener convicción de un propósito, Dios estaba con él aun en medio de las circunstancias adversas y toda adversidad que se presentaba Dios lo alineaba al cumplimiento de ese propósito celestial.

Eso solo es posible entender cuando entiendes que hay un propósito más grande que las circunstancias, esta es nuestra victoria ante los embates del maligno, el diablo siempre ignora los propósitos de Dios. Definitivamente esta pandemia es maligna, el diablo está detrás entrenando al mundo para ser sometido a un orden mundial, creando las condiciones para que eso suceda, matando gente, pero yo creo que Dios va a hacer de estas circunstancias la oportunidad de levantar una generación de vencedores, quienes se mantendrán firmes en la fe, reinarán junto a Él. El diablo viene para robar, matar y destruir, pero Dios se levanta para traer vida en abundancia.

Entonces cuando tienes revelación de propósito por encima de las circunstancias tendrás paz y confianza plena en Dios, esto te hará descansar en los momentos difíciles que enfrentes, aunque sean duros y dolorosos, la visión de propósito y de victoria te traerá descanso. Observa cómo reacciona José al tener a sus hermanos delante suyo, los aparentes causantes de sus desgracias:

“No podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos. Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa de Faraón. Y dijo José a sus hermanos: Yo soy José; ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él. Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros” (Génesis 45:1-5)

Ahora ya podemos saber como es que soportó José esta penuria ¡tenía convicción de propósito! Él sabía que había algo más grande que todos esos acontecimientos duros, era solo cuestión de tiempo. De la misma manera, estamos viviendo momentos duros, algunos ya están sufriendo la pérdida de parientes cercanos, pero recuerda, los hijos de Dios tenemos un propósito más grande en Dios, por lo que debemos perseverar firmes en nuestra fe, debemos tener una visión clara de lo que está por venir y debemos amar con mas fuerza la venida del Señor. José amaba este propósito y aunque en Egipto las tumbas eran grandiosas, de hecho hasta hoy existen, él quería que sus huesos estén en la tierra de la promesa, en la tierra del propósito ¡Aleluya! Es necesario que desees con fervor el cumplimiento de los tiempos ¡ama su venida!

“Yo ya estoy próximo a ser sacrificado. El tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Timoteo 4:7-8)

Es importante notar que la Biblia no dice a los que desean su venida sino a los que aman su venida. Los deseos son circunstanciales, hoy puedes desear mañana no, pero el amor nunca deja de ser. Ama su venida, pues hay un propósito grande para ti ¡Reinar con El! ¡aleluya! El Nuevo Testamento enfatiza su venida, Hebreos 11 muestra que los mártires de la fe esperaban su retorno. Pablo muestra por lo menos tres características de aquellos que aman su venida.

  1. Pelean la buena batalla

La palabra pelear viene del griego agonizomai, que significa también esforzarse, luchar o pelear. De allí viene la palabra agonizar, que es una lucha por vivir de todo ser que se está muriendo. Sin embargo, no es esfuerzo propio. Pablo le dice a Timoteo “esfuérzate en la gracia que es Cristo” (2 Timoteo 2:1).  Nuestra fe siempre funcionará de manera opuesta al sistema de este mundo, nuestra fe es aquello en lo creemos, creemos en Crsito, creemos en su Palabra, creemos en lo que Él nos enseñó. El sistema de este mundo ha creado y ha levantado una serie de filososfias, de enseñanzas, de modelos de vida, contra los cuales estamos en combate.  Filipenses 1:27 dice  

“Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios” (Filipenses 1:27-28)

En medio de este combate no te intimides, no te sientas disminuido por todos los que se te oponen con muchas estrategias, burlas o confrontaciones. Judas 3 dice que esa lucha debe ser ardiente, agonizante:

Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”

Amamos su venida, amamos la razón de su venida, Él vendrá para llevarnos, por eso lucho con ardor una batalla agonizante, lucho ardientemente en las fuerzas del Señor, en su Gracia.

  1. Acaban la carrera

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:1-2)

Aquí Pablo nos muestra la vida cristiana como una carrera y en esta carrera muchos llevan encima suyo fardos, de los cuales tienen que despojarse, fardos como la acusación y condenación, pero teniendo la revelación de que soy hijo amado me despojo de ese peso,  eso me permitirá no solo correr, sino terminar la carrera, pues muchos comenzaron la carrera, pero no la terminaron, lo importante no es cómo comienzas esta carrera, sino que la termines.

¿Cómo corremos esta carrera? Con los ojos puestos en Cristo. Observa algo, Jesús acabó su carrera, Él vino a morir por nosotros, a redimirnos, Él tenía delante suyo algo que le producia gozo en medio de la carrera, su gozo era tu salvación, tu salvación era su recompensa. En esta carrera Jesús continuó firme porque lo que veía era la recompensa de verte redimido, salvo ¡aleluya! ¿Qué está delante tuyo en esta carrera? ¿Qué produce gozo en esta carrera? ¡SU VENIDA! Yo amo su venida, ese es mi gozo, pues Él vendrá a llevarme, El vendrá por mi, por eso estoy en la carrera y la acabaré. Moisés miró la recompensa, es decir, él amaba lo que Dios tenía para él.

“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón” (Hebreos 11:24-26)

  1. Guardan la fe

La palabra guardar viene del griego apokeimai y era generalmente usada para el acto de separar un dinero y ponerlo en un pañuelo, es el acto de proteger tu fe, de cuidar tu fe, de no exponer tu fe para que sea quebrada, esa fue la oración del Señor Jesús por Pedro

“Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos” (Lucas 22:31-32)

Esta pandemia y sus consecuencias no pueden enfriar tu fe, esta es nuestra oportunidad de forjarnos como vencedores. Prevaleceremos, nos mantendremos firmes en nuestra fe ¡aleluya!

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