//Pr. Eliud Cervantes\\

Dios te provee a través de sus visiones
Dios nos da visiones (imágenes) para nuestro futuro, para ayudarnos a actuar con fe ¿Por qué? Porque la fe es la moneda del cielo. Toda bendición y avance que necesitas ya te pertenece en Cristo, pero es la fe la que los trae del reino espiritual invisible al reino material visible. Por eso debemos orar cada día por el espíritu de sabiduría y revelación (Efesios 1:17-19), porque así es como nos posicionamos para recibir visiones del Señor. Cuando tienes la sabiduría de Dios, podrás ver las respuestas a todos los problemas que enfrentas.
Hoy veremos sobre cómo la provisión de Dios para nosotros se encuentra en las visiones que Él nos da. Cuando tienes una visión recibes conocimiento y sabiduría con respecto a los planes de Dios en tu vida. Es en la visión de Dios que se encuentra la provisión para tu vida. La palabra visión, en su forma verbal en el hebreo es la palabra “kjazá”, que se traduce como “proveer o escoger” en otros pasajes de la Biblia. Por ejemplo: “Además escoge (kjazá) tú de entre todo el pueblo varones de virtud…” (Éxodo 18:21).
Por tanto, cuando Dios quiere proveer para ti, primero te da una visión. Ahora, no recibimos visiones de Dios por hacer el bien o tener buenas intenciones. Las recibimos por gracia. Sin embargo, el diablo también puede dar visiones a las personas (Ej: riquezas y autos caros), pero siempre hay un precio que pagar, y algunas personas terminan pagando con sus vidas.
Antes que veas algo físico Dios hace que la veas proféticamente
En la vida de Abraham vemos que cuando Dios quiso bendecirlo, primero le mostró imágenes de fe de las bendiciones antes de que se manifestaran en su vida. En Génesis 13, Abraham (que tenía 79 años) acababa de salir de Egipto después de enfrentar circunstancias difíciles. Dios le habló a Abraham en el monte Betel:
“Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré. Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová” (Génesis 13:14-18)
Norte, Sur, Este y Oeste forman una imagen de la cruz. Esta es una imagen de cómo nuestra herencia como herederos de Abraham (Gálatas 3:29) se encuentra en la cruz. Es interesante que en ese momento, Abraham no tenía hijos con su esposa Sara. Así que Dios le dio una imagen de tener tantos hijos “como el polvo de la tierra”: ¡innumerables!
Ahora, cuando Dios le dijo a Abraham que caminara por la tierra, no le estaba diciendo que hiciera un recorrido físico por Israel; porque todo lo que hizo fue mover su tienda. En lugar de caminar físicamente por la tierra, Abraham caminó por la tierra en el espíritu; la vio proféticamente en el espíritu. No podía ver toda la tierra que Dios le había descrito desde donde estaba físicamente parado en el monte Betel, pero Dios le mostró toda la tierra proféticamente. Así es como Abraham “caminó por la tierra”. Dios le dijo a Abraham que todo lo que viera proféticamente sería suyo. Lo mismo sucede con nosotros hoy. Todo lo que vemos en las visiones de Dios para nuestras vidas nos pertenece. ¡El primer paso para recibir la provisión de Dios en nuestras vidas es recibir Su visión!
Tu capacidad de recibir su provisión es ampliada cuando ves su amor y gracia
Antes de que podamos poseer mayor provisión del Señor, nuestra visión necesita ser ampliada por Él. El progreso que hacemos en la vida comienza con nuestra visión.De la misma manera, antes de que podamos poseer la provisión de Dios, Dios tiene que ampliar nuestra visión. Él quiere que la veamos primero desde dentro. A medida que te aferras a las imágenes de fe que Dios te da, y te concentras en Su bondad y gracia durante las temporadas de espera, caminarás en el cumplimiento de esas imágenes de fe.
Regresamos a Génesis 13: “Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová” (Génesis 13:18). La palabra hebrea “Mamre” significa “fuerza y gordura” y la palabra hebrea “Hebrón” significa “asociación”, que significa “alianza, amistad”. Es una imagen de tener asociación, compañerismo y cercanía con el Señor. Por tanto, mientras más nos acercamos o asociamos al Señor más recibiremos. Así como Dios amplió la capacidad de Abraham para recibir provisión al darle visiones proféticas, Él quiere hacer lo mismo contigo hoy.
En cada etapa de tu vida necesitas una nueva visión que alimente tu fe
En Génesis 15, cuando Abraham ya tenía 84 años, se había cansado de esperar que se cumpliera la visión anterior de tener muchos hijos.
“Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?” (Génesis 15:2)
En ese momento, Abraham estaba tan cansado de esperar que se encontraba en un estado de incredulidad. Estar en un estado de incredulidad es deshonrar a Dios y Su Palabra, y sin embargo, Dios no reprendió a Abraham. Sabiendo que Abraham estaba desanimado y en un estado de incredulidad, el Señor lo animó con otra visión. Sacó a Abraham bajo el cielo nocturno y le mostró las estrellas:
“Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (Génesis 15:5-6)
Por tanto, Dios le dio a Abraham una nueva visión. El primero fue en Génesis 13, Dios le dijo que sus descendientes serían como el polvo innumerable de la tierra (Génesis 13:16). Y en Génesis 15, Dios le mostró las estrellas, que también son vastas e innumerables. Cuando los pones juntos, notarás que Dios le dio a Abraham ayudas visuales para ayudarlo a ver la visión las 24 horas del día, los 7 días de la semana: una para imaginarla durante el día y la otra para imaginarla durante la noche.
Sea lo que sea que estés creyendo en Dios, comienza a tener ayudas visuales para aferrarte a tu visión. No te enfoques en las malas noticias o las estadísticas negativas, sino enfócate en la visión de Dios que viene de Su Palabra. En lugar de simplemente mirar imágenes de las cosas materiales que deseas, mira las visiones en la Palabra de Dios.
Llena tu corazón con una visión antes que la expreses con fe
Avancemos rápidamente 20 años después de la primera vez que Dios se le apareció a Abraham y le dio la visión de tener hijos tan numerosos como el polvo de la tierra. En Génesis 17, Abraham tiene 99 años:
“Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto” (Génesis 17:1)
Ahora, 20 años después, Abraham está esperando que esta visión se haga realidad. En este punto, Dios hace algo diferente. Mira lo que Dios le dijo a Abraham esta vez:
“He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes” (Génesis 17:4-5)
Dios cambió su nombre de “Abram” a “Abraham”, lo que cambió el significado de su nombre de “altitud” a “padre de multitudes”. Dios no sólo cambió el nombre de Abraham, sino que también cambió el nombre de su esposa Sara. Sara se llamaba Sarai, pero Dios le cambió el nombre a Sara (princesa).
Observa que su milagro se produjo muy pronto después de que Dios cambiara sus confesiones. Cada vez que se llamaban entre sí, expresaban su visión con fe. Dios tuvo que trabajar en el corazón de Abraham hasta que quedó lleno de la visión de ser padre de muchos antes de que Dios cambiara su confesión; y luego, dentro de los tres meses, Sara concibió (Romanos 4:19-21). El camino de Dios es que veamos Su visión cada vez más hasta que la creamos, luego cuando la digamos con fe, se hará realidad. Antes de ver el bien en tu vida, necesitas cambiar la visión en tu corazón porque de la abundancia del corazón habla la boca (Lucas 6:45).

