¡Oh hombre de poca fé!

//Pr. Luis A. Núñez\\

Si observamos claramente en el nuevo testamento no vemos al Señor diciendo ¡oh hombre de pequeña visión! ¡oh hombres de poca obediencia! ¡oh hombre de poca santidad! pero si lo vemos diciendo constantemente ¡oh hombres de poca fe! Debemos entender que es por el creer que tomamos lo que Cristo hizo en la cruz (vida eterna),  pero también es por el creer que tomaremos la vida abundante que Jesús vino a darnos.

Nuestra poca fe se manifiesta cuando:

  1. No percibes cuánto has recibido por gracia, esto te hace infeliz y sin reposo (Números 14:19-23)

Moisés ora intercediendo por el pueblo. Él reconoce que la gracia de Dios se manifestó a través del perdón constante, desde que salieron de Egipto y en todo el trayecto. El Señor le manifiesta una vez más su gracia y le dice: “¡yo los perdone!”. No es la oración de Moisés la que movió el corazón de Dios, Dios ya había sido movido por su gracia. El Señor dice “todos los que vieron mi gloria y no han oído mi voz, ninguno de los que me despreciaron”, es decir, ninguno de los que no me tomaron en cuenta, ninguno de los que no creyeron verá la tierra de la promesa. Según Hebreos 3:19 simplemente no entraron por su incredulidad, veamos:

Las señales de Dios eran la manifestación de su poder, su gloria se manifiesta en la gracia y la manifestación de esta gracia es el constante perdón. Cuando deberían haber sido fulminados, eran perdonados, ellos vieron esa gloria, la gloria de Dios era su favor. Sin embargo, vieron tanta gracia y aun así no creyeron en El. En números 14:11 la palabra irritar es la misma del verso 23, que la mayoría de los traducciones usan como despreciar o menospreciar, es decir, vieron tanto amor y aun asi no creyeron, es decir, menospreciaron al Señor. Cuanto más reconocimiento de su gracia y de su favor tienes, más fe deberías tener, deberías creer más en Él.

La Biblia en Mateo 13:10-17, nos muestra que Jesús acababa de compartir la parábola del sembrador y los discipulos le preguntan porque hablaba a través de parabolas, el Señor Jesús les responde que a vosotros se les ha dado a saber los misterios del Reino, pero a ellos en parabolas porque tienen el corazón engrosado, endurecido y luego les dice que al que tiene se le dará mas y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará (v.12) Luego les dice que ellos son bendecidos, bienaventurados, felices porque ven y oyen lo que muchos profetas hubieran querido ver y oir (vs.16 y 17).

¿Cómo es eso? el Señor Jesús les está diciendo que fueron privilegiados, porque se les dio y por eso tienen, pero quienes no tienen, en realidad no son los que no recibieron, sino los que recibieron pero no tienen, es decir, si ellos no entienden que son privilegiados no tendrán. Déjenme explicarlo de esta forma, todo el que sabe que no merece, todo lo que recibe lo valora, entonces tiene, tiene bendición, tiene favor, pero el que cree que merece, nunca tiene, hay insatisfacción dentro de él, por lo tanto nunca es feliz. Un ejemplo es la ex congresista Chiguán, con un salario considerable, dijo en una entrevista “¡no tengo, no me alcanza! deberiamos ganar mas”, eso causó una malísima impresión e indignación en la población, porque el salario que recibía en un mes es el salario que muchos reciben en un año. En conclusión, el reconocimiento de la gracia te lleva a tener más fe, quien ve la gracia y el favor cree más el Él. El que reconoce la gracia tiene bendición, tiene para dar, tiene gratitud, tiene expectativa, tiene sueños en Dios, etc.

La segunda cosa que dijo es que no entrarían a la tierra que Dios les prometió, esa tierra es llamada de “reposo” y que el pueblo no entró por incredulidad. Hebreos 3:18-19 esta haciendo mención del pueblo de Dios frente a la tierra de la promesa, es decir, esta es la revelación del porque aquellos que no creen, aquellos que no reconocen su gracia ¡no tiene paz! Hebreos 4:3 dice que los que creemos entramos en el reposo.

¿Te das cuenta? no obedecieron porque no creyeron, es decir, la obediencia es el resultado del creer, el que cree obedece. La obediencia no es la raíz para una vida con Dios, la obediencia es el fruto y la raíz es el creer.

“Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo. Y cuando caiga granizo, caerá en los montes; y la ciudad será del todo abatida. Dichosos vosotros los que sembráis junto a todas las aguas, y dejáis libres al buey y al asno” (Isaías 32:16-20) 

Observa, Isaías profetiza la venida del mesias y la vida en abundancia por causa de Él y aquí dice que el juicio que es la ley, quedará en el desierto, pero la justicia que es la gracia estará en campo fértil, es decir, prosperará.

El efecto de la justicia y el resultado de la obra redentora es la paz, aquella paz con Dios por la cual ahora tenemos libre acceso a su presencia. La labor, el trabajo de esa justicia, es decir, cuando la justicia opera en nosotros, es que trendremos paz ¿Cómo trabaja la justicia en nosotros? es por la fe. Cuando tu crees en esa justicia, en la justicia de Dios en Cristo, cuando crees en la obra redentora de Cristo, la justicia opera en ti, labora en ti, produciendo reposo y seguridad ¡aleluya! este es el deseo de Dios para ti en Cristo. La porción bíblica que leímos dice: “mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras y en recreos de reposo”

El plan de Dios para ti es una vida abundante expresada en paz, reposo, descanso y seguridad.

  1. Siempre te encontrarás en tempestades y serás derrotado (Mateo 8:26)

Siempre habrán situaciones adversas, pero cuando tenemos poca fe y no creemos seremos derrotados.

“El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza” 

¿Cuál fue el problema de sus discipulos en medio de la tormenta? no tener paz por no confiar, estar llenos de miedo y de inseguridad en medio de la tormenta ¡Pero es una tormenta! Si, es verdad, pero Jesús está allí con ellos ¡Pero parece que el barco se hunde! Si, es verdad, pero Jesús está allí con ellos, puede hasta romperse el barco pero no dejes de confiar en Él. Así pasó con Pablo (Hechos 27:13-38) cuando está preso y siendo llevado a Roma, él dice en el verso 23 y 24, que el Señor le dijo que nadie moriría porque tenia que cumplir su propósito. Cuando la nave zozobró hubo presión ¡claro! tuvieron que nadar ¡claro! pero la paz se manifestó en medio de ellos porque Dios estaba con ellos. Es por el creer en su gracia, en su justicia que tu tienes paz en medio de la tormenta.

  1. Siempre habrá aprietos y tu cederás a ellos (Lucas 12:22-31)

Siempre habrá aprietos, pero cuando eres un hombre de poca fe cederás a estos aprietos y vivirás angustia. Aprietos habrán, pero Él siempre será tu sustento. No puedes ceder al afán, a la angustia, tienes que creer que Él está contigo, que su gracia y favor están contigo. El afán y la angustia no te permitirán vivir en el reposo, la condición para caminar sobre las aguas no es ganarte su provisión, sino es creer en su gracia y favor inmerecido. ¡Oh hombre de poca fe confía! si Dios viste a la hierba que se pierde cuanto mas a ti que eres hijo.

  1. Siempre habrá situaciones amedrentadoras y tú te hundirás en temor (Mateo 14:22-33)

Si eres hombre de poca fe siempre te hundirás, como Pedro, pero Él está delante de ti esperando y listo para ayudarte ¿Por qué dudaste hombre de poca fe? Veamos también Mateo 16:5-11, si el Señor alimentó a miles porqué no los alimentaría a ellos. Habían cometido el error de olvidarse del amor de Cristo, por eso les dijo hombres de poca fe.

Veamos también Mateo 17:14-21, vemos que la poca fe no les permitió ver la autoridad que tienen por gracia.

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