Principios para esperar la promesa


//Pr. Luis A. Núñez\\

Jeremías 29:4-11

Cuando analizamos la razón porque muchos entran en la justicia propia y caen en la trampa de Satanás, es porque al no ver las promesas siendo realizadas, entonces entran en la fase de creer que necesitan hacer algo, es entonces cuando decaen de la gracia. Otros no permanecen en sus propósitos.

  1. Necesitamos ver las circunstancias desde la perspectiva correcta

Una perspectiva correcta es el secreto para no salir de una relación con Dios basada en la fe, es decir, para no salir de su favor. Entonces si estás en apuros, si estás teniendo problemas con el sistema de este mundo, comienza a tener una perspectiva divina de las circunstancias.  Hay personas que no pueden ver la mano y el cuidado de Dios en todo.  Con base en esto hay tres tipos de cristianos:

  1. Están los que solo logran ver la mano del hombre en todo o solo pueden ver todo como circunstancias naturales. Ejemplo: “Es mi profesor el que no entiende” “mi jefe es el mismo Satanás” “mi vecino es el que ha producido esta situación” es decir, solo le echan la culpa a las personas.
  2. Están los que logran ver detrás de toda circunstancia natural un aspecto espiritual, es decir, entran en un ámbito espiritual, el único problela es que que en todo ven al diablo. Estos están mejor que los primeros, pero su problema es que todo culpan al diablo. Si bien están mejor que los otros porque consiguen percibir que hay algo espiritual, tienen es gran error.
  3. Existe un tercer tipo de cristiano y es aquel que logra ver que Dios no es ajeno a ninguna de las circunstancias que enfrentamos. Dios puede mover circunstancias a tu alrededor, Dios puede permitir circunstancias o detenerlas, Dios puede socorrernos en cada adversidad. En conclusión, Él siempre estará con nosotros.

La Biblia dice que fue Él mismo Dios quien los hizo cautivos de los babilonios (Jeremías 29:4) y a propósito de este ejemplo, muchos tomamos la disiciplina como castigo pero no nos damos cuenta que es el amor de Dios. Un niño piensa que sus padres son malos cuando ellos tratan de disciplinarlos, pero cuando los padres disciplinan a sus hijos lo hacen porque están viendo que en el futuro va a ser mejor para ellos. Es difícil aceptar que estamos siendo disciplinados por parte de Dios, pero la Biblia dice que no existe un hijo que no sea disciplinado cuando lo necesita, si no fuera disciplinado no sería hijo, sino bastardo (Hebreos 12:4-11).

Nosotros somos hijos de un padre que es cuidadoso y Él disciplina por nuestro bien. No es que Dios esté enojado contigo. Es necesario, en este tipo de momentos, tener en mente: “yo solo sé que Dios no me desampara y Él está en el control de todo. Un ejemplo de esto es lo que vimos la semana anterior. Vimos la historia del sacerdote Josué y el gobernador Zorobabel, había un hecho natural, pero detrás había un acontecimiento espiritual.

Otro ejemplo es la historia de José, que un día tuvo un sueño de parte de Dios. En ese sueño José vio al sol y a 11 estrellas inclinándose ante él. Cuando José se lo cuenta a sus hermanos ellos entendieron que significaba el sueño y allí empiezan sus problemas. Sus hermanos lo vendieron como esclavo. Él pudo haber dicho: “Son mis hermanos los que quieren serrucharme el piso” o “es el diablo el que me está haciendo esto, porque no quiere que se cumplan mis sueños”, pero creyó en los planes que Dios tenía para él. Mira lo que dice Génesis 45:6-8, aunque ciertamente los hermanos de José lo vendieron, la verdad detrás de todo, es que Dios estuvo presente y nunca lo abandonó. Jose como hombre de Dios tuvo la perspectiva correcta delante del problema, la perspectiva del favor del cuidado de Dios. Aquello que el mundo ve como una derrota puede ser una tremenda victoria para Dios. Sabiendo esto ya no te deprimirás, pues ahora te das cuenta que Dios está detrás de todo, cuidando todo, expresando propósito.

  1. Mientras esperas la promesa vive con intensidad y felicidad la vida de Dios (Jeremías 29:5-6) 

Dios les estaba diciendo en otras palabras: “oye vas a tener nietos allí”. El principio aquí es que mientras estés esperando que se cumpla la promesa de Dios trata de ser productivo dondequiera que estés, haz todo de la mejor manera. Ten en cuenta que la cautividad no es lo que Dios quiere para ti, Él quiere que seas liberado de esa opresión, pero mientras la promesa llegue has de tu vida lo mejor, porque Dios te da lo necesario para que eso sea posible. Dios les dijo: “NO esperes llegar al cielo o a que estés en Israel para recién tener hijos y prosperar, vive bien donde estés”. Una persona que no vive de esta forma, mientras espera la consumación de la promesa, mientras espera que Dios cumpla con la promesa, vive recordando, así como lo hacía el pueblo de Israel: “ahhh los amaneceres en el monte Zión, el sol llegando en las mañanas sobre el templo, ahhhhh”. Mira lo que dice  Salmos 137, termina en depresión, frente a esto  el Señor les decía: ¡oigan, sean felices! pero ellos decían: “noooooo, eso no es del señor, nunca vamos a cantar, no vamos a estar felices”. Tú puedes escoger como vivir tu vida. La vives como cautivo o como alguien que tiene propósito. Otra vez vemos en el Salmo 137:8-9  que el pueblo de Israel tenía mente de cautivo, quien es cautivo no es feliz, esto se aplica aún en nuestra vida cristiana. Quién sirve al Señor como cautivo lo único que hace es añorar su pasado, querer volver a lo que era antes y muchos tratan de hacerlo. Allí el Señor les dice: “busquen la paz de la ciudad y oren ¿Por qué ? Porque en la paz de esa ciudad es que nosotros tendremos paz. Antes estaban acostumbrados a orar solo por Jerusalén, pero ahora tienes que orar por la ciudad donde estás. Porque mientras esas personas estén en paz tú encontrarás paz también. Dios les estaba pidiendo que oraran por Babilonia, esa misma Babilonia que había asesinado a sus familiares, pero aunque no parezca tener sentido, en realidad si lo tiene, oren por ese pueblo porque si son bendecidos tú también lo serás. Ora por tu jefe, aunque sea causa de angustia e incomodidad, pues si él es bendecido tú también lo serás

¿Qué estaba haciendo Dios? Los estaba extendiendo, los estaba enviando, es decir, tenía un propósito (Jeremías 23:7-8).  Él los estaba enviando a las naciones para demostrar bendición. Desde la perspectiva de Dios ellos fueron enviados con un propósito, pero desde la perspectiva de ellos eran cautivos ¿Cuál es tu perspectiva? ¿eres enviado, alguien con propósito o eres cautivo?

  1. Ignora a las personas incrédulas

Si estás viviendo un tiempo de espera en Dios escucha a las personas correctas (Jeremías 29:8) en otras palabras, en este tiempo de espera aprende a escuchar a las personas que hablan de parte de Dios, que te muestran su gracia, las personas a tu alrededor determinarán tu fuerza o debilidad . Cuando el diablo te quiere atacar usa personas cercanas a ti. Usualmente creemos que de la boca del diablo solo saldrán maldades, pero además de maldades él intenta que veas solo lo natural. Ten cuidado con quienes te están hablando y con los consejos que recibes. Trata de oír a las personas de Dios que hablan la Palabra de Dios, no a los que viven bajo la perspectiva natural. Esta es una llave para la victoria.

  1. Confía en los planes de Dios

Leamos Jeremías 29:10, el Señor les dio una fecha, no siempre el Señor hace eso. El señor les estaba diciendo: “Yo estoy aquí en Jerusalén y ustedes allá en Babilonia, pero YO los traeré aquí en el momento cierto. Yo los traeré de vuelta”. Es ahí donde leemos lo que dice Jeremías 29:11, pero ¿por qué es que el señor dice esto al final de la carta? Es porque la gente comenzó a decir que servir a Dios era malo, frío y que no tenía sabor. La expresión natural frente a una situación como la que ellos vivieron es: “Él me arrebató todo allá en Jerusalén, yo tenía amigos, familia y después vinieron los babilonios y me lo quitaron todo ¿y Dios dice que tiene buenos planes para mi?  Es que los pensamientos de Dios, sus planes son más altos que los nuestros. Vas a ver la gloria que vas a encontrar al final del camino y esta no se va a comparar a ninguno de los sueños que hayas tenido antes, no se va a comparar a lo que estás viviendo hoy. Lo que vivimos hoy es necesario, hace parte del plan de Dios.

Este versículo nos enseña que primero Dios es un Dios de planes y propósitos, nada en nuestra vida está pasando por casualidad, sino que Dios está direccionando todo a su propósito, a algo bueno. Dios tiene un plan para cada uno de sus hijos, no importa tu edad, no importa el tiempo que ya pasó, Dios puede hacer todas las cosas nuevas. Reconoce su favor, cree en la promesa de Dios. Él no te ha olvidado, no se ha olvidado de su promesa contigo.

Dios es un Dios que tiene planes buenos para nosotros, si en este tiempo tú no ves las promesas de Dios cumpliéndose en tu vida yo quiero motivarte a seguir perseverando, seguir viviendo. Te motivó a plantar, construir y tener hijos, porque su planes son más altos que los nuestros.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba