Principios para permanecer victoriosos

//Pr. Eliud Cervantes\\

LA IMPORTANCIA DE ESTAR REUNIDOS

La Biblia dice que cuando dos o tres nos reunimos en el nombre de Jesús, Él está en medio de nosotros (Mateo 18:20). Entonces, cuando vemos los cultos de la iglesia online en nuestros hogares, cuando somos 2 (la pluralidad más pequeña), ¡Jesús está entre nosotros! Incluso si estás solo, el Señor nunca te desamparará ni te dejará, por lo que nunca estás solo porque Él siempre está contigo (Hebreos 13:5). Por tanto, estate conectado con todo lo que estamos haciendo.

En medio de todo el caos y la oscuridad que está sucediendo en este momento, la pregunta más importante que los creyentes debemos hacernos es: ¿Qué está haciendo Dios en este momento? ¿Qué nos está diciendo Dios? El mundo se ha sumido en la oscuridad y el miedo. Pero lo más importante en este momento es que, como creyentes, no caminamos con el mismo espíritu de miedo, duda y carencia que el mundo. Por eso es tan importante lo que estás creyendo. Cuando crees correctamente, vivirás correctamente. Cada vez que te sientas temeroso o preocupado, pregúntate: ¿Qué estás creyendo? Y por esa razón quisiera ver contigo algunos principios para permanecer en victoria en estos días. 

ES TIEMPO DE CAMINAR EN UNIDAD

“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Corintios 1:10)

En días de crisis, como las que estamos viviendo, es tan importante que nosotros andemos en unidad. Es como en un ejército, normalmente ellos son parte de una organización y ya están unidos en tiempos normales; pero en días de guerra se requiere que anden en mayor y completa unidad. Estos días no son normales, son días donde debemos reconocer que el enemigo se ha levantado y la iglesia necesita estar unida.

Por eso, como líderes y miembros de la Iglesia del Señor, debemos estos días andar también en completa unidad. ¿Y qué es andar en unidad? Pablo se refiere a 3 cosas: hablar una misma cosa, unidos en una misma mente y en un mismo parecer (disposición y ánimo).

ES TIEMPO DE CAMINAR LLENOS DE LA PALABRA

“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Colosenses 3:16)

Otro principio importante es que caminemos llenos de la Palabra. Es cuando la Palabra de Cristo mora en abundancia en nuestros corazones que seremos exhortados, enseñados y cantaremos con gracia a nuestro Señor. Y recuerda: No solo de pan vive el hombre. Nos puede faltar hasta comida, pero no Su Palabra.

La Palabra de Dios tiene poder para transformar y cambiar cualquier situación en nuestras vidas. Solo se necesita una palabra del Señor para cambiar tu vida. Escuche la Palabra de Dios de la misma manera que lo hizo María a los pies de Jesús. Y cuando nos llenamos de Su Palabra, nuestra boca comenzará a hablar y testificar de Él

La Biblia dice en Apocalipsis 12:11 que nosotros vencemos a Satanás con la Palabra del testimonio:

“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”

Cuando escuchas a otras personas testificar de la bondad del Señor y de lo que ha hecho por ellos, se crea fe en ti para creer que el mismo Dios que hizo esto por ellos puede y hará lo mismo por ti. Tengamos esperanza en el Señor. La Biblia define la palabra esperanza como “elpis”, que significa “una expectativa positiva del bien”.

No permitas que la depresión determine tus días, no es algo permanente, no es su futuro y no dictará su vida. Tu futuro es tan brillante como el favor y la gracia de Dios. Sus misericordias son nuevas cada mañana, así que puedes esperar la mañana. Dios quiere que tengas una expectativa positiva de bien porque Jesús te hará libre. Para eso necesitamos ser llenos de su Palabra.

EN TIEMPOS DE HAMBRE, DIOS SIEMPRE PROVEE PARA SUS HIJOS

Eso lo vemos en la vida de Abrahán (Génesis 13), Isaac (Génesis 26) y José (Génesis 41) y también sucederá contigo. Dios siempre provee para su familia. Debemos saber eso, porque vendrán días difíciles, pero cuando sabemos que somos hijos amados, no nos desanimaremos.

Eso sucedió en los días de la iglesia primitiva:

“En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo” (Hechos 11:27-30)

Los discípulos tenían una provisión más que suficiente para dar a los hermanos más necesitados. Dios siempre se asegurará que tengamos más que suficiente. ¿Qué podemos esperar delante de esta circunstancia? Podemos esperar tener la provisión y la capacidad de ser una bendición para los demás.

Debemos creer que vivimos en el mundo, pero no operamos en lo natural, no somos de este mundo, como dice Juan 17:16: “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” .

No somos como el mundo. No tenemos nada que temer porque tenemos un Dios que creó los cielos y la tierra de la nada, que alimentó a 5000 personas con 5 panes y 2 peces. El mismo Dios nos está cuidando y proveyendo hoy.

La Biblia no dice que Dios nos provee de acuerdo con los recursos de nuestra nación. Si eres un hijo de Dios y eres un creyente, Él suplirá todas tus necesidades de acuerdo con las riquezas de su gloria (Filipenses 4:19). Él no suministra en base a nuestros escasos recursos, sino de acuerdo con las riquezas de su gloria. Las riquezas de su gloria significa que Dios nos ha dado todo lo que tiene. Todo lo que tiene es nuestro. Y sus riquezas son inconmensurables.

Pero al igual que Él proveyó a las personas en Juan 6 En la multiplicación de los panes, ¡Jesús también quiere alimentar nuestro cuerpo y alma! Él satisfará tus necesidades, y no necesitas luchar y luchar por los recursos. Si eres un Hijo de Dios, Él te proveerá. Incluso con los pocos recursos que puedas tener, Él lo multiplicará.

Estos son los días para que nosotros consideremos el poder milagroso de Dios. Cuando los discípulos no consideraron el milagro que Jesús solo hizo hace unas horas (multiplicación de los panes), se volvieron temerosos y asustados en medio del mar. Por eso, no te preocupes por el suministro, concéntrate en el Señor, mantén tus ojos en Él y Él cuidará de ti y de tu familia.

EL SEÑOR TE LIBRARÁ DE TUS PROBLEMAS

“Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte” (2 Corintios 1:8-10)

Pablo estaba enfrentando grandes problemas pero estaba seguro de que el Dios que lo libró antes era el Dios que lo libraría nuevamente. Esta es la actitud que debemos tener como creyentes: creer que el Dios que te libró antes te está liberando ahora y continuará librándote. Esta es la postura cristiana que debemos tener hacia nuestras luchas y problemas.

“Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová” (Isaías 54:17)

La promesa aquí no es que “las armas” no se formarán, sino que incluso si se forman, no prosperarán. ¡El Coronavirus se ha formado pero no prosperará contra ti, hijo de Dios! Cree en esa verdad y permanece en la posición de victoria.

SEAMOS INTENCIONALES CON EL EVANGELIO EN ESTOS DÍAS

“Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles… Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio” (Hechos 8:1-4)

Los cristianos de la Iglesia primitiva estaban pasando grandes dificultades, al igual que nosotros hoy en día, sin embargo, eso no los llevó solo a huir de la persecución, sino que en medio de la dispersión, ellos fueron intencionales con la predicación del Evangelio.

Por eso, estos días, por donde “vayamos” anunciemos el evangelio. Este es nuestro tiempo, no solo “huyamos” de la situación, sino seamos canales para manifestar del amor de Dios a través de todos los recursos que tengamos. Fue así que los primeros cristianos permanecieron victoriosos a pesar de las circunstancias.

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