Problemas en tiempo de problemas

//Pr. Luis A. Núñez\\

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3)

“y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” (Efesios 2:6)

En Efesios 1:3, la Biblia menciona que ya fuimos bendecidos con toda clase de bendiciones en los lugares celestiales y el capitulo 2:6 dice que estamos sentados con Cristo en los lugares celestiales, es decir, el primer versículo habla de lo que poseemos y el segundo de nuestra posición. Existe un principio, la posición te da derecho a poseer.

Nota que tanto la posición que tenemos como el ser poseedores de bendiciones no es un hecho que tiene que ver con tus obras, sino que es la obra de Dios. Es Él quien te puso allí y te dio toda bendición. La posición que nos otorgó Cristo cuando murió en nuestro lugar es de tremenda honra y de autoridad. “Nos bendijo con toda bendición espiritual”, eso nos habla de gracia, es decir, somos poseedores de bendición, por otro lado “los lugares celestiales” hablan del dominio y señorio de Dios, habla de una realidad espiritual de donde hoy proceden su poder. Si bien los cielos son una descripcion espiritual, la Biblia nos muestra que es el inicio de algo real, veamos:

Los versos anteriores en este capítulo hablan del derramamiento de sangre del becerro sacrificado:

“Así que era necesario que las copias de las realidades celestiales fueran purificadas con esos sacrificios, pero que las realidades mismas lo fueran con sacrificios superiores a aquéllos. En efecto, Cristo no entró en un santuario hecho por manos humanas, simple copia del verdadero santuario, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora ante Dios en favor nuestro” (Hebreos 9:23-24)

¿Entiendes esto? el tabernáculo, el lugar santísimo, el arca, todo era copia de una realidad celestial, de un mundo espiritual real, de donde procede el poder y la gracia, allí fue determinada tu bendición, allí tienes una posición junto a Él, por eso tienes autoridad, por eso podemos reinar en vida. Sin embargo, si ya fuimos bendecidos entonces ¿por qué es que aún no lo disfrutamos completamente? Todo sus hijos quieren ser bendecidos y el Señor en su inmenso amor también desea que cada persona sea bendecida, entonces el problema no está en las bendiciones del Señor, sino en la persona que las recibe ¿cuáles son esos problemas?

  1. No tener una “fe real” 

Podemos ver que el problema en si se trata de la fe. En el Nuevo Testamento no vemos al Señor Jesús diciendo: ¡oh, hombre de pequeña visión! no vemos al Señor diciendo ¡oh, hombres de pequeña obediencia! o ¡oh, hombre de pequeña santidad!, pero si lo vemos diciendo constantemente: “¡oh, hombres de poca fe!”, es decir, una vez más debes entender que es a través del creer que tomaste lo que Cristo hizo en la cruz (vida eterna),  pero también es por el creer que tomarás la vida abundante que Él vino a darnos.

La Palabra de Dios dice que somos salvos por la gracia mediante la fe (Efesios 2:8), por lo tanto, la fe es la llave que abre la puerta. La fe se torna real y presente en nuestra vida en todo aquello que el Señor Jesús realizó en la cruz. Pero en Hebreos 11 se nos muestra que la fe tambien es el perseverar en un llamado, es perseverar en un credo, a pesar de las adversidades, es por eso que Cristo, el autor y consumador de la fe, se presenta como puerta y como camino.

En primer lugar, es necesario distinguir fe del reconocimiento mental o intelectual, es decir, muchas personas saben que Jesús vivió, murió y resucitó y suponen que eso es fe, ellas saben que Dios existe, sin embargo, sabemos que hasta el propio diablo cree y tiembla. Por eso, este tipo de fe no sirve, en realidad, saber que Cristo murió por nuestros pecados no sirve para nuestra salvación, cuando la Biblia habla respecto a la fe, nos enseña que la fe es confiar solamente en el Señor Jesús para recibir vida eterna. Podemos decir que las personas influenciadas por la religión confían en su propio esfuerzo, pero los que confían en Cristo para ser salvos, son salvos. El problema de nuestra generación es que piensa que no importa en que creemos, lo importante es tener fe (fe por fe). Hay personas que creen que la fe en sí posee algún valor inherente, pero la fe solo tiene valor si es aplicada para creer en algo verdadero, en algo real como Cristo.

Un ejemplo, si en una noche te despiertas con dolor de cabeza, vas hasta el baño tambaleando en la oscuridad y por la fe, tomas un medicamento pensando que era aspirina, aunque en realidad era veneno de cucarachas, probablemente escribirán en tu tumba: “Este murió por la fe”, pero su fe fue puesta en algo errado, que no era confiable. Para que la fe tenga valor, necesita estar puesta en la verdad y solo hay uno que es la verdad ¡El Señor Jesús!. Tener fe en cualquier otra persona o en cualquier otra cosa es desastroso.  Estos son los puntos principales del evangelio. No existen límites o formas que podemos exponer en estos puntos. Podemos usar todos los recursos y toda la creatividad, sin embargo, una persona solamente puede ser salva si comprende y cree, este es el mensaje del evangelio.

  1. No tener revelación 

La Biblia en Mateo 13:10-17, nos muestra que Jesús acababa de compartir la parábola del sembrador y los discipulos le preguntan porqué hablaba a la gente en parábolas, el Señor Jesús les responde que a ellos se les ha dado a saber los misterios del Reino, pero a ellos en parábolas porque tienen el corazón engrosado, endurecido y luego les dice que al que tiene se le dará más y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará (v.12). Luego les dice que ellos son bendecidos, bienaventurados y felices porque ven y oyen lo que muchos profetas hubieran querido ver y oir (vs.16 y 17).

“Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron” (Mateo 13:16-17)

¿Cómo es eso? el Señor Jesús les está diciendo que fueron privilegiados, porque se les dio la revelación de una verdad y eso es lo que tienen, pero quienes no tienen, en realidad son los que  recibieron la misma verdad pero no tienen la revelación, por lo tanto, ellos no entienden que son privilegiados, no entienden la gracia derramada sobre ellos.  El reconocimiento de la gracia de Dios en Cristo te lleva a tener más fe, quien ve la gracia y el favor cada día cree más el Él, el que reconoce la gracia tiene bendición, tiene para dar, tiene gratitud, tiene expectativa, tiene sueños en Dios, etc.

Un ejemplo tremendo es lo que ocurre después de la alimentación de los cuatro mil, cuando los discípulos discutían sobre el único pan que trajeron habiendo tanto pan que sobró del milagro de la multiplicación, ellos solo tenían que dar gracias como lo hizo Jesús.

“Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas” (Mateo 15:36-37)

Jesús hizo el milagro de la multiplicación, pero es importante resaltar que antes de hacerlo Él tomó aquellos panes y peces y dio gracias, la gratitud siempre trae multiplicación. El capítulo 16:5-12 muestra que los discípulos se olvidaron de traer pan y Jesús les dice que se cuiden de la levadura de los fariseos que era su enseñanza.

“Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan. Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres,(E) y cuántas cestas recogisteis?¿Ni de los siete panes entre cuatro mil,(F) y cuántas canastas recogisteis? ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos” (Mateo 16:5-12)

¿Cuál fue la enseñanza? Ellos tenían un pan, pero no tenían la revelación de lo que eso significaba, acababan de ver el milagro y sabía que era necesario dar gracias por lo que tenían y pero no se dieron cuenta de lo que eso significaba ¡siempre valora lo que tienes! Se agradecido por lo que está en tus manos, sea mucho o sea poco, eso traerá multiplicación a tu vida, traerá favor como lluvia abundante.

  1. El desánimo 

En Génesis 25:27-34 vemos una vez más la historia de Jacob y Esaú. Vemos que el Señor en su soberanía determinó que Esaú sería el mayor, el primogénito, aquel sobre el cual recaería una gran bendición. La doble bendición era para el primogénito, era una posición de gracia, porque no hiciste nada para merecer la doble bendición pero la tienes. Esaú estaba en la posición de recibir la bendición, pero vemos en Hebreos 12:16-17 que el cambió esa bendición por un plato de lentejas y es por ello es llamado fornicario y profano. Fornicación es acostarse con otra mujer que no sea tu esposa y profano es aquel que atenta contra la santidad y el carácter de Dios, es decir, no le dio el valor a aquello que recibió y enfrentó a Dios, mezclo la gracia con el merecimiento.

Esaú despreció lo que Dios le dio y esto sucedió por el desánimo y por el cansancio, por eso es importante aprender a lidiar con el desánimo, porque si no lo hacemos podemos dejar de darle valor aquello que es valioso ¿Cómo se vence al desánimo? simplemente confiando y esperando en el Señor, no hay otra formula. El desánimo está relacionado a perder las fuerzas para seguir luchando, pero la Biblia dice los que esperan en el Señor “nuevas fuerzas tendrán”, esa es la victoria sobre el desánimo. Dale el valor a la iglesia, dale valor a tu liderazgo, a tu familia, etc.

  1. No reconocer quien es su paz 

En Lucas 19:41-42 dice:

“Y cuando llegó cerca de la ciudad de Jerusalen, al verla, lloró sobre ella diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos” 

Vemos un versículo muy triste: “Cuando iba llegando viendo la ciudad lloró…” La traducción Dios habla Hoy dice asi: “¡Si en este día tú también entendieras lo que puede darte paz! pero ahora eso te está escondido y no puedes verlo”.

Nada ofrece seguridad en este mundo, ni la economía, ni la salud, ni la estabilidad ambiental, todo puede resquebrajarse en un momento, en medio de eso, Dios se está moviendo, trayendo revelación de su Palabra, dándonos la oportunidad de ver y oir lo que tantos hubieran querido, teniendo la oportunidad de ganar una generación para Él, de participar un propósito eterno, de que tu vida no sea vana en este mundo.

El apóstol Pablo enfrentó serios problemas, pero vemos que su vida expresa la paz de Dios y por lo tanto libera perdón:

“En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén” (2 Timoteo 4:16-18)

Pablo experimentó la tristeza de verse solo, de ser desamparado y el no tiene un sentimiento de venganza o rencor, sino más bien desea en su oración que no se les sea tomado en cuenta ese error ¿Cómo es que llega a tener esa actitud? ¿Cómo es que llega a tener paz? ¡él espera en Dios! Su confianza es Dios, la revelación de que Dios está con él, eso es importante. Cuando no tienes ese conocimiento, esa revelación, tu vida es un conjunto de decepciones, las actitudes de los demás te decepcionan constantemente, entonces eres una persona amargada, porque todos te fallaron, te falló el pastor, te falló el hermano, la hermano, el esposo, la esposa, etc. Conozco muchas personas así y su vida se torna en un conjunto de amarguras, pero cuando sabes que tu esperanza es el Señor, tu pronta ayuda, sabes que no estás solo. Pablo tiene revelación de esta verdad ¡Dios está conmigo! y a la vez, sabe que en Dios tiene un propósito en esta tierra, eso es muy importante, muy necesario, saber que hay una propósito para ti, confías en esa verdad. Por lo tanto, Pablo tiene seguridad de que Dios lo preservará de toda obra maligna, es decir, no está hablando de una condicionante, en la que tu ganas el derecho de ser protegido, sino simplemente él confía en Dios, en el propósito que Dios tiene para él.

Amado hermano, esperar en las personas es la puerta al merecimiento, esperar en Dios es saber que su favor está contigo de manera inmerecida. Las personas pueden fallarte, pero el Señor siempre estará contigo.

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