Seis profecías del regreso del Señor que se están cumpliendo

//Pr. Luis A. Núñez\\

Hace dos mil años, el Señor Jesús nos prometió: “He aquí, vengo pronto” (Apocalipsis 22:12). En ese momento su retorno ya estaba cercano, hoy estamos realmente a las puertas de que eso suceda. A propósito de esto, Ahora podemos ver en Mateo 24 claramente que seis señales se están cumpliendo ante nuestros ojos. Por lo tanto, más que nunca necesitamos estar preparados para conocer al novio (Cristo).

Es sumamente importante no caer en el engaño de decir que el Señor tarda. 

“Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos” (Mateo 24:48-49) 

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza”                   (2 Pedro 3:9)

La primera porción de escritura está referida a conducta y la otra al evangelismo y es justamente de lo que quiero hablar de parte de Dios para ustedes.

Veamos:

La primera señal del regreso del Señor: El surgimiento de los falsos maestros. 

“Y él les respondió: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y a muchos engañarán” (Mateo 24:4-5)

La segunda señal del regreso del Señor: El comienzo de los dolores. 

“Y oiréis de guerras y rumores de guerras; Miren, no se alarmen, porque todo esto debe pasar, pero aún no es el final. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y habrá pestilencias y hambres y terremotos en diferentes lugares. Pero todas estas cosas son principio de dolores” (Mateo 24:6-8)

La tercera señal del regreso del Señor: La multiplicación de la iniquidad. 

“Y por haberse multiplicado la iniquidad, el amor se enfriará de casi todos”       (Mateo 24:12)

La cuarta señal del regreso del Señor: El amor se enfriará en casi todos.

“Y por haberse multiplicado la iniquidad, el amor se enfriará de casi todos”       (Mateo 24:12)

Hoy hay una verdadera banalización de la predicación en las iglesias. Simplemente cambiaron el evangelio por la autoayuda. No hay alimento espiritual para suplir a los hijos de Dios. Debemos tener cuidado de no enseñar nada que haga que las personas se apeguen más a este mundo. Somos como el trigo que se sembró en este mundo. Sabemos que el trigo está maduro cuando la espiga, el tallo y otras partes se doblan y la raíz comienza a separarse de la tierra, esto significa que el trigo está muerto para el mundo, por lo que su raíz es fácilmente arrancada de la tierra.

Necesitamos amar la venida del Señor y amar la venida del Señor significa tener el corazón puesto en las cosas del cielo, guardando tesoros donde los ladrones no cavan ni hurtan. Un creyente maduro anhela constantemente el regreso del Señor.

Si no predicamos el amor de Dios los hermanos no pueden responder amando al Señor. Amamos cuando entendemos que Él nos amó primero, cuando tenemos revelación del amor de Dios nuestra respuesta es mayor en amor hacia Él, pero hay algo interesante, la palabra  anomia, que es traducida como maldad tiene una amplia expresión en el griego, significa maldad, desorden, violación de reglas, etc.

Entendiendo los contextos y lo que vemos hoy, nos preguntamos qué tipo de aumento de maldad puede hacer que el amor de muchos (en el griego “una mayoria”) se enfríe, qué tipo de desorden social puede hacer que el amor de una mayoría se enfríe, aquel amor que se deriva en intensidad, en pasión, en fidelidad. Veamos algunas cosas:

“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo,  el amor del Padre no está en él, porque nada de lo que hay en el mundo, los deseos de la carne,  los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa,  y sus deseos,  pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:15-17)

“¡Adúlteros! ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?  Cualquiera,  pues,  que quiera ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios” (Santiago 4:4)

Mundo aquí es un sistema, un sistema que yace bajo el maligno, un sistema que ofrece una filosofía, una forma de vida y conceptos que directamente o sultilmente, están en contra de la vida de Dios. Muchas formas y sistemas se han levantado a lo largo de la historia y en esta generación la realidad no es diferente.

Este mundo hoy enfrenta un desorden, una forma que es denomidada humanismo, es el el confort, es el hombre como centro de todo, entonces se incrementa más todo lo que trae comodidad. No estoy diciendo que no debemos buscar mejores standares de vida, lo que quiero decir es que el amor  a ese sistema, donde todo lo que importa es lo que hombre siente, le trae placer y bienestar hace que cada vez más la dispocision de sacrificiar, de renunciar, de luchar, que está vinculada al cristianismo ya que no encajamos en este mundo, no se exprese y muchos no tengan dispocisión para vivir una vida diferente a la de este siglo. Son cada vez menos los cristianos que quieren gastar sus días en hacer la voluntad de Dios, la iglesia se ha convertido para muchos en una prestadora de servicios y entonces el afán de muchos pastores hoy es ofrecer más comodidad, más confort, porque sino perderán a los miembros.

“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (Apocalipsis 2:4)

Aquí la palabra dejar también es entregar o salir, es decir, te mantienes en la iglesia, pero has salido de tu primer amor. Si bien en la historia la iglesia de Efeso, a la que dirigen estas palabras, representa a la iglesia apostólica, también representa a la iglesia de hoy. Necesitamos saber que tendremos que batallar el combate de la fe, enfrentar desafíos, debemos tener dispocisión para renunciar, sacrificar para avanzar.

“Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado” (Hebreos 12:4)

Es claro que seremos vituperados, confrontados, pero ¿cuántos están dispuestos a que su amor no se enfríe por causa de la forma de vida que nos rodea? El congregar, por ejemplo, es una muestra de amor, porque amamos lo que Dios ama, pero muchos han cambiado esto por la comodidad, por lo que creen que es mejor.

La quinta señal del regreso del Señor: La predicación del evangelio hasta los confines de la tierra. 

“Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones. Entonces llegará el final” (Mateo 24:14) 

La Palabra de Dios dice que podemos apresurar la venida del Señor, esto significa que podemos participar activamente en las profecías de tu regreso.

“El Señor no demora su promesa, como algunos piensan que demora; al contrario, tiene paciencia con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Mas el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos; también la tierra y las obras que en ella hay serán afectadas. Puesto que todas estas cosas han de ser así deshechas, vosotros debéis ser tales que viváis en santa conducta y piedad, esperando y apresurando la venida del Día de Dios, por causa del cual los cielos, ardiendo, serán destruidos, y los elementos chamuscados, se derretirán. Pero nosotros, según su promesa, esperamos cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:9-13)

Todos sabemos que Dios es soberano, Dios no depende de nosotros. Él ejecuta sus planes soberana e independientemente de la voluntad humana. Las acciones humanas no pueden cambiar lo que el Todopoderoso ha planeado (Job 42:2). En Mateo 24:36 el Señor Jesús dijo que el día y la hora ya están determinados por Dios. Aunque nadie lo sepa, nuestro Dios ya ha establecido ese día. Sin embargo, podemos vivir  una vida que busca y espera el regreso del Señor.

El Señor no dice que si no predicamos Él no volverá, lo que si dijo es que el evangelio se predicará antes de que regrese. Ciertamente sucederá, independientemente de si decides hacerlo o no. Es como dice el Señor a los fariseos, si no hablamos, las mismas piedras hablarán (Lucas 19:40).

Somos felices por cooperar con el Señor en su venida, predicamos porque queremos ver al pueblo libre de la condenación eterna de la ira de Dios. pero también predicamos porque amamos al Señor y queremos que regrese. La forma en que mostramos que anhelamos su venida es predicando el evangelio.

¿Predicamos el evangelio de la gracia o el evangelio del reino? El énfasis del evangelio de la gracia está en el perdón de los pecados, la redención de Dios y la vida eterna; mientras tanto el énfasis del evangelio del reino está en el gobierno celestial de Dios y el señorío de Cristo, pero en realidad, hay un solo evangelio, como declara Pablo en Gálatas 1:6-8. Lo que tenemos son énfasis distintos dentro del espíritu evangélico. El evangelio de la gracia enfatiza el tema de los pecados y la redención, mientras que el evangelio del reino enfatiza la soberanía del Señor de señores.

“Pero mi vida no la considero preciosa para mí, aunque completo mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Ahora ya está todo dicho, en la mitad quién iba predicando el reino, ya no vem mi rostro” (Hechos 20:24-25)

Nótese que en el versículo 24 Pablo dice que recibió el ministerio de predicar el evangelio de la gracia, pero en el siguiente versículo dice que pasó entre ellos predicando el reino. Entonces podemos concluir que estos son aspectos del evangelio. Fuimos llamados a predicar el evangelio de la gracia. Creo que esta profecía se ha cumplido en nuestra generación. El extraordinario crecimiento de internet y de todas las redes sociales ha hecho posible llevar el evangelio a todo el mundo.

La sexta señal del regreso del Señor: La restauración de Israel como nación. 

“Aprended, pues, la parábola de la higuera: cuando sus ramas se renuevan y sus hojas brotan, sabéis que se acerca el verano. Así también vosotros: cuando veáis todas estas cosas, sabed que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, esta generación no pasará hasta que todo esto pase. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:32-35)

Israel es reconocida como nación desde 1948.

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