Todo nos ayuda a bien

//Pr. Luis A Núñez\\

“Todo nos ayuda a bien” es una frase que queremos entender, sin embargo, es imposible hacerlo de manera natural. Hablar del amor de Dios parece que fuera, para muchos, una cuestión romántica, pues ante tanto dolor y crisis, parece más apropiado hablar de juicio y condenación.

Cuando fue escrita la primera epístola de Juan, eran tiempos difíciles, había mucha hostilidad contra los cristianos, muchos morían por causa de la fe y surgieron muchas doctrinas que, sutil y hasta directamente, alejaban a los cristianos de la centralidad de Cristo. Juan, usado por Dios, nos lleva a enfocarnos en Cristo, en su amor, esto pareciera muy poco práctico o muy romántico, pero no es así, pues justamente el amor de Dios en Cristo es el corazón de nuestra fe, la médula del evangelio. Para entender veamos algunos aspectos:

El mundo, la creación no ha sido aun liberada de la maldición del pecado y gime por su libertad. Vamos a analizar algunos versículos en la Palabra:

“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18)

Este verso nos indica que lo que nos espera es infinitamente más grandes que las aflicciones que podemos estar experimentando ahora. 

“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios” (Romanos 8:19)

Nosotros, como hijos de Dios, jugamos un papel importante en la historia y esto está relacionado a la predicación del evangelio. El Señor quiere venir ya, Él no retarda su venida como muchos piensan, sino que es paciente con nosotros, Él está esperando que actuemos.

“Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios” (Romanos 8:20-21)

Aquí nuestra salvación es llamada libertad gloriosa.

“Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” (Romanos 8:22-23)

Recuerden que la salvación implica lo siguiente: nuestro espíritu fue regenerado, nuestra alma está siendo transformada y nuestro cuerpo será glorificado.

Nosotros estamos viviendo en un mundo corrompido, esclavo de la corrupción del pecado, la razón es que el mundo yace aún bajo el maligno y nosotros vivimos en este mundo, por eso el Señor Jesús dijo que tendríamos aflicciones en este mundo, pero también nos habló de la llave para vencer a este mundo ¡Él lo venció! A través de la fe recibimos nuestra posición, una posición que Él la ganó en la cruz. Veamos: 

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (Juan 1:1-5)

La vida que estaba en Dios, es el zoe, la vida de Dios, esa vida era la luz de los hombres ¿Cómo así? Ahora tenemos la capacidad de ver por causa de esa luz, porque esa vida es la luz para los hombres. Este mundo está tinieblas, desde que el pecado entró en el hombre el mundo fue entregado al maligno. Satanás mismo confirma esto cuando tienta a Jesús. (Lucas 4:6)

“Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno” (1Juan 5:19) 

La Palabra también aclara que este mundo está bajo maldición y los hombres son hijos de maldición.

“Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición” (2 Pedro 2:14) 

Entonces, en medio de esa condición de maldición, una vida de tinieblas, viene una luz, esa luz es la vida de Dios en Cristo, para resplandecer en medio de las tinieblas, es decir, la vida de Dios nos permite no ser alcanzados por la maldición, nos protege de esa maldición, por ejemplo, la muerte es el resultado de la maldición del pecado, pero para nosotros la muerte ya no es maldición, sino ganancia.

“Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, tanto si vivo como si muero porque para mí el vivir es Cristo y el morir ganancia” (Filipenses 1:20-21)

Eso no nos excluye de experimentar aflicción, pero ahora por nuestra posición en Cristo, la vida que tenemos en Él, TODO NOS AYUDA A BIEN. Entonces, en medio de todo lo vivimos tenemos una luz, es decir, podemos ver lo que no se ve, de la manera que otros no ven, gracias a esa luz ¿Cuál es esa luz? La vida en Cristo, que se nos dio por amor, el amor de Dios hacia nosotros. Observa esto:

“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:16-19)

El carácter de Dios en nosotros 

La relación que Dios tiene ahora con nosotros no está basada en nuestra conducta, sino en lo que ahora somos. Observa el verso 17 de 1 Juan 4, como Él es, así somos en este mundo ¿Cómo es eso? ¿qué hemos hecho para que seamos como Él? ¡Nada! no es lo que hacemos, es lo que somos. Cristo vive en nosotros, se ha perfeccionado su amor en nosotros, entonces, ya no eres tú es Cristo en ti, por eso somos aceptados y justificados, porque Cristo vive en ti, ahora eres un hijo de Dios, hay algo que jamás debes dudar ¡Eres hijo amado!

En esto se ha perfeccionado el amor en ti, en esto se completado la revelación de su amor, ¿en qué? cuando crees en la manifestación de su amor a través de Cristo, entonces en todo tiempo sabes que eres amado, aun en las adversidades, esa es tu luz, ahora puedes ver todo con esa luz, en cualquier circunstancia ¡yo soy amado! tengo vida eterna, entonces toda adversidad es temporal.

Miedo, señal en quienes el amor de Dios aún no se perfeccionó  

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:18) 

La palabra temor es fobos que es miedo, pánico o tormento, es decir, según el texto en la Palabra, si tienes miedo del futuro, de no tener lo suficiente para vivir, de morir con alguna enfermedad, entonces en ti no se ha perfeccionado el amor ¿qué amor? No se refiere a tu amor por Él, es el amor de Dios por ti. Una vez que crees en el amor de Dios por ti, es lanzado de ti todo temor. La palabra perfeccionado en el griego también significa consumado o completado, es decir, el amor de Dios es completado en ti cuando crees, entonces eres libre de todo temor.

¿Como amar a Dios?

 A través la revelación de su amor, por eso Juan dice que nosotros “hemos conocido”, eso es la revelación de su amor.

En el verso 19 dice: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”. Aquí se nos muestra que es Dios quien nos amó primero y que fruto de eso nosotros le amamos. Siempre hemos exhortado a la gente a amar a Dios primero y que esa es la manera de vencer el pecado, pero eso es ley. Muchos se han separado de la iglesia por esa condenación, caen en pecado y concluyen en que no aman a Dios lo suficiente. Amar a Dios es el primer mandamiento de la ley, pero aquí vemos que cuando crees que eres amado, eres conquistado por su amor, entonces tu respuesta es amar a Dios. 

Todo te ayuda para bien 

“Sabemos que todas las cosas cooperan para el bien de aquellos que aman a Dios, de aquellos que son llamados según su propósito” (Romanos 8:28) 

La palabra «sabemos» es oida en el original, significa un saber que no viene por medio de estudio y aprendizaje, no es una comprensión mental solamente, es algo que sabemos por revelación en el espíritu, es un saber que procede del interior.

Pablo dice que todas las cosas cooperan para el bien, no solo las cosas buenas y agradables, incluso aquellas malas cooperarán para nuestro bien. Esto no significa que todas las cosas en nuestra vida sean iniciadas por Dios, lo que se muestra es que, hasta aquellas obras y flechas malignas, Dios las usará para que cooperen para nuestro bien. Nota que Dios no dice que todas las cosas son buenas, hay cosas realmente malas, lo que está afirmando es que todas van a cooperar para nuestro bien, porque tenemos una luz, la vida de Dios en nosotros.

¿Cuál fue el propósito de Dios al cual nos llamó? ¡que conocieras su amor a través de Cristo! Todas las cosas suceden basadas en el siguiente versículo que dice:

«Por cuanto a los que de antemano conoció, también los predestinó para ser conformes a la imagen de su Hijo, a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos» (Romanos 8:29)

Observa que todo coopera para ser conformados a la imagen de Cristo, el hijo de Dios. La escritura no dice que todo coopera para que seas más rico, más próspero o más popular o para que todo salga siempre bien, sino que todo va a cooperar para que el carácter de Dios que está en ti por la obra de Cristo se manifieste. Ya hablamos de esto en algún momento, las pruebas tienen ese objetivo, ya que ahora eres una nueva criatura, necesitas expresar tu nueva naturaleza.

Una cosa que tenemos que tener bien afirmado en nuestro corazón es que, aunque cosas malas sucedan con nosotros, Dios está de nuestro lado. Él es por nosotros y no contra nosotros. Si tu no entiendes lo que está pasando, no preguntes a Dios el por qué, como si Dios fuera el problema. Permítanme explicar este asunto, no hay nada malo en preguntar “por qué”, solo ten cuidado de no pensar que Dios es la causa del problema. Dios está de tu lado. «Mi auto se descompuso, mi hijo enfermó ¿qué es lo que hice?» Expresiones como estas solo evidencian una vida en la ley, eso es legalismo. Todos tus pecados fueron perdonados por la sangre de Jesús, Dios es tu Padre y te ama mucho.

Romanos 8:33 dice: “¿Quién traerá acusación contra los elegidos de Dios?”. Es Dios quien nos justifica. Dios es por ti y no contra ti. Pablo dice en Romanos 8:31: «¿Qué diremos, pues, a la vista de estas cosas? Si Dios es por nosotros, ¿quién será contra nosotros?”. La palabra quien en el griego es tis que también puede ser traducida como que, podríamos entonces decir «Si Dios es por nosotros ¿qué será contra nosotros? Si Dios está de nuestro lado, entonces cosas como enfermedades, problemas financieros o situaciones críticas no pueden nada contra nosotros.

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