Un Mensaje para la Familia

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//Pr. Eliud Cervantes\\

dp1786803Cierta vez le preguntaron a una madre que tenía muchos hijos: ¿Cuál era el hijo preferido que ella amaba más? Ella respondió: “Nada es más voluble que un corazón de madre. El hijo a quien más amo y me dedico es: el enfermo-sane; partió-vuelva; cansado-descanse; hambre-alimente; sed-calme su sed; estudiando-hasta que aprenda; desnudo-vestido; no trabaja-trabaje… y el que me dejó hasta que lo encuentre”
Generalmente las personas con las que andamos juntas son las que más nos hieren o a las que más herimos, porque aún tenemos esa naturaleza Adámica carnal, muchas veces por nuestras reacciones y muchas veces por nuestra hipersensibilidad o aun por la forma de ver las cosas, pero este día puede ser un día de sanar heridas, de restaurar emociones, un día de perdón.
Is 49:15; Os 11:3 – Dios muestra su carácter maternal para demostrar su amor.
1. A los Hijos. Quiero hacerte una pregunta ¿Por qué no existe el día del hijo? simplemente no lo necesitamos. La manera como nos honran nuestros padres se da cada día, sé que existen algunos casos un tanto dramáticos, pero de alguna manera Dios ha manifestado su amor contigo.
“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra”. (Efesios 6:1-3)
Esta palabra honra significa dar valor, respetar, y aun sustentar necesidades, este es un mandamiento cuyo cumplimiento encierra una promesa.
Ej: Jesús en la cruz dejó su madre al cuidado de Juan. (Juan 19:26)
Sé que en algunos hogares los hijos se “pelotean” el atender a sus padres ancianos, pero déjalos, no te preocupes, si tus hermanos no lo hacen, hazlo tú, porque a ti te va ir bien, ¡Es una promesa!
Todavía toma en cuenta lo siguiente: Escucha a tu padre, que te engendró; cuando tu madre envejezca, no la menosprecies. (Pr 23:22)
“Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre”. (Pr. 6:20)
Las madres tienen una gran tarea la enseñanza, la instrucción, son ellas a pesar de que trabajen las que pasan más tiempo con los hijos en comparación con los padres, por esto ellas dan muchas instrucciones a sus hijos. El mensaje es que no abandones estas enseñanzas, mientras estas no se contrapongan con los principios bíblicos.
El amor hacia tus padres debe ser incondicional, percibe que la honra a ellos no es condicionada, sino es un mandamiento enfático. Existen muchos “peros” en nuestra mente, más no hay condiciones, honrarlos es un mandamiento. Darles valor, respetarlos y sustentarlos cuando lo necesiten es un mandamiento sin condiciones. Hoy vemos que el respeto se ha tornado en una idea simplemente y está lejos de una realidad en muchos hogares, si tú eres hijo de Dios entenderás que cumplir este mandamiento trae consigo una gran promesa, y si no aprendes a honrar a quien ves (tus padres) como aprenderás a honrar a quien no ves (el padre celestial).
Tu llamado como hijo es (Mal 4:5-6): perdonar – los padres no fueron a una escuela a aprender a ser padres – amar, no maldecirlo y sustentarlo.

2. A los esposos. “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”. (1 Pe 3:7)
Este es otro mandamiento cuyo cumplimiento no tiene condiciones. Como esposo representas la imagen sacerdotal de Cristo en tu hogar, tu comportamiento es probado como tal, recuerda que la Palabra dice que el amor que debes tener con tu esposa, debe ser como el amor que tiene Cristo por la iglesia. La palabra honor significa darle el valor que le corresponde. Valora el esfuerzo, el sacrificio, el trabajo que ella realiza al cuidar de tus hijos, mientras no estás en casa, valora lo que ellas es y hace, no un día, sino siempre, porque tu representas la imagen sacerdotal, la imagen de Dios Padre. Tal vez puedas pensar que ella no lo hace contigo, no hay problema no lo hacemos en función de sus actitudes sino de tus principios.
3. A las suegras. Debes tener una actitud de enseñanza no de crítica, de contienda, no seas controladora, tu tiempo de control acabo, ahora debes ser intercesora, consejera, ayudadora, simplemente observadora. Sé que tu exceso de amor maternal hace que tengas extremo cuidado, celo, pero puedes estar siendo un instrumento del diablo para destruir un hogar. Dios dijo que tu hijo, o hija dejara tu hogar cuando se casaran justamente como un principio de dejar de estar bajo tu seno, tu cuidado, esa es una ley en la vida, no te consideres con tus hechos más sabia que Dios.
4. A las nueras y yernos.
Nunca puedes juzgar una reacción si las tuyas son de la misma manera, estas llamado a perdonar, comprender y actuar como Dios quiere que actúes, nunca respondas mal por mal ni ojo por ojo, este es un tiempo donde tienes que salir aprobado(a).
5. A las madres. “La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba”. (Pr. 14:1)
Tu sabiduría edificará tu casa, pero también tu necedad la puede destruir. Ten amor de águila (amor que entrena) no tengas amor de mona (amor que mata).
Nada de lo que hagas por tus hijos es en vano, Dios te premiara por ello, aunque ellos no lo reconozcan. Ej de María.
Negarse a si misma – sin esposo.
Se dispuso a morir.
Negó el entendimiento propio.
Madre por el Espíritu Santo.
Fuiste el mejor ejemplo de engendrar vida, sé que tu labor, tu esfuerzo, tu sacrificio, es algo que repercutirá, además Dios te dio una gran tarea: edificar tu casa. Hoy quiero orar por ustedes, no estás sola, Dios te conceda fuerza para tu sufrir, para soportar las circunstancias adversas.
Quiero orar por dos cosas:
Para que tengas fuerzas y luches con tu carácter. Stg 3:10-11
Por aquellas que dejaron de soñar. Ej: Ana.
Para que tengas hijos.

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